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Romeo y Julieta: Tigre en la Rifa


viernes 2 de junio de 2017

Sinopsis:

Romeo y Julieta se enamoran sin saber que abonarán al odio entre sus respectivas familias. Esta relación “prohibida” develará ejercicios de poder donde el aniquilamiento es determinante.

Notas antes de leer la reseña:

  • Aliteración es una figura retórica que consiste en la repetición de un mismo sonido dentro de una palabra u oración.
  • La adaptación de Alfredo Michel Modenessi está editada por Elefanta Editorial en mayo de 2017.

¡Qué valiente es Mauricio García Lozano! Yo creo que en este país él está dentro del top 5 de los amantes genuinos (este adjetivo sí es importante remarcarlo porque su amor está basado en un profundo conocimiento, estudio y reflexión) de toda la obra de William Shakespeare. Mauricio no es poser al hablar del autor sólo por seguir una tradición culterana del teatro; lo valora en su justa dimensión y decide montar sus obras como director con una intención de acercarlo a las audiencias actuales. Hace tres años emprendió una trilogía shakespeareana con “Ricardo III”, le siguió “Medida por Medida” y, finalmente, llega su última entrega con “Romeo y Julieta”. ¡Qué valiente!

“Romeo y Julieta” es sacarse el tigre en la rifa. En primer lugar porque, tal vez, es la obra más reconocible de toda la producción de Shakespeare y hay un sinfín de expectativas por parte de los fans y no-fans. Y lidiar con toda esa presión puede llevarte a caer en lugares comunes. Sólo basta recordar, como muestra, el casting de la versión cinematográfica de Zeffirelli en 1968. Por otra parte, el reconocimiento tan a la mano de la obra (vamos, Cantinflas hizo una película en homenaje) hace que “Romeo y Julieta” sea una de las obras más incomprendidas de todos los tiempos.

El análisis más socorrido del texto se reduce a una historia “rosa” de dos amantes de familias rivales, sin embargo, la lectura no puede ser más alejada. Cuando yo vi por primera vez “Amor sin Barreras” (una de las adaptaciones musicales más afortunadas; “West Side Story” en inglés) “Romeo y Julieta” adquirió otra dimensión para mí: es una historia de destrucción, sangre, violencia y muerte. Pienso en “13 Reasons Why” de Netflix para hacer un paralelismo: la anécdota empieza con conflictos “babosos” de adolescentes (ojo con el “babosos”) pero empieza a crecer, a crecer y a crecer de tal manera que al final se devela un tejido social putrefacto. Y ahí viene el terror.

El odio no se ejerce por acabar esa idílica historia de amor de Romeo y Julieta sino porque simplemente se quiere ejercer; debajo de las formas, de los protocolos, de las costumbres hay una pulsión de muerte ineludible para cualquiera. Hasta la propia Julieta y el propio Romeo aman como un acto violento. Si ves con detenimiento el texto, la conclusión más sensata es “qué horribles podemos llegar a ser los seres humanos”. Y aquí viene un problema: disloca mucho este tratamiento dark ante la fama del romanticismo idílico de los protagonistas.

Aquí voy a detener mi análisis textual de la obra porque podría hablar de ella cincuenta entregas más y no me alcanzaría el espacio para concluir. Me voy directo al trabajo de Mauricio García Lozano que sólo lo puedo reseñar con base en sus exploraciones shakespeareanas de los últimos tres años. Recuerdo cuando escribí la reseña de “Medida por Medida”; hice hincapié en esta intención de Mauricio por conectar con un público joven (yo lo atribuyo a sus años de docencia con universitarios) que sin duda logra.

romeo y julieta

“Ricardo III” y “Medida por Medida” eran montajes donde las apuestas estaban en extrapolar elementos del lenguaje televisivo o cinematográfico al teatral. Gran parte del éxito escénico de estos proyectos también radicaba en la construcción de experiencias inmersivas: estabas dentro de la acción y eso era muy emocionante de vivirlo. Todavía recuerdo en “Ricardo III” cómo colgaban esos cadáveres del techo del teatro como si fueran reses en un rastro y tú, como espectador, estabas debajo de ellos. Con tales referencias me llama la atención que “Romeo y Julieta” sea un montaje sumamente convencional.

No sé si esto se deba a la audiencia del Centro Cultural Helénico (foro donde se presenta), al precio del boleto, porque se quiere recorrer un camino mucho más formal o por el siguiente punto a analizar. Por otro lado, más que en los dos trabajos anteriores, en este montaje se nota un particular interés por poner un acento especial en el lenguaje. Mauricio siempre sabe escoger la adaptación de textos clásicos; para lograrlo trabaja con el extraordinario Alfredo Michel Modenessi, quien también está dentro del top 5 de los amantes genuinos de Shakespeare en este país.

En “Ricardo III” y “Medida por Medida” había elementos que volvían el montaje en pirotecnia pura: la escenografía, la iluminación, la coreografía, el vestuario, la música. En “Romeo y Julieta”, todos estos elementos se echan dos pasos para atrás para permitirnos escuchar el texto. En el lobby del teatro venden precisamente la adaptación de Alfredo y, por supuesto, no dudé dos veces en adquirirla; cuando estudio Shakespeare tengo toda la colección de María Enriqueta González Padilla editada por la UNAM como libros de cabecera. Su trabajo es muy digno y, sobre todo, me gusta la precisión del lenguaje; pero lo que hace Alfredo en este montaje me vuela la cabeza.

Alfredo siempre piensa en la experiencia escénica al momento de hacer la traducción. No me malentiendan, María Enriqueta es un prodigio, sin embargo, ella está interesada en el valor estrictamente literario y está bien y lo hace como nadie. Alfredo excede el papel y sabe que alguien va a oír esas palabras; el resultado es una formidable musicalidad. Yo estaba alucinado con todas las figuras de aliteración; cada letra, cada palabra, la sintaxis forman una melodía memorable. Aplausos de pie a Alfredo durante un día entero.

cartel teatro Romeo y Julieta

El trabajo de adaptación empata de una manera efectiva con la dirección de Mauricio. “Romeo y Julieta” es una anécdota donde antes de hablar del amor se debe de hablar del poder. Y en este sentido la línea de violencia y brutalidad le hace enorme justicia al texto y lo saca de lecturas chatas. Para mí el personaje clave en donde se manifiesta qué rumbo tomará el montaje de este texto es Mercucio, amigo de Romeo, quien con su muerte desata el conflicto más sangriento entre los Montesco y los Capuleto.

Este personaje representa una síntesis clara de todas las líneas que cruzan en la historia: el odio, la muerte, la dominación y, por supuesto, el amor. Es interesante cómo en el montaje de Mauricio hasta el sexo es tratado como un ejercicio de poder. El espectáculo es efectivo para develar esta lectura y, sin duda, se prepara un final mucho más potente con la muerte de los amantes.

La escenografía de Mario Marín del Río funciona, la iluminación de Ingrid SAC recrea las atmósferas necesarias, el vestuario de Aldo Vázquez y Mario Marín es novedoso, vamos, todos los elementos están en sincronía pero en el trabajo de interpretación hay algo fuera del redil: los actores están muy preocupados por conseguir una emotividad en las palabras de Shakespeare.

Éste no necesita en primera instancia del trabajo emotivo de una actriz o un actor; lo que requiere de ellos es una pericia en el manejo del lenguaje para hacer lucir el ritmo y la musicalidad. Y estos dos atributos van a provocar una emoción y conmoción en el espectador; no las emociones del intérprete. Los patrones rítmicos, las figuras retóricas, el sonido de las palabras conducen a las audiencias por la historia.

No se puede abordar Shakespeare desde una manera realista cuando hay un particular interés de hacerle justicia a las palabras de Shakespeare. En los dos trabajos anteriores de Mauricio sobre Shakespeare el lenguaje estaba fuera de emociones exacerbadas. Creo, por pura intuición, que la fama de “Romeo y Julieta” bajo las ideas del romanticismo, pasión y enamoramiento lleva al ensamble actoral a una búsqueda emotiva; si mucho me apuran el compromiso de un actor o una actriz, debe estar en generar un estado de ánimo cuando hace un texto de este calibre y particularidades.

Toda la  compañía tiene los recursos y la experiencia para dirimir el lenguaje; la adaptación de Alfredo y la dirección de Mauricio son garantías de que los actores y las actrices no perderán el suelo cuando no tengan tantas lealtades con su trabajo emotivo. Es más, el trabajo de Shakespeare es tan virtuoso que nunca los abandonará.

“Romeo y Julieta” en el Teatro Helénico es uno de los trabajos más desafiantes de todos los “Romeo y Julieta” que he visto porque le da al clavo, al lado B de los amantes férreos contra viento y marea. El espectáculo es un éxito garantizado y aquí lo interesante será analizar a las audiencias cuando vean pasar a ese tigre llamado “poder” en medio de una de las historias de amor más conocidas.

 

Traspunte:

Aquí les dejo una de las secuencias extraordinarias de “Amor sin Barreras” (versión cinematográfica de Robert Wise y Jerome Robbins) donde este poder del que hablo en la reseña se entiende y representa de forma soberbia:  https://www.youtube.com/watch?v=pTKj4AEy2Vo. Es tan magistral este momento que Michael Jackson lo usó de inspiración para el video de “Bad”.

 

Romeo y Julieta

De: William Shakespeare

Dirección: Mauricio García Lozano

Teatro Helénico

Avenida Revolución 1500, Colonia Guadalupe Inn

Horarios: viernes 20:30 hrs., sábados 17:00 y 20:00 hrs., domingos 18:00 hrs.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Mauricio Montesinos

Mauricio Montesinos

Estudia comunicación en la Universidad La Salle y al mismo tiempo comienza sus estudios de actuación. Debuta como actor profesional al protagonizar “Los dos Hidalgos de Verona” de William Shakespeare en el CENART; le siguieron “El retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde, “Tal vez ella, tal vez yo” de Luly Garza, “Los Persas” de Esquilo, “Mudarse por mejorarse” de Juan Ruiz de Alarcón, “Tres Hermanas” de Anton Chéjov y “La Tempestad” de William Shakespeare. Escribe y dirige su primera obra llamada “El Regalo” con temporada en el Teatro Cuauhtémoc; dirige también la lectura dramatizada de “Una visita inoportuna” de Copi. Actualmente preside su grupo de teatro “Errante” y participa en LEA (Laboratorio Experimental de Actores). En el 2015 presentó su siguiente obra de teatro que escribió y dirigió llamada “La Boca de la Oscuridad” en el Foro 37. En 2016 trabaja como escritor y director en “Intentos para deshacerse del dolor” en MicroTeatro México. Cuenta con una columna de reseña teatral de la Ciudad de México llamada “Pez de Oro”.

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