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Afecta Directiva Europea de Copyright a grandes sitios web

Copyright en la UE.

Mauricio Jalife Daher


Encerrado en un Círculo

Imagen: Valigia Blu.

viernes 12 de julio de 2019

Una materia jurídica particularmente conectada a nivel internacional es la Propiedad Intelectual. Desde los esfuerzos desplegados a fines del siglo XIX para configurar sendos tratados mundiales para derechos de autor, patentes y marcas, los esfuerzos desplegados por gobiernos y organismos internacionales no han cesado para llegar a configurar una regulación armonizada. En esa lógica, todos estamos volteando a ver lo que la Unión Europea acaba de resolver para acotar una serie de prácticas en Internet que cambiarán la manera en la que “naturalmente” la red creció y se consolidó.

El 15 de abril de 2019 podría pasar a la historia como el día en el que Internet perdió la madre de todas las batallas contra los derechos de autor. Después de más de dos años desde la iniciativa original, finalmente el Consejo del Parlamento Europeo aprobó la nueva regulación de copyright en el entorno digital, dando un paso decisivo hacia la conservación del sistema tradicional de protección a la creatividad jurídicamente recompensable.

Quienes asistieron al desarrollo del proceso completo, lo describen como una batalla feroz de cabildeo, en una escala sin precedente. De un lado, posiciones a favor del uso libre, defendidas por las grandes plataformas como Google y Facebook. Del otro lado, artistas de la talla de Paul McCartney y Adele, así como sociedades de defensa de los derechos de artistas, pugnando por el debido pago por el disfrute de sus obras. En medio, millones de usuarios que no terminan por decantarse por ninguna de las posiciones, pero que aspiran a no modificar los hábitos de “libre consumo” que han adquirido a lo largo de dos décadas de disfrutar un inmenso catálogo de obras a la distancia de un “click”.

Descargar música.

Imagen: El Androide Libre.

Dos fueron los principales aspectos de controversia, el primero, la nueva norma que traslada responsabilidad a los proveedores de Internet que permiten y alojan contenidos proporcionados por los usuarios, en el sentido de exigirles que nieguen el acceso a los que vulneren derechos de Propiedad Intelectual. Esto significa que, si un artista pretende subir una interpretación musical a YouTube, Facebook o Twitter, el sitio deberá corroborar que no se violan derechos de autor, usando “técnicas efectivas de reconocimiento de contenidos”, debiendo negar o bajar aquellos que no pasen el filtro.

El segundo, aún más controversial, es el de la llamada “tasa Google”, que consiste en limitar la posibilidad de los motores de búsqueda de indexar información de diarios y sitios de noticias, salvo acuerdo previo de pago de regalías por el uso de la información. El argumento básico es que, dicha indexación, supone una reproducción de cierta información del propietario de los contenidos, que a Google le genera un lucro por vía del tráfico en sus plataformas. Para algunos diarios y agencias de noticias tradicionales, la medida los rescata del proceso de agonía y será trascendental en la configuración de un sistema en el que, la validación de información periodística, pueda ser vista como un valor socialmente apreciable.

En principio, la medida sólo será aplicable a aquellos sitios web que produzcan más de 10 millones de euros por año y tengan al menos 3 años de existencia; esto, con la intención de no limitar el desarrollo de nuevos sitios u operaciones no lucrativas en la red, como el caso de Wikipedia, que podrá seguir operando sin cortapisas. A partir de la publicación de la Directiva, los países de la Unión Europea deberán reflejar en sus leyes internas estas disposiciones en un plazo máximo de 24 meses. Será muy aleccionador conocer la forma y términos en que cada parlamento “aterriza” estas restricciones, y más adelante, atestiguar cómo la resonancia de estos cambios afecta la regulación de Internet en las demás jurisdicciones.

Google en la UE.

Imagen: Agenda Roja Valencia.

El asunto tiene tal impacto, que muchos estiman que la dominancia de empresas como Google, y la fisonomía misma de Internet, sufrirá una transformación radical a partir de esta nueva legislación. Ésta es la respuesta final a planteamientos extenuantes que, solo a lo largo del tiempo, han podido ser respondidos de manera parlamentaria. La Directiva es la sentencia que resuelve la ponderación entre los derechos del creador a una recompensa, frente a los derechos fundamentales de información y libertad de expresión.

Una de las grandes preocupaciones de los opositores es la inminente pérdida de competitividad en el campo de la innovación tecnológica y digital de las empresas europeas. De hecho, la Directiva implica el claro despropósito de que, mientras las mismas prácticas siguen siendo permitidas en el resto del mundo, en la zona euro las empresas deberán tomar toda clase de medidas preventivas para asegurar el cumplimiento de las reglas, o en su caso, enfrentar las draconianas sanciones de parte de los reguladores. Es éste, sin duda, un escenario inédito desde la creación de Internet, más allá de las censuras y desventuras de la red en sitios como China.

El mensaje del Parlamento europeo se escucha ahora fuerte y claro. Se pueden usar obras de otros, pero hay que pagar. La creatividad de los autores que aportan sus obras es la parte de la cadena donde más valor se agrega, el insumo sin el que las demás contribuciones pierden sentido.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Mauricio Jalife Daher

Mauricio Jalife Daher
Doctor en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, Especialista en Propiedad Intelectual por la Universidad Panamericana, Catedrático de la materia en la Universidad Panamericana, IPIDEC, ITAM, TEC de Monterrey y UNAM; socio fundador de Jalife-Caballero, firma especializada en Marcas y Derechos de Autor desde hace 28 años, autor de 6 libros y más de 300 artículos, Árbitro por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, columnista de El Financiero desde 1992, Mundo Ejecutivo, Pymes y diversas revistas de México y el extranjero. Mentor Endeavor y consejero editorial de la revista Mundo del Abogado.