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Un fin de semana largo taurino

Manuel Ramiro Hernández


Visión Integral


miércoles 13 de febrero de 2019

El antepasado resultó un largo fin de semana y ante el cúmulo situaciones inciertas que prácticamente a diario nos acosan ‒cuando menos a mí así me parece‒, escribir sobre él puede resultar relajante, espero que leer también resulte lo mismo.

El sábado al estar viendo la televisión me topé en un canal de películas (Sundance) con un magnífico documental sobre David FandilaEl Fandi”, en el que se relata su carrera hasta llegar a ser figura del toreo. Es increíble el sacrificio que un aspirante tiene que hacer en edades en que los muchachos no están hechos para someterse a sacrificios, lo primero que tenía claro El Fandi era que quería ser torero, y aunque recibió apoyo familiar y de un primer apoderado noble y bien intencionado, le costó gran trabajo; quizá lo más difícil sea sobreponerse a la frustración y el fracaso. Esto seguramente es lo que hace que los toreros sean gente de sumo madura a edades muy tempranas, el ambiente en que se desarrollan, que además tiene algunos aspectos culturales interesantes, seguramente hace que alcancen esa madurez antes que los jóvenes de esa misma edad que se dedican a otras actividades. Un gran documental, si lo logran cazar como yo, véanlo.

David Fandila “El Fandi”

David Fandila “El Fandi”.

El domingo asistí a ver una película muy interesante, Un Filósofo en la Arena, una película (documental) que permite hacer muchas reflexiones. Dos cineastas mexicanos ‒por cierto, no aficionados a los toros y uno de ellos francamente enemigo de la tauromaquia‒, después de muchos intentos de convencimiento, consiguen que Francis Wolff, un filósofo francés experto en la Grecia antigua y especialmente en Sócrates, que trabaja en la École Normale Supérieure (París) ‒una de las más prestigiadas y antiguas instituciones francesas‒, y que es además aficionado a los toros, acepte filmar una cinta que a mí me parece extraordinaria. Wolff es un francés, judío, con familia originaria del este de Europa, todo esto para resaltar la ausencia de cultura familiar ligada a la fiesta de toros, confiesa que, sin relación alguna con la tauromaquia en un viaje por el sur de Francia, poco antes de iniciar sus estudios filosóficos, acude a una corrida en Arles, solo, es decir, sin asesores que pudieran comerle la cabeza, y quedó cautivado por el espectáculo y su afición ha ido creciendo con el tiempo. Además de ser un gran conocedor, es un gran aficionado, pasión que comparte con su esposa, también francesa (parisina).

Francis Wolff

La película y especialmente la participación de Wolff no intenta convencer a nadie de nada, sólo muestra lo que piensa. La reflexión inicia al señalar que filosofar es sobre lo que no tiene una explicación fácil y, según él, la Fiesta de Toros no la tiene. Nos muestran los ritos de los toreros, los ritos y sacrificios de los ganaderos, las pasiones de los aficionados; la importancia económica, cultural, social, que en algunas regiones de España, Francia y México tienen las Ferias o las Corridas de Toros. El cuidado y el valor ecológico que detenta la crianza del toro bravo, como contraste, ponen algunos aspectos de la crianza, explotación del ganado de consumo. Después de muchas reflexiones aparece una sentencia: “la Fiesta de Toros está probablemente condenada a desaparecer, puede tener un final violento o un final natural”. El final violento puede estar dado si las corrientes edulcoradas, irreflexivas e irrespetuosas de los animalistas toman aún más fuerza y someten a la opinión pública. La muerte natural, según Wolff, sucederá cuando acontezcan una o más de las siguientes situaciones, no haya aficionados que asistan al espectáculo, no haya toreros que enfrenten a los toros, o no haya ganaderos que consigan el toro bravo que es el centro de la fiesta.

 

Creo que la película les serviría mucho a los que no entienden la Fiesta, pero no creo que se atrevan a verla, cuando menos a la función que asistí, sólo había ganaderos de bravo, cronistas del espectáculo taurino y muchos aficionados, yo me sentí por un momento en el tendido de la plaza.

