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Sobre el suicidio

suicidio

Manuel Ramiro Hernández


Visión Integral


miércoles 20 de septiembre de 2017

Aprovecho la nota que mi compañero Roberto Arriola García publica en su columna Vivir con Sentido y aparecida el 13 de septiembre en este mismo periódico El Semanario. Él hace un análisis sobre el suicidio, por cierto muy acertado, pero finalmente culpa, aunque sea un poco, al Estado mexicano por el incremento que las tasas de suicidio han sufrido en los últimos años en México.

La explicación del suicidio no es sencilla, por los datos que existen, el bienestar social no basta para proteger a una sociedad ante el suicidio. Según la OCDE,1 el suicidio tiene una tasa mucho más alta en Francia o Bélgica que en México, es más, nuestro país ocupa un lugar privilegiado entre los países que conforman la organización. ¿Por qué las mujeres intentan más veces el suicidio, pero los hombres lo consuman mucho más? En la gráfica que incluyo se demuestra que en todos los países esta diferencia entre sexos es clarísima y hay algunos países en los que tal contraste es mayor a cinco veces, en Estados Unidos, por ejemplo, es más de tres veces; entre nosotros, la diferencia también es notable en las mujeres, debido a que la tasa por 100,000 habitantes es de 1.9 (en 2015) y de 9.5 para los hombres. En su escrito Arriola nos muestra una tabla muy descriptiva, en la que aparece la tasa también por 100,000 habitantes pero por estados de la República, y destaca inmediatamente que en Guerrero, Morelos y Veracruz es cuatro cinco veces menor que en Chihuahua, Aguascalientes, Campeche o Yucatán, estados estos últimos en los que los indicadores de salud (mortalidad materna, mortalidad infantil) o de calidad de vida (seguridad, ingreso per cápita) son muy superiores. Algo sucede que no está ligado en el suicidio con el bienestar o la calidad de vida, cuando menos grupal o social.

El suicidio es un fenómeno muy complejo, que ha sido motivo de estudio a lo largo de la historia. Para usar términos freudianos como tanatos que avasalla a eros hasta destruirlo y conducir a una persona a buscar la muerte, ha sido motivo de múltiples enfoques, literarios, sociales, médicos, psicológicos.

Shakespeare trata el suicidio a lo largo de sus maravillosos escritos, 11 de los personajes de sus obras se suicidan, destacan Otelo, Romeo y Julieta y la Ofelia de Hamlet2,3,4 que se autodestruyen. Entre los autores me llama mucho la atención, sin intención alguna de crítica, sino solamente de extrañeza por lo acontecido con escritores por mí muy admirados. ¿Por qué se suicida Stefan Zweig? Después de haber logrado salir de Europa y haber evadido a los nazis y avizorar una vida nueva, seguramente con muchas cosas pendientes de y por escribir, después de haber logrado obras cumbres. ¿Por qué se suicida Primo Levi? Después de haber sobrevivido al campo de concentración, al holocausto, de haber escrito una obra grandiosa y haber conseguido el éxito literario y social y el reconocimiento prácticamente universal. ¿Por qué se suicida Sandor Márai? Después de haber logrado el éxito y el reconocimiento, luego de haberlo perseguido mucho y al verse todo consolidado, a edad muy avanzada se suicida. Debieron tener explicaciones válidas y suficientes pero inciertas para todos los demás. Los pintores han dedicado muchas de sus obras al suicidio, existen muchos ejemplos al respecto. En un libro muy destacado, Ron M. Brown4 consigue reunir muchas obras de muchos autores, además que hace un análisis desde el punto de vista filosófico de la representación visual del suicidio.

El riesgo para el suicida parece encontrarse más bien en su entorno cercano,5 muchos estudios se han desarrollado en México,6,7 y los riesgos del o para el paciente suicida se encuentran bastante bien identificados, lo mismo que las enfermedades concomitantes, la depresión está siempre, o casi siempre alrededor del paciente. El verdadero reto está en identificar los riesgos, las conductas suicidas que hacen que un paciente a transcurrir de las ideas de muerte, a las fantasías de suicidio, la ideación suicida, el gesto suicida y llegar al intento suicida y al suicidio mismo.

Quizá uno de los problemas más notables del reto radica en que la medicina de tercer nivel no es, ni va a serlo, suficiente, la identificación del problema está en la atención del primer y segundo niveles de atención; en general no existe mucha sensibilidad para ello, no sólo es un problema de conocimientos, sino de empatía con los enfermos para poder identificarlos y conducirlos adecuadamente, por supuesto, se requiere del apoyo familiar, la falta de éste es uno de los factores de riesgo más notables, para identificar y jerarquizar adecuadamente las conductas inadecuadas que muestran la conducta suicida.

La participación de los hospitales no psiquiátricos es fundamental, toda vez que los intentos suicidas llegan a estos centros y no a hospitales psiquiátricos, porque el daño físico que se ha inferido el individuo es no más notable y urgente de reparar, si además de hacer esto no se conduce, cuida y procura adecuadamente al paciente, puede fallar la prevención secundaria y terminar catastróficamente en el siguiente intento. La verdad es que tampoco existe siempre la empatía necesaria para hacerlo, cuidando sólo el daño físico evidente, y casi por lo regular solucionándolo bien, pero sin el resto de conducción, cuidado y derivación adecuada.

Un pendiente grave en el conocimiento son los posibles factores genéticos que acompañan al paciente. La marca de riesgo bien identificada es la conducta suicida en su entorno familiar; hay estudios en marcha para diferenciar los marcadores genéticos y la impronta de conductas sociales al respecto. Las razones de por qué las mujeres tienen más gestos e intentos suicidas y por qué los hombres lo consuman con mucho mayor frecuencia, requiere de explicaciones en mi opinión aún no suficientes.

Otra fuente de conocimiento reciente es el factor que la “inflamación” tiene en los suicidas. En la depresión, que ya decíamos acompaña casi siempre al suicida, se ha ido demostrando la existencia de factores de la “inflamación” en el sistema nervioso central, pero en particular existen en el individuo suicida. La interleucina 6 y el factor de necrosis tumoral pudieran tener una participación fundamental que está por estudiarse.

La OMS describe al estado de salud como el estado de bienestar bio-psico-social. Quizá el suicidio sea uno de los mejores representantes del desequilibrio biopsicosocial, conduciendo a pérdidas muy lamentables que, además, tienen un daño secundario en el entorno cercano al paciente fallecido. Quizá las fallas se encuentren en el gran entorno social, pero es probable hallarlas en un entorno más cercano, personal, familiar y laboral, quedando por demostrarse ante los nuevos hallazgos, los factores puramente orgánicos.

Lecturas recomendadas:

  1. https://data.oecd.org/healthstat/suicide-rates.htm
  2. William Shakespeare. Otelo. El moro de Venecia. Colección Austral. Espasa-Calpe mexicana. México.1989.
  3. William Shakespeare. La Tragedia de Romeo y Julieta. Colección Austral. Espasa-Calpe mexicana. México.1989.
  4. William Shakespe Macbeth. Cátedra. Letras Universales. Madrid. 1987.
  5. Ron M. Brown. El Arte del Suicido. Editorial Síntesis. Madrid 2001.
  6. Juárez R, Luckie LA, Morán P, Alcántara MR, Vázquez D, Curiel O, Ramiro M, Perfil socioeconómico del paciente con intento de suicidio. Med Int Mex 1998;14:145.
  7. Borges, G., Orozco R., Benjet, C., Medina-Mora M.E. Suicidio y conductas suicidas en México: retrospectiva y situación actual. Salud Pública Méx, 2010;52(4), 292-304.
  8. Hernández Bringas HH, Flores –Arenales R. El suicidio en México. Pap poblac 2011;68: Abril-Junio.
  9. Felger JC, Lotrich FE.. Inflammatory cytokines in depression; neurobiological mechanism in therapeutic and implications. / Neuroscience 2013;246:199–229.
  10. Brundin L, Erhardt S, Bryleva EY, Achtyes ED, Postolache TT. The role of inflammation in suicidal behaviour. Acta Psychiatr Scand 2015:132;192-203.
El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

3 comentarios

  1. ricardo juárez ocaña

    Dr. Ramiro
    Con el gusto se saludarle, me hace recordar la época en la que publicamos ese articulo de la ideación suicida con la Dra. Luckie y Moran, en función de ese recuerdo me permito hacer algunos comentarios.
    La explicación de por que los países europeos que comenta cometen mas suicidio es debido a que la pre valencia de depresión mayor es muy elevada, se argumenta que un factor importante es exposición prolongada a la oscuridad, de allí surge la luminoterapia “exposición de los pacientes con depresión a iluminación artificial”. En mi opinión el que tengamos registros de que las mujeres intenten mas el suicidio es por que por lo general acuden mas a los servicios de urgencias después de un intento, recordemos que detrás de un suicidio consumado hay de 20 a 25 intentos de suicidio, las mujeres lo intentan con procedimientos mas románticos, con la ingesta de fármacos o venenos, ellas no quieren ni aun muertas que se les vea, feas como colgada de una zoga, con un disparo en la cabeza o ensangrentadas al lanzarse de algun luga5r, no desean que sus cuerpos

    el suicidio tiene una tasa mucho más alta en Francia o Bélgica que en México, es más, nuestro país ocupa un lugar privilegiado entre los países que conforman la organización. ¿Por qué las mujeres intentan más veces el suicidio, pero los hombres lo consuman mucho más

  2. Efectivamente Dr. Ramiro se trata de un problema multifactorial que como tal, requiere un abordaje al menos multidisciplinario, el médico, sólo, poco puede hacer. a pesar de ser multifactorial, llama la atención que en países como Francia la mayor proporción de suicidios está relacionadas directamente con crisis económica tal como en el caso de los agricultores o las olas de suicidio desatadas en fábricas com Renault. en México quizá (hay que documentarlo) haya relación con la inseguridad ya que los estados donde hay mayor frecuencia de suicidios es en estados como Chihuahua o Aguascalientes. En los estados pobres la lucha por la supervivencia es cotidiana, no hay pérdidas mas bien hay carencias crónicas.
    Tema complejo que requiere un estudio igualmente complejo

    • Coincido. A veces es más sencillo buscar a donde apuntar un dedo acusador, que entender un fenómeno tan complejo. Es necesario apoyar este tipo de investigaciones, que aunque áridas, nos puedan arrojar un poco de luz al final del tunel. Aunque también, terminando de leerlo se siente como que estuviésemos al principio del mismo.

      Gracias por sus sesudas contribuciones.

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Sobre Manuel Ramiro Hernández

Manuel Ramiro Hernández
Manuel Ramiro H. Médico graduado en la Facultad de Medicina de la UNAM miembro de la generación 1963-1968. Realizó la especialización en Medicina Interna en el Centro Hospitalario “20 de Noviembre” del ISSSTE, trabajó en el Hospital 1° de Octubre del mismo ISSSTE donde fue médico adscrito, jefe de servicio, subdirector médico y director. Después estuvo un breve tiempo en la Secretaría de Salud, fue director de la Clínica Londres y actualmente trabaja en la Coordinación de Educación en Salud del IMSS. Ha sido profesor de diversas escuelas y facultades de medicina desde hace más de 40 años. Es editor de diferentes revistas médicas desde hace más de 30 años. Ha publicado varios artículos en diversas revistas nacionales e internacionales. Es editor de un libro de su especialidad. Lector dedicado y desordenado; aficionado a varias cosas. Marido, padre y abuelo feliz.
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