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Guardia Nacional y Derechos Humanos

Marcial Manuel Cruz Vázquez


El Cuarto de Reflexiones


miércoles 6 de febrero de 2019

Hemos llegado al punto de contraponer la salvaguarda de los derechos humanos positivos contra el propio Estado de Derecho. No hemos sido capaces de resolver esta aparente antinomia, la cual nos ha traído graves consecuencias, sobre todo, en materia de seguridad, procuración e impartición de justicia.

El discurso de la obligación del Estado, entiéndase cualquier tipo de autoridad o servidor público de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos es tan racional y proporcional a la naturaleza de las personas que no existe un sólo argumento en contra.

Y, efectivamente, lo anterior es tan cierto que no podemos dejar de exigirlo y el Estado de cumplirlo. Sin embargo, la mencionada antinomia entre el Estado y los derechos humanos positivos es solamente una apariencia. Esto es así porque es imposible dicha contradicción, ya que en realidad son una misma cosa.

La acepción del Estado en nuestros días forzosamente refiere un orden constitucional de derecho que contempla de manera insoslayable la realidad y garantía de los derechos humanos e, inclusive, el valor de la democracia. En resumen, hablar de Estado es hablar de derechos humanos, por lo que no existe diferencia ni contradicción alguna.

Guardia Nacional y seguridad en México

Entonces, ¿cómo resolver una exigencia de la realidad? Es decir, ¿cómo resolver la inseguridad de los mexicanos en algunas regiones del país cuando quienes tienen la primera responsabilidad de hacerlo no cumplen? Como sabemos, existen regiones en México en las que tanto gobernadores como presidentes municipales no han garantizado la seguridad de su población y ello ha llevado al Estado mexicano, en particular al gobierno federal, a tratar de cumplir con esa responsabilidad valiéndose del Ejercito y la Marina; hay que entender una cosa, después de nuestras fuerzas militares no nos queda ninguna otra institución que pueda hacer frente a la delincuencia organizada.

Por lo tanto, hay que irse con calma en cuanto a calificar de manera apresurada como violatoria de derechos humanos la actuación de los militares cuando, precisamente, lo que van a proteger con su actuación es la vida de los mexicanos; entiéndase, la vida como fundamento de todos los derechos humanos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha propuesto dividir al país en 266 regiones, las cuales contemplan los municipios en los que la violencia y la delincuencia ha sido incontrolable. Son municipios en los que día con día sufren y mueren personas inocentes y en los que las instituciones policiales están totalmente rebasadas; estas corporaciones han mostrado una permanente incapacidad, ya por falta de profesionalización, ya por corrupción y vinculación con los grupos delincuenciales.

Las policías estatales en aquellos municipios tampoco han logrado abatir el problema y la policía federal muchas veces ni siquiera se entera de lo que acontece en el momento preciso para poder actuar.

La creación de la Guardia Nacional es la propuesta del gobierno mexicano para hacer frente de manera inmediata a los problemas en materia de seguridad que aquejan a nuestro país. Es cierto, resulta necesario que aunado a la creación de este nuevo cuerpo se establezcan los mecanismos legales e institucionales para garantizar el fortalecimiento de las instituciones policiales y, una vez consolidadas, sean éstas las que brinden la seguridad como lo manda la Constitución.

Mientras se logra lo anterior, nuestro país requiere de una institución eficaz, leal y honorable que resguarde la integridad de los mexicanos y, desde luego, que erradique la presencia del crimen organizado. La necesidad de que la Secretaría de la Defensa Nacional esté a cargo de su formación se debe precisamente a la estricta instrucción en valores, técnicas y tácticas que garantizan su conformación de manera adecuada.

No debemos olvidar que la naturaleza esencial del Estado de Derecho es brindar certeza jurídica e imponer sus mandatos legales, inclusive, a través del uso de la fuerza. El Estado es quien detenta legítimamente el monopolio de la violencia, por lo que si el orden y la paz sociales, así como la preservación del Estado de Derecho sólo pueden lograrse con la participación de las Fuerzas Armadas, el gobierno tiene la obligación de hacerlo para no dejarnos a los mexicanos en un evidente estado de indefensión ante los grupos criminales que tanto daño han causado desde hace mucho tiempo.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Un comentario

  1. Creo que es acertada la decisión del gobierno actual, pero el trabajo es de todos, empezando desde el núcleo familiar, el ejemplo, los valores, el por que?, que debemos enseñar a los hijos para vivir. Somos.niños educando niños. El estado tiene una misión titánica!

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Sobre Marcial Manuel Cruz Vázquez

Marcial Manuel Cruz Vázquez
Licenciado, maestro y postulante a doctor en derecho. Funcionario público y profesor de la UNAM de filosofía del derecho.