En las corridas pasadas del lunes y martes de aniversario de la Plaza México, no se vieron ensombrecidas por el Super Bowl, que también se llevó a cabo en domingo. La gran corrida de Toros del lunes, reunió a grandes figuras, a la cabeza del escalafón entre los toreros y los rejoneadores, Andrés Roca Rey y Diego Ventura, con una de las máximas figuras mexicanas Joselito Adame y una figura emergente, que deseo que se sostenga, El Calita. Estaban anunciados toros de Montecristo, pero los de Ventura fueron del Vergel. Ventura venía de una hazaña, indultar un toro en la Plaza México, pero no tuvo suerte ni con los toros ni con la espada, lo que no fue óbice para que pudiéramos disfrutar de sus caballos de su monta del conocimiento enorme que tiene de la lidia, de los terrenos y de los tiempos; un gran espectáculo.

Joselito Adame

Joselito Adame.

Joselito Adame, de teja y oro, venía por todo, enfrentó a un grupo de reventadores, pequeño pero ruidoso y grosero, realizó dos grandes faenas, toreó entregado, haciendo las cosas bien, dándole los tiempos a los toros acalló a quienes quisieron molestarlo y obtuvo el beneplácito unánime del público. Cortó dos orejas a su primero y una a su segundo. El Calita, de frambuesa y oro, supo aprovechar la oportunidad y toreó muy bien a su primero, quizá el toro de la tarde, lidiándolo bien y bonito, no tuvo suerte con la espada con lo que perdió posibles trofeos, pero consiguió el beneplácito de los asistentes. Roca Rey, de tabaco o carmelita y oro, tuvo un primer toro que no se prestó al lucimiento, pero en el segundo, especialmente al final de la faena, nos mostró su enorme técnica, su implacable valor y su alto sentido de la estética, al cortar una oreja. Me parece que a los aficionados de la Plaza México nos sigue debiendo una faena como las que ha conseguido en muchas plazas de todo el mundo taurino. Los toros de Montecristo, todos son muy bien presentados, y unos más y otros menos cumplieron.

El 5 de febrero fue una gran corrida de aniversario: Pablo Hermoso, Enrique Ponce, Sergio Flores y Luis David Adame. Como siempre, Pablo Hermoso de Mendoza, figura un jinete espectacular, en caballos perfectamente puestos, conocedor de la lidia y artista a más no poder. En el primero no tuvo suerte con la espada y después batalló mucho con el descabello, hasta la rechifla. El segundo permitió ver a un rejoneador maduro, estrella en los tres tercios. Con “Berlín” en las banderillas fue espectacular, pero todavía vino “Disparate” a cerrar el tercio de manera esplendida; las comparaciones son odiosas pero con “Disparate” hace cosas igual o mejor que con “Cagancho”. Me parece que “Disparate” es más artista. Mató con “Nevado”, creo que sigue echando en falta un caballo de último tercio como “Pirata”. Obtuvo una oreja que bien pudieron ser dos. Muchas críticas recibió Pablo Hermoso por no enfrentar en el mismo a otros rejoneadores como Ventura, pero quizá no lo necesita, y creo que Ventura tampoco.

Pablo Hermoso de Mendoza

Pablo Hermoso de Mendoza.

Pablo Hermoso de Mendoza es el fundador de una época y sigue en su esplendor. Ponce, de azul purísima y oro, sigue siendo grande, mi nieto le dijo a un vecino que no es poncista, pero sigue siendo el mejor. Con el primero estuvo sobrio, fino, como artista haciéndole todo y bien, me gusta con la facilidad, belleza y eficiencia que usa el pase del libro. Dos orejas rotundas. En su segundo, que en el primer y segundo tercios parecía que valía para nada, Ponce algo le vio y lo cuido sacándole una faena rotunda que no pudo rematar con la espada, pero consiguió una vuelta al ruedo con mucha fuerza. Sergio Flores, de verde botella y oro, estuvo en artista, fino, gran conocedor de las distancias deja fluir a los toros y hace cosas hermosas y elegantes, una oreja en cada toro. Luis David, de azul media noche y oro, valiente entregado, poderoso en su primero, que lo arrolló en una bernadina al final de la faena y le causó daño, dos orejas no rotundas pero bien aceptadas por el público. Los toros de los Encinos muy bien presentados y al final todos bravos.

