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Corrida inaugural, Temporada 2018-2019

Manuel Ramiro Hernández


Visión Integral


miércoles 14 de noviembre de 2018

Como ya me atreví una vez, y en la corrida del domingo 11 de noviembre me divertí, me sorprendí y me entusiasmé, nuevamente les voy a escribir sobre toros.

Después de prácticamente 10 meses sin corridas de toros en la Ciudad de México, aunque se llevó a cabo una temporada de novilladas que tuvo su éxito, el pasado domingo fue la corrida inaugural. Al parecer, los empresarios han dedicado mucho entusiasmo y tiempo en la preparación de la Temporada. La corrida del domingo presentaba un cartel sin desperdicio. El rejoneador Diego Ventura, y los matadores Enrique Ponce, El Payo y Adame chico. Con toros de Barralva para los matadores de a pie y de Enrique Fraga para el rejoneador, nos sorprendimos un poco con esta última ganadería porque estaban anunciados toros de Villa Carmela.

Diego Ventura es un rejoneador español-portugués que ha tenido mucho éxito en Europa en los últimos años y ha realizado cosas muy notables, la última y que es ciertamente desusada, fue encerrarse en Las Ventas con seis toros, entre ellos dos de la ganadería de Miura. Lo esperábamos con entusiasmo y no nos desilusionó, al contrario, nos entusiasmó nos sorprendió. Sobriamente vestido de negro y oro, a la usanza campera española, todos sus caballos son sorprendentes, además de muy bonitos todos, muy puestos, aunque tanto caballo como jinete exponen una barbaridad nunca se ven alcanzados, trompicados, salen limpiamente de todas las suertes a pesar de lo mucho que expone. Tiene una monta muy elegante y eficiente, aunque quizá un poco más brusca que la del rejoneador que tiene embelesados a todos los mexicanos, sus ayudas son más visibles, pero nunca toscas o arrebatadas.

En el primer toro se vio bien llevándolo muy cerca del caballo, clavando siempre al estribo y haciendo quiebros sensacionales, sin embargo, el toro no ayudó lo necesario y además no lo pudo matar bien. Pero vino su segundo, Fantasma, un jabonero sucio muy bonito que recibió a porta gayola con la garrocha en un caballo bayo muy bonito, Bombón, lo tuvo siempre muy cerca de la cola y tuvo que llamar al toro con la garrocha un par de veces, lo que quizá haya resultado al final una maniobra fundamental, clavó un rejón con mucho tino y sacó a Sueño un retinto finísimo y muy puesto con el que clavó banderillas en lo alto.

A veces muy arriesgado, incluso algunas veces con el caballo yendo hacía atrás y sólo partiendo en el último momento en quiebros exquisitos, más de una vez dio vuelta a la arena con el toro pegado y al final haciendo quiebros por dentro como si fueran trincherazos o pases del desdén, extraordinario, después salió Gitano un caballo muy bello, un poco más chico que los demás, bayo con cabos negros que en algunos momentos se ve tordillo especialmente en su parte delantera, con él puso unas banderillas al violín citando de frente y sólo cambiando en el último momento y poniéndonos los pelos de punta, hizo piruetas en la cara del toro a las dos manos extraordinarias, montando siempre muy finamente y sin arrebatos. Después sacó a Dólar, un caballo tordillo típicamente lusitano con el que puso banderillas cortas y un par a dos manos sin cabezada ni riendas, verdaderamente espectacular, sólo se puede decir que ningún jinete puede mandar mejor a su caballo ni ningún caballo atender mejor a su jinete.

La Plaza se volvió loca y empezó a pedir el indulto, luego salió Toronjo, que es el caballo que usa para matar, pero el público ya no se lo permitió. El juez, me parece a mí que atinadamente indultó a Fantasma, nadie puede decir bien a bien cuándo se puede indultar un toro de rejones, pero yo estoy casi seguro que Fantasma lo merecía. Ventura bajó del caballo y al llevar al toro hacia toriles, le sacó unos derechazos en lo que el toro metió la cabeza extraordinariamente, todavía pudo darle un trincherazo sorprendente en el que el toro mostró su calidad. La locura, faenón de Ventura con orejas y rabo simbólicos, Fantasma indultado, y Enrique Fraga exultante en la vuelta al ruedo con el rejoneador.

Los toros de Barralva no ayudaron, no estaban muy bien presentados, me pareció a mi que los hubo de las dos procedencias que manejan, San Mateo y Parladé Conde de la Corte, pero todos estuvieron, en su trapío, por debajo de lo esperado, en su bravura contrastantes, porque prácticamente todos empujaron al caballo con fuerza y en más de una ocasión, aunque dos lo hicieron con los caballos colocados en la querencia, proporcionaron varios tumbos, alguno espectacular, pero al tercio final no llegaron con formas para ayudar a los toreros

Enrique Ponce primorosamente vestido con un traje rosa mexicano y oro, aunque mis vecinas de tendido insistían que era fucsia y oro, luego nos enteramos que lo había diseñado un sastre mexicano. Con el primer toro que a la salida fue embroncado por su presencia, se desenvolvió como siempre como un maestro, le sacó unas chicuelinas preciosas, aunque una parte del público se quejaron que fueron despegadas. En la muleta estuvo en lo justo y le sacó al toro lo que tenía, tanto con la mano derecha como con la izquierda, acabó con unas poncinas y lo mató bien; yo saqué mi pañuelo rápidamente y lo mismo que muchos otros y el juez le concedió una oreja, con lo que parte de los aficionados no estuvieron de acuerdo. El segundo toro no le ayudó y no pudo hacer más. Pero Ponce ejerció la maestría toda la tarde, siempre atento a la lidia, fue el primero en salir con capote en mano y a la ayuda de un picador de que había sufrido un tumbo, a segundo toro y al que mató por El Payo, los descabelló a la primera, siempre formal pero alegre entusiasta.

Octavio García El Payo muy bien vestido de azul rey y oro, tampoco tuvo suerte con su lote, pero lo noté como desconcentrado. En el primero salió como si no tuviese plan, dio trapazos y terminó, su segunda salida le pegó una cornada arriba de la rodilla y no regresó al ruedo, no se si porque la cornada era muy grave, o porque ya no estaba para fiestas, luego nos enteramos que la cornada no era tan grave.

Luis David Adame con un traje muy bonito de blanco y plata, estuvo siempre entusiasta, mostrando el gran nivel que ha alcanzado con sus muchas corridas toreadas en su corta carrera; el primero no servía, el segundo tampoco pero le sacó algunos derechazos notables y unos pases en redondo muy espectaculares, pero se precipitó al tratar de matarlo, recibiendo lo que ambos hermanos Adame hacen con frecuencia, para hacerlo aún más espectacular, pero falló y todo quedó en agua de borrajas. En este último toro sucedió otra cosa desusada, al ir a apuntillar al toro, éste se levantó y le propinó al puntillero una cornada grande que lo lanzó por arriba de las tablas. Afortunadamente parece que no es muy grave y se recuperará pronto.

Por último, fue notable la entrada, todo el numerado lleno, sin un solo sitio vacío, los generales creo que a más de la mitad, pero cuando menos a la mitad, es decir, más de 35,000 personas que pagaron su boleto, el cual me parece que es nuevamente muy caro. Por eso, no le vaya a pasar a la empresa lo que le sucedió la temporada pasada, que ante la baja afluencia tuvo que rebajar el costo. Al ingreso a La Plaza, algunos fuimos insultados por algunos antitaurinos, que yo sepa no sucedió ningún altercado, seguramente porque el número de antitaurinos era muy pequeño, aunque algunos estaban realmente furiosos de por qué íbamos a la plaza de los toros y ya. A pesar de que La Plaza tenía unos 35,000 asistentes, la corrida fue de ocho toros, no sucedió ningún altercado. Afortunadamente había muchos niños entre los asistentes. Antes de dar inicio, toreros, subalternos monosabios y otros, dieron una vuelta al ruedo pidiendo que las iniciativas de ley en contra de la “fiesta” sean retiradas.

He aquí un ejemplo de éxito redondo en el que se demuestra que sigue habiendo una numerosa población aficionada a la Fiesta de Toros y que es muy conocedora, pacífica, ordenada, que merece que los grupos antitaurinos le tenga respeto.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

5 comentarios

  1. Magnífico Dr Ramiro como siempre!!!!

  2. Excelente crónica que hasta un villamelon como soy yo disfruto
    Mil gracias

  3. Jamás dejas de sorprendernos estimado Dr Ramiro pues con gran instinto clinico has hecho una disección quirurgica de lo ocurrido en la plaza de toros. Te felicito y espero con verdadero entusiasmo tu siguiente comentario pues lo mismo saltas de los libros a los debates politicos y hoy a la grandiosa fiesta taurina ole!!!

  4. María Teresa Amaya Juárez

    Me impacta el dominio que usted tiene sobre la corrida. Taurina , hasta ahora compredi varios cosas que menciono, los trajes , los pases , las corneadas , gracias por compartir.
    Felicidades.

  5. Excelente dominio de la corrida Doctor, un placer leer su columna como siempre!

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Sobre Manuel Ramiro Hernández

Manuel Ramiro Hernández
Manuel Ramiro H. Médico graduado en la Facultad de Medicina de la UNAM miembro de la generación 1963-1968. Realizó la especialización en Medicina Interna en el Centro Hospitalario “20 de Noviembre” del ISSSTE, trabajó en el Hospital 1° de Octubre del mismo ISSSTE donde fue médico adscrito, jefe de servicio, subdirector médico y director. Después estuvo un breve tiempo en la Secretaría de Salud, fue director de la Clínica Londres y trabajó en la Coordinación de Educación en Salud del IMSS. Ha sido profesor de diversas escuelas y facultades de medicina desde hace más de 40 años. Es editor de diferentes revistas médicas desde hace más de 30 años. Ha publicado varios artículos en diversas revistas nacionales e internacionales. Es editor de un libro de su especialidad. Lector dedicado y desordenado; aficionado a varias cosas. Marido, padre y abuelo feliz. Actualmente trabaja en la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM.