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“El Bien del País”: Éxodos

El bien del país-Helénico

Mauricio Montesinos


Pez de Oro


viernes 16 de marzo de 2018

Sinopsis:

En 1788 llega a la colonia penal de Sídney un grupo de presidiarios que serán convencidos de formar una compañía de teatro como una manera de redención personal y colectiva más allá del cumplimiento de su condena. En el proceso de montar su primera obra de teatro, se develan las relaciones de poder entre el gobernante y el castigado, así como la valoración del arte en medio de una sociedad violenta y corrupta. 

Con el hashtag #InvasiónShakespeare se difunde el proyecto de movilización de las producciones del Foro Shakespeare fuera de su actual sede: Zamora 7 y 9 en la Colonia Condesa. Itari Marta y Bruno Bichir, coordinadores y directores del espacio, tuvieron diferencias con el dueño de la casa de Zamora 9 cuando éste ya no quiso continuar con el contrato de arrendamiento; este problema obligó a Bruno e Itari a encontrar otros espacios; quedarse con uno no era suficiente para soportar la infraestructura y logística del Foro Shakespeare después de más treinta años de funcionamiento.

Como iniciativa del Gobierno de la Ciudad de México, Itari y Bruno contactaron con el Patrimonio Inmobiliario para ayudarlos a encontrar nuevos espacios. Una parte del Parque Cholula, entre las calles de Benjamín Hill y Cholula, se veía como la nueva sede del Foro Shakespeare, sin embargo, las ambigüedades de la burocracia, la falta de argumentos de las instituciones al dar seguimiento al caso y la oposición de los vecinos a tener un teatro cerca de sus domicilios anularon esta probabilidad.

Es un hecho: el espacio donde ahora se encuentra el Foro Shakespeare cerrará de manera definitiva (me encanta el slogan de su campaña del adiós, “Nos vamos a la mierda”, en alusión a la “mierda” que se desean los teatreros para tener buena fortuna en una función o en una temporada). Mientras se encuentra una nueva sede, todas las producciones auspiciadas por el Foro Shakespeare tendrán una rotación por diversas teatros y centros culturales de la Ciudad de México.

“El Bien del País” en el Teatro Helénico representa la obra de transición del Foro Shakespeare a esta fase de producción fuera de una sede fija y con un acercamiento a nuevas audiencias. En cuanto al financiamiento, me sorprende que no se hace alusión en el programa de mano a algún tipo de apoyo (o beca) del mundo de la subvención; en estos momentos de ajustes de dinero (y quiero creer, de recortes necesarios) se hace esta (inevitable) inversión, pero con una gran ambición (hay diez actores en escena y para el teatro de cámara de este país ya es mucho).

teatro helénico

El Foro Shakespeare de la Condesa está actualmente en sus últimos días de funcionamiento y con base en su oferta de espectáculos y mi experiencia al ser espectador distingo a dos tipos de audiencias: 1) la primera son jóvenes y adultos que buscan un tipo de entretenimiento hype difundido principalmente en redes sociales y acompañado de otro tipo de experiencias como el consumo de comida y/o bebidas (en los últimos meses en varias salas había espectáculos de stand-up).

2) En la mayoría de las funciones, el Foro Shakespeare lograba convocar a una audiencia joven teatrera o con un gusto refinado en torno al consumo de espectáculos teatrales sin tener una conexión laboral con el gremio necesariamente. Tales personas están dispuestas a enfrentarse a un montaje fuera de los cánones del mainstream; hasta podría decir que buscan un tipo de trabajo con una fuerte carga de experimentación escénica.

Aquí el primer punto interesante es que “El Bien del País” está en el Teatro Helénico, un espacio cuya audiencia, en primer lugar, es adulta (no se baja de los treinta años). Y si soy más específico, porque el montaje está en el horario de fines de semana en el foro principal, una audiencia adulta dispuesta a pagar un boleto de no menos de 400 pesos porque espera un espectáculo con altos valores de producción. Este grupo de personas pueden ser teatreras, muy cercanas al fenómeno teatral como asistentes o, en un alto índice, personas deseosas de consumir entretenimiento, pero no teatro como una prioridad.

La dirección de Zachary Fine plantea un espectáculo que produce sentido, en primera instancia, a los jóvenes teatreros y también porque desde el texto de Timberlake Wertenbaker hay un deseo de llamarlos, de hablarles, de moverlos. Yo no sé si el Helénico sea el mejor espacio para “El Bien del País” por un mero asunto de audiencias. Por otro lado, me sorprendió la temporada tan corta de la obra; no llega a los tres meses (se acaba en dos semanas) y esto no permite construir un incremento de taquilla a largo plazo.

Estoy deseoso de contactar con la producción del montaje para saber cómo les fue con la audiencia y, sobre todo, indagar cuál es la vida del proyecto fuera del Helénico. Aquí la prerrogativa a considerar es el modelo financiero. Otro tipo de espacio le vendría mejor para encontrar a su audiencia y, en el mejor de los casos, ser rentable y sustentable.

En cuanto al texto, la estructura es el reflejo de las necesidades escénicas y de audiencias de los ochenta (se escribió en 1988), sin embargo, para cualquier teatrero la premisa del arte como redención y salvación social en medio de un ambiente de crisis, violencia y desesperanza es poderosísima. Llega a la emoción y es inevitable conmoverse por un sinfín de referencias a la actividad teatral a modo de metáfora o rutinas cómicas.

La actoralidad funciona para lograr este género que viaja entre el melodrama y la comedia. Sin duda la participación de Nohemí Espinosa como una de las presas de la compañía de teatro es una de las más sorprendentes del 2018; todo el trabajo de energía interna y de estado de ánimo es de una maestría técnica poco vista en los escenarios de la Ciudad de México.

El único aspecto donde yo me perdí como espectador fue una decisión de dirección. Todos los actores están en el escenario sentados alrededor de la acción aunque no participen en las escenas; de hecho, a vistas de los asistentes, vemos a los intérpretes hacer cambios de vestuario y de caracterización ya sea como transición o mientras sucede un momento de la obra. E intuyo que Zachary Fine, el director, lo hizo como una manera de concentrar la energía y como un homenaje a la dinámica teatral.

Pero esto es un riesgo técnico brutal: los intérpretes sentados deben tener el doble de concentración que los que están actuando porque ellos no pueden ser un factor de distracción ni robar el foco de la acción principal. Si no lo logran hay grandes fugas de atención por parte de los espectadores. Por momentos, la energía del “El Bien del País” se va a lugares diferentes de la acción principal. Entiendo el homenaje, entiendo la decisión creativa pero no es efectivo.

Cuando llegué al final tuve la sensación de que hacía falta un acento, una intensidad energética en la última escena. Y, después de darle vueltas en mi cabeza al montaje, esto se debe a una fuga intermitente de energía durante las dos horas y cacho de función; el remate no se logra porque la energía no se concentró. El punto climático en el desenlace es cuesta arriba.

Insisto, la relevancia de “El Bien del País”, amén del discurso para visibilizar al arte como una forma de sanación social, está en el nuevo rumbo del Foro Shakespeare y sus encuentros con nuevas audiencias. Aquí hay una línea de investigación que no sólo le debe interesar a este grupo teatral sino a todo el gremio.

Traspunte

Pues llega en julio el musical “Sweeney Todd” a México con Beto Torres y Lupita Sandoval en los roles principales. Muchos productores de seguro todavía no dan crédito.

 

“El Bien del País”

De: Timberlake Wertenbaker

Dirección: Zachary Fine

Teatro Helénico (Avenida Revolución 1500, Colonia Guadalupe Inn)

Jueves y viernes a las 20:30 hrs.; sábados y domingos a las 17:00 y 20:00 hrs.

Hasta el 25 de marzo

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Mauricio Montesinos

Mauricio Montesinos
Estudia comunicación en la Universidad La Salle y al mismo tiempo comienza sus estudios de actuación. Debuta como actor profesional al protagonizar “Los dos Hidalgos de Verona” de William Shakespeare en el CENART; le siguieron “El retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde, “Tal vez ella, tal vez yo” de Luly Garza, “Los Persas” de Esquilo, “Mudarse por mejorarse” de Juan Ruiz de Alarcón, “Tres Hermanas” de Anton Chéjov y “La Tempestad” de William Shakespeare. Escribe y dirige su primera obra llamada “El Regalo” con temporada en el Teatro Cuauhtémoc; dirige también la lectura dramatizada de “Una visita inoportuna” de Copi. Actualmente preside su grupo de teatro “Errante” y participa en LEA (Laboratorio Experimental de Actores). En el 2015 presentó su siguiente obra de teatro que escribió y dirigió llamada “La Boca de la Oscuridad” en el Foro 37. En 2016 trabaja como escritor y director en “Intentos para deshacerse del dolor” en MicroTeatro México. Cuenta con una columna de reseña teatral de la Ciudad de México llamada “Pez de Oro”.