En las dos corridas exitosas con 40,000 personas o más en los tendidos, en ambiente de fiesta, se destaca que a pesar de lo largo de las corridas, 8 toros en cada una y de la presencia de provocadores, no hubo una sola escena de violencia en la plaza. Creo que va a ser responsabilidad también de los empresarios, configurar carteles y temporadas que fomenten entradas como las que vimos y presenciamos.

Les cuento; unos días antes, después de una reunión académica, platiqué con un muy brillante gastroenterólogo, hace muchos años alumno de un curso que entonces yo tenía y que ahora somos muy buenos amigos. Conocedor de su pasión por el futbol americano y especialmente por el Super Bowl, saqué la plática hasta que expuse mis temores acerca de que este deporte pronto desaparecerá. Él y los presentes me vieron con sorpresa, les expuse cómo la gran cantidad de lesiones neurológicas de los exjugadores ha ido haciendo que los jóvenes americanos opten por otros deportes, y al estar en un ambiente médico, les dije también cómo se ha ido demostrando que los exjugadores sufren otros problemas con mayor frecuencia que la población general, tal es el caso del síndrome metabólico. Sin embargo, ni siquiera pude hacerlo pensar en el final de su deporte favorito. Entonces, provocador, él sabe de mi afición por los toros, y así establecí que hiciéramos una apuesta, “dentro de 25 años habrá desaparecido la Fiesta de Toros y/o el Futbol Americano”. Nuestros vecinos me vieron sorprendidos, ¡pues cómo iba yo a cobrar o a pagar la apuesta! y les dije que no se preocuparan, cuando esto sucediera él tendría que pensar, el Dr. Ramiro era un visionario o pobre, ya estaba “chocho” cuando platicamos. Por lo pronto, la Plaza de Toros se llenó dos días consecutivos y el Super Bowl resultó un partido malo y la audiencia se redujo a sólo 98’000,000 de televidentes, muy por debajo de lo esperado.

Lecturas recomendadas:

Francis Wolff. Aristote Et la Politique. Fayard. París. 1991. ISBN 2130439950.

______  Filosofía de las corridas de toros. Bellaterra. Madrid 2008.

______  Penser avec les anciens. Hachette Pluvel. París. 2016

______ Trois utopies contemporaines. Fayard. París. 2017.

______ Pourquoi la musique? Fayard. París 2018.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

2 comentarios

  1. Gracias Dr Ramiro ya me paseo por la fiesta taurina, que bueno, ya que pertenezco al equipo de los que no me gustan los toros.
    Saludos

  2. Muy agradable lectura Doctor, un placer como siempre. Con respecto a su apuesta, creo que en 25 años veremos qué ambas disciplinas habrán desaparecido, será complicado resolver la apuesta.

    un placer como siempre Doctor!.

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Sobre Manuel Ramiro Hernández

Manuel Ramiro Hernández
Manuel Ramiro H. Médico graduado en la Facultad de Medicina de la UNAM miembro de la generación 1963-1968. Realizó la especialización en Medicina Interna en el Centro Hospitalario “20 de Noviembre” del ISSSTE, trabajó en el Hospital 1° de Octubre del mismo ISSSTE donde fue médico adscrito, jefe de servicio, subdirector médico y director. Después estuvo un breve tiempo en la Secretaría de Salud, fue director de la Clínica Londres y trabajó en la Coordinación de Educación en Salud del IMSS. Ha sido profesor de diversas escuelas y facultades de medicina desde hace más de 40 años. Es editor de diferentes revistas médicas desde hace más de 30 años. Ha publicado varios artículos en diversas revistas nacionales e internacionales. Es editor de un libro de su especialidad. Lector dedicado y desordenado; aficionado a varias cosas. Marido, padre y abuelo feliz. Actualmente trabaja en la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM.