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México 2018-2024 y el ajedrez global

juego de mesa

jueves 5 de julio de 2018

Sería deseable que la política exterior del próximo presidente de México tenga visión geopolítica. Así lo exige la relación de fuerzas del sistema-mundo contemporáneo y que Zbigniew Brzezinski definía como el Gran Tablero de Ajedrez. El mundo que recibe al nuevo gobierno mexicano (2018-2024) es distinto al de sus recientes antecesores. Han cambiado las tendencias, tensiones, relaciones y equilibrios entre Estados que antes perfilaban el modelo internacional. Y en el nuevo modelo, México aspiraría a ser pieza de gran valor táctico y estratégico: alfil o torre y nunca mas como peón.

Hoy se vive un pujante multilateralismo, donde China y Rusia construyen el llamado Siglo Euroasiático, que impugna el antes indiscutible concepto de “hegemonía estadounidense” y la versión de que Europa tiene el monopolio de la civilidad y el bienestar. La consumación del Brexit y los crecientes separatismos en ese continente, desmienten esa falacia.

Se esperaría del gobierno de México que inicia el 1 de diciembre, una diplomacia con fortaleza ante desafíos geopolíticos como las pugnas internacionales por el agua y la energía; capaz de construir consensos para paliar los efectos depredadores del crimen organizado y el cambio climático. De igual forma, urge una agenda de política exterior que responda a la creciente influencia y poder de nuevos actores globales (trasnacionales energéticas, médico-biológicas, tecnológicas, mediáticas y agroindustriales, del complejo industrial militar y organizaciones no gubernamentales). Pues todos ellos practican su propia –y exitosa– política exterior.

En los pasados lustros, la relación de México con el exterior ha sido errática y reactiva, lejos de ser creativa y eficaz. En síntesis: sin visión geopolítica. Así, entre 1994 y 2000, cuando los países profundizaban su reconfiguración, el gobierno del último presidente priísta del siglo XX mantenía su mirada en Estados Unidos. Por tanto, en ese sexenio el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) dominó la agenda exterior.

También el primer presidente de la alternancia (2000-2006) centró su relación con Estados Unidos con dos acciones polémicas: la alianza con George Walker Bush en su ‘Guerra contra el terrorismo’ y la firma de la poco transparente Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN). Y mientras se cerraba la embajada mexicana en Noruega, el canciller aspiraba a liderar la Organización de Estados Americanos (OEA) y crecía el frenesí por los acuerdos y asociaciones de libre comercio con: la Unión Europea, Israel, Guatemala, El Salvador, Honduras, Liechtenstein, Islandia, Suiza, Uruguay, Japón, Costa Rica, Panamá, Nicaragua. En casi todos los pactados con el mundo industrializado, México es deficitario.

Sin visión estratégica y velar por sus intereses en el nuevo contexto latinoamericano, se optó por desmarcarse de los “gobiernos progresistas” que promovían su integración político-económica y desafiaban la hegemonía estadounidense. El abandono de esa región donde México siempre tuvo gran prestigio, como subrayaba el diplomático y geopolitólogo Gustavo Iruegas, le costaría caro al país.

En 2006, el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales dirigía un memorándum al presidente electo, con su visión de política exterior del siguiente gobierno. Ahí sugería “dejar de lado la búsqueda de consensos y buscar beneficios con la economía más rica del mundo” y proponía no crear expectativas “de una relación dramáticamente diferente” de la que ya existía. Consideraba a Cuba, Venezuela y Bolivia “focos rojos”, mientras concluía que más que innovar y revolucionar la tarea principal debía ser “construir sobre lo ya edificado”.

¡Y así nos fue!

En 2007 los mexicanos conocíamos desde Estados Unidos el ingreso de México a su estrategia antidrogas regional (Iniciativa Mérida). Política que permearía la relación bilateral. En 2009 se consolidaba un colosal error táctico al cerrar las embajadas en Angola (abierta en julio de ese año) y Pakistán, así como los consulados en Porto Alegre, Brasil, Guatemala y Guayaquil, Ecuador ¿La razón? Reducir gastos por la crisis económica. Entonces, Brasil y Cuba extendían su presencia diplomática en el mundo.

Y aunque el gobierno que concluye el próximo 30 de noviembre intentó jugar a la geopolítica, siguió siendo errático su política exterior, como revela que se designaran tres cancilleres a lo largo de ese sexenio.

Quizás los yerros más inexplicables fueron con Estados Unidos, su relación más estratégica. En sólo dos años se designaron cuatro embajadores ante ese gobierno y en 2015 la embajada ¡quedó acéfala seis meses! Y cuando se designó al nuevo embajador, sólo permaneció seis meses en el cargo. En ese caos, sobrevino la elección presidencial en Estados Unidos con los efectos dramáticos ya conocidos para la relación con México y los mexicanos.

Los 130 millones de mexicanos esperan de la próxima presidencia, un plan con visión geopolítica para los tres años que le restan a la Administración Trump. Se trata de abordar y negociar temas tortuosos como el migratorio, el Muro, el destino de los jóvenes llegados a ese país siendo niños DACA (en inglés: Deferred Action for Childhood Arrivals).

El tacto fino de la diplomacia, más la asertividad que confiere el conocimiento del mundo, evitará los pasados yerros y recuperará el prestigio de una política exterior que, como se sabe, reflejaría la buena y congruente política interior.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

3 comentarios

  1. Laurel Elide Fabila Ibarra

    Muy interesante. Todo un reto a seguir
    Una visión global. Vista desde los aspectos mas importantes para el país. Economía derechos humanos geopolítica etc.

  2. ¿Cómo hacer para que los responsables de tomar estas decisiones que impactarán el futuro de México ya sea para convertirnos en torre o alfil o simplemente seguir siendo peón tomen en cuenta este análisis? Asertividad para lograr finalmente estar en el tablero, considerando la diversidad que hay en estos momentos. Buscar la permanencia de los proyectos de nación por mas de 6 años mas allá de buscar la permanencia de los poderes políticos.
    Nydia tu investigación es muy interesante, hagamos que se sume a la de tantos mexicanos que tienen una preparación sobresaliente para que se escuche una voz técnica que apoye a las decisiones correctas.

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Sobre Nydia Egremy Pinto

Nydia Egremy Pinto
Internacionalista mexicana y periodista desde hace 30 años. Sus investigaciones sobre geopolítica, seguridad nacional, conflictos armados, inteligencia y Medio Oriente, la han llevado a realizar reportajes en Medio Oriente, Europa y América Latina.