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¿La honestidad a toda costa?

Honestidad y corrupción

Manuel Ramiro Hernández


Visión Integral


jueves 11 de abril de 2019

La búsqueda de la honestidad –y la persecución de su contravalor, la deshonestidad–, se ha convertido en la tarea fundamental de nuestro actual gobierno y especialmente de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador. Entendiendo por deshonestidad la conducta que permite obtener ganancias ilícitas a través del ejercicio de la función pública. Nadie puede estar en desacuerdo que el combate a las conductas deshonestas de los funcionarios públicos es deseable y aún más necesario, seguramente ha sido causa de muchos de los problemas que nuestro país enfrenta. Se han ido creando organismos estatales, gubernamentales y no gubernamentales, que deberían haber logrado combatirla. Las Contralorías que existen en cada Secretaría de Estado y la propia Contraloría de la Federación, la Auditoria Superior de la Federación, el INAI, la Comisión de los Derechos Humanos, así como organizaciones de la sociedad civil como Transparencia Internacional entre otras, son algunas de las instituciones que nuestro sistema democrático ha ido construyendo en búsqueda de un ejercicio honesto de la función pública.

Es probable que hayan resultado insuficientes, pero también es probable que la búsqueda de su perfeccionamiento acarrearía mejores resultados. Lo que no parece seguro, cuando menos no absolutamente seguro, es una declaración personal de: todos los que gobernaron antes eran deshonestos y todos nosotros somos honestos. Todas las democracias bien establecidas han ido creando instituciones que permiten la supervisión, análisis, vigilancia e incluso control del ejercicio gubernamental, y periódicamente nos vamos enterando de escándalos de deshonestidad en países que creíamos exentos de este fenómeno, lo fundamental es que no exista impunidad y aquellos que ejercen indebidamente la función pública tengan una sanción.

Cancelación del aeropuerto.

Es muy interesante preguntarse si la búsqueda de la honestidad permite la ineficiencia, en especial la ineficacia gubernamental. Nos hemos ido acostumbrando a las medidas del actual gobierno, basadas en que las anteriores acciones gubernamentales estaban fundamentadas en la deshonestidad. Después de muchas declaraciones, se dijo que la obra del nuevo aeropuerto se suspendía porque había mucha corrupción, se suspendió el proyecto, se pago la obra realizada, y se indemnizó a los empresarios con contratos de obras por realizar; nunca se dijo en qué consistían las conductas deshonestas, dejando a un lado las implicaciones ecológicas o ambientales, no se recibió más información sobre las deshonestidades. Es más, hace unos días el Secretario de Comunicaciones y Transportes mencionó que no se habían encontrado irregularidades, aunque rápidamente el Presidente de la República salió a decir que cómo no, que sí había y muchas.

Lo de las guarderías y su suspensión es un ejemplo de cómo la búsqueda de la honestidad está por arriba de la eficiencia. La cadena de guarderías había sido creada para suplir la falta de instalaciones que alberguen a los hijos –especialmente– de las madres trabajadoras, muchas de ellas sin empleo formal; venía siendo un proyecto exitoso, en mi opinión, resultaba eficiente para las madres y al parecer también para los niños, y a un costo muy razonable –el gobierno cubría sólo una parte de este costo, el resto lo aportaban los padres. Se suspendió porqué en un censo, hecho por el propio gobierno, descubrió fraudes, lo decide un poco por esto, y otro poco porqué las organizaciones sociales no le satisfacen plenamente. Las guarderías se habían ido instalando a lo largo y ancho del país en áreas rurales y urbanas, el censo se ha ido corrigiendo y no sabemos actualmente cuántos son los niños no registrados adecuadamente, ha habido muchas solicitudes para la reinstalación del proyecto que no han sido escuchadas. Para evitar deshonestidades en la asignación de la pensión para los adultos mayores, se ha suspendido hasta no realizar un censo preciso, se le suspendió incluso a quienes ya lo recibían, lo que ha traído muchos trastornos.

INBS/OPS

En el sector salud se han dado algunas declaraciones de cambios, que se prometen como tajantes, aunque las bases son también imprecisas. Desde luego que nuestro sistema de salud es incompleto e insuficiente, especialmente con una parte de la población: la que no tiene un empleo formal. Escatimar a rajatabla los beneficios de algunos programas que han conducido a logros incontrovertibles: los de vacunación, la mejoría en la mortalidad materna y la mortalidad infantil (aún mejorables, pero con logros claros), la esperanza de vida; parece un poco desmesurado, especialmente si se toma en cuenta que muchos de los funcionarios actuales han sido beneficiarios, y siendo resultado, del sistema educativo y asistencial de nuestras instituciones de salud.

La respuesta ante la suspensión de los albergues de las víctimas de violencia de género fue muy inteligente –aunque partía inicialmente de la misma fundamentación–, pero ante las posibles consecuencias se continuó el programa. Ante la falta de realización de tamiz metabólico del recién nacido, todas las declaraciones fueron concurrentes, al final, era que se habían dejado las cosas muy mal. La detección de problemas (hipotiroidismo y galactosemia, fundamentalmente) que exigen una respuesta inmediata, sólo admiten una respuesta ante la ineficiencia. En días anteriores, durante una reunión con funcionarios de la OPS, la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU y nuestro Embajador Permanente, ante la misma organización, anunció la creación del Instituto Nacional de Salud para el Bienestar que suplirá a los sistemas (o sistema) anteriores; no nos dicen cómo será, sólo nos anuncian que será federalizado, centralizado y que será diferente al de los países neoliberales. Destaco que tanto la Alta Comisionada, como la directora de la OPS y nuestro embajador, son médicos y expertos en sistemas de salud que ya han encabezado en sus países. Por lo pronto, hoy el sector salud enfrenta el problema de no haber cubierto los salarios de los residentes del sistema, cuando menos los que estudian y trabajan en los Institutos Nacionales de Salud y los Hospitales del tercer nivel.

Me parece que la búsqueda de la eficiencia no debería estar reñida con el combate a la corrupción y la consecución de la honestidad.

Lecturas recomendadas:

https://imco.org.mx/temas/nuevo-aeropuerto-internacional-mexico-proyecto-indispensable-riesgos-oportunidades/?gclid=EAIaIQobChMIz8CR9LbI4QIV1rbACh33MAfvEAAYASAAEgKopvD_BwE

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

4 comentarios

  1. Ricardo Juarez Ocaña

    Muy interesante su ensayo, tal parece que los 30 millones de electores que botaron por Andres se apegan al dicho de que no hay que tratar de entenderlo si no sólo quererlo y mire que lo adoran y saltan a su defensa irracionalmente y sin argumentos, quizás por la desilusión y coraje por el escándalo de algunos gobernantes corruptos del pasado
    Mientras quienes como yo no compartimos sus ideas y forma de gobernar cada vez estamos más convencidos que tenemos un presidente que impone, de forma dogmática, irreflexiva y caprichosa su forma de hacer política, cansado estoy de sus juicios sumarios mañaneros, pena ajena por su gabinete, todos, pasivos, irreflexivos, sumisos, con falta de carácter , quienes asumen con obediencia hasta sus descalificaciones y opiniones públicas.

    siembra con su discurso resentimiento y divide a un pueblo deseoso de un cambio
    Que pena, sólo tenemos que esperar en esta incertidumbre y angustia que genera sus malas decisiones, su manipulación de los más pobres, de los más ignorantes, de los más resentidos, baste mencionar el proyecto del aeropuerto de texcoco, solo acusa de corrupción, no hay ninguna investigación, no hay implicados y mucho menos un señalamiento de los responsables de tal corrupción

  2. Ricardo Juarez

    Que pena con nuestro Sr presidente
    Gobierna solo
    Desacredita a su equipo de trabajo cuando se atreven a opinar
    Realiza juicios sumarios mañaneros
    Acusa, desacredita, incrimina a quienes le antecedieron
    No gobierna, quien divide y genera resentimiento en los ciudadanos
    No tenemos un plan de desarrollo
    No hay seguimiento de ningún programa social, cree que todos son corruptos y no se pueden mejorar
    Administrativamente cuando en el sistema todo está mal se hace reingenieria, solo que su equipo ni idea tienen no saben que es y solo improvisan
    Estamos ante un gobernante dogmático que desprecia el trabajo y la creación de quienes lo antecedieron, solo lo que él dice está bien, no solo eso no tiene el mínimo respeto de su gabinete, los desacredita y ellos no tienen ni el valor ni la dignidad de hacer valer su opinión, son sumisos obedientes o arrastrados
    No hay congruencia en lo que dic y hace, señala, acusa y desacredita pero hasta ahora nadie es responsabl ni está en la carcel, él ya los perdonó

  3. Nada de lo que está sucediendo debiera sorprendernos, era de esperarse. El Presidente es un líder que no escucha a quienes piensan diferente, porque están equivocados y son neoliberales. El problema mayor es que no da luces de recapacitar y admitir que se equivoca en la toma de muchas decisiones (si no escucha, se seguirá equivocando). Ya hay ejemplos de colaboradores (ministros y líderes de su partido) que han hecho declaraciones con las que no está de acuerdo y, sin mayor reparo, los desmiente, pero sin aceptar que tienen una visión distinta a la de él. Por el bien de todos espero estar equivocado y que nuestro país avance, que podamos salir a la calle con tranquilidad, que haya crecimiento económico. Los que se fueron, corruptos y todo, lograron un cierto ritmo de crecimiento, por lo menos un poco más de lo que en realidad creceremos con el cuarto retroceso (perdón 4T).

  4. María Leonor Hernández Garcia

    Doctor Ramiro por supuesto que todos los prianistas dejaron al país al borde del barranco y más pruebas de esto es imposible. Claro que también entre la sociedad civil hay deshonestos y corruptos.
    Lleva cuatro meses el actual gobierno y ya las críticas, especialmente de la clase alta y media, lo hacen pedazos. Las afirmaciones que han hecho dejan mucho que desear por ejemplo muchas de las guarderías fueron concesionadas a familiares y amigos de los que estaban en el poder, o ya se olvidaron de la Guardería ABC? Al frente estaba una pariente de Margarita Zavala, ésta acción fue criminal. Cuántos niños inexistentes había en las actuales guarderías
    En lo que se refiere a la suspensión de la pensión para adultos mayores, es totalmente inexacta, claro que muchos ya están recibiendo el beneficio que tanto necesitan, estos gobiernos dejaron millones de pobres, basta recordar “la estafa maestra”.
    Es inútil seguir explicando punto por punto, lo que se necesita es estar informado con fuentes fidedignas, creíbles y no sesgadas, ya que los que realmente están dividiendo al país son las críticas sin fundamento. Espero que por el bien de nuestro querido México, decidamos trabajar y dejarnos de confrontaciones.

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Sobre Manuel Ramiro Hernández

Manuel Ramiro Hernández
Manuel Ramiro H. Médico graduado en la Facultad de Medicina de la UNAM miembro de la generación 1963-1968. Realizó la especialización en Medicina Interna en el Centro Hospitalario “20 de Noviembre” del ISSSTE, trabajó en el Hospital 1° de Octubre del mismo ISSSTE donde fue médico adscrito, jefe de servicio, subdirector médico y director. Después estuvo un breve tiempo en la Secretaría de Salud, fue director de la Clínica Londres y trabajó en la Coordinación de Educación en Salud del IMSS. Ha sido profesor de diversas escuelas y facultades de medicina desde hace más de 40 años. Es editor de diferentes revistas médicas desde hace más de 30 años. Ha publicado varios artículos en diversas revistas nacionales e internacionales. Es editor de un libro de su especialidad. Lector dedicado y desordenado; aficionado a varias cosas. Marido, padre y abuelo feliz. Actualmente trabaja en la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM.