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La paradoja de la prosperidad

Paradoja de la prosperidad.

Mauricio Jalife Daher


Encerrado en un Círculo

Ilustración: Observatorio de Recursos Humanos.

lunes 1 de julio de 2019

En su reciente libro, Clayton Christensen plantea esta notable ecuación que abandona los terrenos seguros de vincular, en forma directa, la invención tradicional al progreso económico, y revelar hilos subyacentes de la compleja trama del combate a la pobreza en las regiones que siguen acusando altas tasas de marginación.

El caso de México, tanto por estadísticas como por marco conceptual, de ninguna manera escapa al análisis, de hecho, nuestro país es uno de los territorios específicos del diagnóstico de Christensen.

La premisa del análisis es que no existe consenso sobre cómo erradicar la pobreza, yendo desde las propuestas sobre generar infraestructura en educación, servicios de salud y comunicaciones, hasta los programas sociales promotores del bienestar, por medio de la entrega de ayudas mínimas a grupos vulnerables. En unos casos y otros, todos coinciden en reconocer que el avance ha sido demasiado lento e insustancial.

Algunas definiciones simples pretenden asociar la prosperidad con acceso a educación, atención médica, seguridad y un buen gobierno, pero hay que atender a índices como el Legatum Prosperity, que incluye los temas medioambientales como parte crucial en la medición. Una de las aportaciones de Clayton, es la de pensar en el empleo bien remunerado y la movilidad social como componentes esenciales en la ecuación. No por ser obvia, la fórmula deja de tener la contundencia de la claridad.

Paradoja y prosperidad.

Ilustración: Independence Daily.

En esa lógica, la lucha no debe tratar de eliminar las señales evidentes de pobreza, como muchos gobiernos lo hacen en un intento por acabar con el problema “de tajo”. La única prosperidad duradera depende de crear mercados en economías pobres, con innovación adaptada y orientada a personas que, en condiciones normales de medición de mercado, no podrían siquiera ser un segmento. Cunden ejemplos en África y Latinoamérica, de mercados creados a partir de innovación adaptativa que ha dado satisfactores a los pobres del mundo, y que ha creado empleos de largo desempeño.

La novedad en la propuesta de Christensen radica en pensar la innovación como el verdadero motor de desarrollo, pero no en la innovación disruptiva, que se piensa en términos de competitividad internacional, sino en aquella que permite solucionar a la gente sus problemas cotidianos más ingentes en esas comunidades. De esa forma, la prosperidad “echa raíces” en una economía al invertir en un tipo particular de innovación, que crea mercados, y que actúa como catalizador y base de un crecimiento económico sostenido.

Las innovaciones importadas del exterior, que resultan aspiracionales y desadaptadas a las realidades de estos grupos, suelen sólo exfoliar los escasos recursos existentes, trasladando las ganancias a destinos de economías que son consideradas ricas. Las innovaciones creadoras de mercados transforman productos complejos y costosos en artículos más simples y costeables, que se vuelven accesibles para todo un nuevo sector de la sociedad integrado por quienes llamamos los “no consumidores”.

Movilidad social.

Ilustración: Imco.

Es en este punto, en el que nuestro país tiene frente a sí una oportunidad enorme, no sólo porque existe avidez manifiesta en amplios grupos de la población por acceder a bienes de esta naturaleza, sino por el gran potencial innovador en nuestros jóvenes y centros de investigación.

Hay que escapar de la tradicional mejora sustentable que persiguen las grandes marcas para mantener sus productos atractivos a los consumidores, con nuevas funciones tecnológicas, y de la innovación en eficiencia que mejora procesos. Debemos voltear hacia la innovación que crea mercados, la que simplifica soluciones y que, en economías desarrolladas no tendría futuro, pero que en nuestros países produce un impacto de largo plazo, creando empleos y generando prosperidad, en el más amplio sentido del término.

El ejemplo de los celulares para sólo hacer llamadas, introducido en varios países africanos en los que las empresas de telefonía no invirtieron por la baja capacidad de pago de la población, es un excelente ejemplo. Usando aparatos con costos muy reducidos, con sistemas prepago, se logró crear, de la nada, una de las más grandes redes de telefonía celular, otorgando un servicio esencial, y creando en el proceso más de 3,000 empleos sólo en la primera etapa.

El llamado de la Paradoja de la Prosperidad es claro para los inversionistas, innovadores y emprendedores que buscan construir empresas exitosas en los mercados emergentes. El mundo los necesita más que nunca, descubriendo oportunidades potenciales que muchos otros están perdiendo de vista.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Un comentario

  1. ¡Excelente artículo colega!
    Es fundamental que «pensemos fuera de la caja» con solución justamente innovadoras que reviertan la perversa dinámica de la pobreza en nuestro país.
    La pobreza en México es tan lacerante que urge darle sentido social a las actividades económicas que realizamos todos los ciudadanos. Y asumir como responsabilidad de todos su atención efectiva. No podemos dejar el tema en manos del gobierno, que seguirá, ahora más que nunca, con su lógica clientelar.
    ¡Gracias por compartir Mauricio!

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Sobre Mauricio Jalife Daher

Mauricio Jalife Daher
Doctor en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, Especialista en Propiedad Intelectual por la Universidad Panamericana, Catedrático de la materia en la Universidad Panamericana, IPIDEC, ITAM, TEC de Monterrey y UNAM; socio fundador de Jalife-Caballero, firma especializada en Marcas y Derechos de Autor desde hace 28 años, autor de 6 libros y más de 300 artículos, Árbitro por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, columnista de El Financiero desde 1992, Mundo Ejecutivo, Pymes y diversas revistas de México y el extranjero. Mentor Endeavor y consejero editorial de la revista Mundo del Abogado.