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2018, ¿se elige política económica?

Pesos mexicanos

viernes 13 de abril de 2018

¿Qué es la política económica? Es el conjunto de acciones que realiza el Estado como ente regulador de la actividad económica de un país. Va desde el establecimiento del salario mínimo, hasta el rumbo a seguir en materia de comercio exterior, como por ejemplo optar por una política más proteccionista o mantener el seudocamino librecambista hacia el primer mundo, que tenemos desde hace ya casi 50 años.

En las campañas políticas de sexenios anteriores “el mejor futuro y el desarrollo” han sido una carta por demás usada y gastada. Las campañas se llenan de promesas. Sin embargo, en este 2018, lo que es una realidad innegable es que el libre comercio tiene muy poca vigencia o, más bien, poca credibilidad. La idea de dejarle todo a la política y al comercio ha provocado, al menos en México, una polarización del ingreso, como nunca antes visto. Si a eso le agregamos que las comunicaciones nos permiten acceder con mayor facilidad a información real en cualquier momento, estamos en una elección que puede tener un mayor número de votantes más “informados”.

Como economista, y para sustentar lo dicho en el párrafo anterior, parto de supuestos, y en este caso parto de que, para el 2017, éramos 71 millones de mexicanos con acceso a internet, vía teléfono celular, lo que representa un electorado que puede optar por opciones de información distintas a los medios de comunicación tradicionales (radio y televisión). El supuesto consiste en que esos 71 millones estarán de alguna manera informados. Porque, en este momento, quien quiera puede buscar en páginas oficiales cuáles iban a ser los alcances y beneficios de las reformas estructurales, pero no sólo de este sexenio, sino de cualquiera de los anteriores.

Reformas estructurales

Recuerdo la lectura de un par de diarios de circulación nacional, sobre el tema de la “modernización de Telmex”; basta ahora con tener un problema con su servicio, para darte cuenta de que su modernización nunca llegó. Estamos a años luz, en cuanto a infraestructura y servicio. Ya no hablemos de países desarrollados, sino de mediano y bajo desarrollo; y muchas empresas que pasaron por la etapa de modernización, el resultado es el mismo, o muy, pero muy similar.

La ventaja del uso de las nuevas tecnologías es que lo dicho se puede comprobar; no se trata de escribir por escribir. Hasta el día de hoy, es cierto, he sido libre de escribir lo que pienso sobre la economía, pero también he tenido el cuidado de no dejar de sustentar cualquier dato o punto importante que diga. Es más, estas letras llegan a ustedes desde una plataforma que se ha constituido para dar voz a cada una de las valiosas opiniones que se centran en argumentos sustentados y faltos de difamación o linea editorial. A la construcción de opiniones, actualmente, es muy difícil darles una tendencia; en mi caso, me toca, dentro de una de mis facetas profesionales, transmitir conocimiento a alumnos de preparatoria, y con ellos jamás he hablado de política, por la sencilla razón de que en los espacios se deben respetar las ideas, opiniones y divergencias de igual forma.

En ese mismo sentido, en esta elección, los políticos la tienen difícil o no tan sencilla para salirse con la suya, en el estricto sentido de tener un electorado pasivo y receptivo de lo que se dice en los medios de comunicación tradicionales. Los políticos, no importa el partido al que pertenezcan, no importa el puesto que sustenten, están dentro de una élite que juega a mantenerse en ese lugar, en esa posición. No será electoralmente como se logre reformar lo que hacen mal. Un claro ejemplo es la decisión de incluir en la boleta presidencial al “Candidato independiente” del norte. Por lo dicho por el mismo INE, el tribunal esta avalando uno de los procesos más corruptos y deshonestos que se han presentado en materia electoral. Es un gran error, que tendrá un costo político muy alto, pero un costo económico mayor, porque serán nuestros impuestos los que paguen su campaña.

En ese sentido, además del costo económico que nos representará su campaña, y el que también nos tendremos que chutar en sus comerciales, no trascenderá políticamente. Fue el primer gobernador “independiente”, hizo historia, pero en este momento, espero que se esté escribiendo el punto final de la misma.

Y si vamos a elegir política macroeconómica este 1 de julio, véanlo así: elegir quién toma las decisiones del rumbo que tomará el país. No se trata de izquierda, derecha, centro o seudo independiente, se trata de saber y cuestionar sobre lo que harán, en materia de empleo, salario, salud y, sobre todo, seguridad. En eso debemos centrar nuestra atención estos tres largos meses que nos quedan, de campañas y fastidio electoral.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Rodrigo Armando Guerrero Castro

Rodrigo Armando Guerrero Castro
Economista con especialidad en análisis estadístico, económico y administrativo en materia fiscal y presupuestal dentro de la administración pública federal, así como en comercio exterior y análisis de capacidades de producción de conocimiento dentro del ámbito académico. Cuenta con estudios de Maestría en Economía y Gestión de la Innovación; asimismo, participó en el curso de la Escuela de Verano de Economías Latinoamericanas 2010, impartido por la CEPAL de la ONU. Ponente en los seminarios internacionales SEMINECAL (2011, Colombia y 2012, Cuba) y ALTEC (2011, Perú y 2013, Portugal). Actualmente labora en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial