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¿La Industria 4.0 es la gran Revolución industrial?

Cuarta Revolución Industrial

Marcela Amaro Rosales


Ciencia y tecnología para todos


jueves 21 de febrero de 2019

La tecnología es más que un artefacto o una aplicación, la tecnología es el resultado de complejos procesos sociales, políticos y económicos. El desarrollo tecnológico implica tensiones, negociaciones, grupos de poder e intereses diversos. No sólo en el proceso de producción, sino también en su acceso y uso. Lo anterior significa que una tecnología o una constelación de tecnologías responde a las relaciones entre actores, dinámica y estructura. Lo anterior nos ayuda a pensar a la tecnología como un entramado de relaciones y de símbolos, los cuales transmiten información y significados. Esto es relevante si consideramos que, además de todo lo que implica lo anterior, la tecnología está presente en nuestra vida diaria más de lo que imaginamos.

Piensen ustedes cómo han evolucionado las formas de comunicación, recuerden que hasta hace algunos años poder hablar con alguien que se encontraba fuera de casa requería de toda una logística particular, por ejemplo, llamar a su casa, dejar un mensaje en la contestadora o con un familiar, esperar a que se enterara del aviso y después esperar a que la persona se comunicará de vuelta con usted. Ahora estamos conectados prácticamente en todo momento y en todo lugar, ya sea por celular, mensajería instantánea, redes sociales y un largo etcétera.

La tecnología nos ha convertido en seres hiperconectados y en muchas ocasiones dependientes de su acceso y uso, por ejemplo, yo he visto varios amigos y conocidos estar en un completo drama cuando no tienen internet por un par de horas, o cuando han olvidado el celular en casa. Observen lo imbricados que estamos al uso tecnológico de muy diversos dispositivos. Esto me da pauta a plantear que la tecnología impacta en nuestro espacio cotidiano, pero también en nuestro espacio laboral.

La nueva cuarta Revolucion Industrial

Actualmente he escuchado mucho sobre la llamada «industria 4.0», la cual implica en términos muy generales, la introducción de las tecnologías digitales, sobre todo para la digitalización y automatización de los procesos productivos. El internet de las cosas (IoT), la inteligencia artificial, la robótica, la analítica, las tecnologías cognitivas y la nanotecnología son sólo algunos de los elementos constituyentes de la industria 4.0. Explicar cada una de ellas, nos llevaría demasiado tiempo, por ello sólo las menciono.  Sin embargo, me llama la atención que muchos de nosotros hacemos referencia a ella, sin identificar exactamente de qué estamos hablando. Es por ello que he indagado un poco en el tema y les comparto algunas de mis reflexiones.

Comenzaré retomando el concepto de industria 4.0 que más allá de tener una definición clara, se ha constituido como una idea comercial que promueve el uso de diversas tecnologías a nivel industrial. Esto no es nuevo, al contrario, nuestra historia como humanidad va a la par del desarrollo y uso de la tecnología. Pero entonces, ¿qué implicaciones tiene la idea 4.0?  Bueno, en primer lugar, me parece que hay un interés político y comercial para promover el uso de cierto tipo de tecnologías, no es casual que sea en Alemania el origen del concepto y tampoco es casual que en la agenda internacional se trate de plantear la importancia del tema. De hecho, es en 2016 la primera vez que se discutió en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, que la industria 4.0 podría representar la siguiente gran Revolución industrial y con ello se tendría que replantear la importancia del trabajo tal y como lo conocemos.

De acuerdo a diversos estudios, es un momento único en la historia de la humanidad donde la tecnología impactaría fuertemente de forma negativa en el empleo, desplazando a muchos trabajadores de sus puestos y además modificaría las demandas de habilidades y capacidades para los nuevos trabajos. Sin duda, esta visión catastrófica parece afectar, en primer lugar, a trabajos rutinarios y de baja calificación, seguidos por los trabajos técnicos y en menor medida trabajos más calificados con habilidades especializadas.  Sin duda, esto es preocupante y no menos alarmante para países como México, donde aún dependemos fuertemente de trabajos de baja calificación, esto es, en las maquiladoras, donde hicimos nuestra ventaja principal, no las habilidades laborales, sino el bajo costo de la mano de obra. Entonces, ¿la industria 4.0 representa desempleo tecnológico a gran escala?, ¿desplazará trabajadores poco calificados?, ¿significa en verdad el fin de una era?

Lamento decepcionarlos y decirles que no lo tengo claro, pero lo que sí creo es que debemos comenzar a tomar medidas, pensar en políticas públicas a nivel industrial y educativa, aunque no únicamente, porque ciertamente esto también impactará en el tipo de relación laboral con el empleador, por tanto, los sindicatos también deberían reflexionar sobre el tema y las nuevas formas de contratación.

Sugiero que no entremos en el debate «hombre vs máquina», más bien, empecemos a preocuparnos por el tipo de habilidades y capacidades que requerirán las nuevas generaciones para poder insertarse de forma exitosa en los mercados laborales. Sin duda, habrá ganadores y perdedores, por ello pensemos en el futuro y no nos dejemos dominar por la incertidumbre y el catastrofismo. Y regresando a la pregunta inicial, ¿es la próxima gran Revolución industrial?, no lo sé, pero por si las dudas, deberíamos tomar medidas…

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Un comentario

  1. Realmente interesante y a tomar en consideración, indudablemente ventajas para ciertas empresas y desventajas para quienes son la mano de obra y lonqie traerá consigo la falta de empleo……

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Sobre Marcela Amaro Rosales

Marcela Amaro Rosales
Egresada de la Licenciatura en Economía de la UNAM, maestra y doctora por la UAM-X en el área de Economía de la Innovación. Ha impartido cátedra en el ITESM sobre políticas de ciencia y tecnología, en la UAM-X y la UNAM sobre empresas e innovación. Actualmente labora en el Posgrado de Economía de la UNAM y en el Instituto de Investigaciones Sociales de la misma universidad. Sus temas de interés son la innovación, las tecnologías emergentes, las políticas públicas y la transferencia de conocimiento. Aunque su verdadera obsesión es la biotecnología, ama a los perros, las caminatas largas, la música y el cine.