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El mercado de las letras

Foto: www.revistaeducativa.com

viernes 21 de septiembre de 2018

No sé si al final el título en esta ocasión logre ser coherente con lo que estoy por escribir. Ante un encabezado así, yo esperaría conocer cómo funciona el mercado de las letras; sin embargo, hablaré del nivel de educación que se tiene actualmente en México, además de datos como la inversión en educación, con la finalidad de entender qué se está haciendo y qué no en esta materia.

¿Cuál es la relevancia económica de la educación? La respuesta en mi caso es, o será, sesgada, porque soy un fanático creyente en que la educación (su inversión) es una de las palancas (o herramientas) que permitirán lograr el anhelado desarrollo económico, y no en una idea romántica de acceder al desarrollo, sino como realidad de los países que sí lo están haciendo como política económica.

Una de las propuestas explicativas, con la que más coincido, de nuestro lugar en la historia económica mundial actual puede entenderse de la lectura del libro Kicking Away the Ladder: Development Strategy in Historical Perspective, de Ha-Joon Chang, quien explica el papel qué han jugado en la economía mundial todos y cada uno de los países que ahora se llaman desarrollados, en donde se dieron (ellos mismos) las condiciones para poder competir en el mercado; y una vez que lo lograron, “tiraron la escalera atrás de ellos”, para que otros países no siguieran ese camino; aunque lograron ser competitivos en el mercado mundial, olvidan decir que fue a través de esquemas de protección que ahora prohíben o, por lo menos, ven mal la intervención estatal en áreas del desarrollo económico para los demás países, es decir, el libre mercado usado a su conveniencia.

economista

Ha-Joon Chang (1963) (Foto: www.clarin.com).

En el contexto económico mundial actual, se puede intervenir (por parte del Estado) en la economía, al margen de los 17 objetivos para lograr el Desarrollo Sostenible del PNUD, para poder alcanzar cada uno de ellos. El mercado por sí solo no lo hará. En cuanto al objetivo 4, que habla de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, así como promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos diré que, indudablemente, la educación es el motor para la movilidad social; formar recursos humanos capacitados nos permitirá poder planear estrategias industriales a mediano y largo plazo, lo que impactará en mejores salarios y mayores condiciones de desarrollo económico, reitero que el mercado por sí sólo no lo hará.

Para muestra un botón, les comparto algunos datos “duros” que da el INEGI: en México, para 2015, el año promedio de escolaridad (grados) es de 9.2 a nivel nacional; para ese mismo año el porcentaje de población analfabeta era de 5.5, que contrasta con el 46.2 % de la población en situación de pobreza. Lo que sí resulta sorprendente es que, aun con ese porcentaje de pobreza, sea el 93.1 % de los hogares los que cuenten con televisión, en relación con el total de hogares para 2016. Bueno, es una decisión de cada familia qué hacer con sus ingresos, pero sí es preocupante si consideramos que uno de los programas sociales del gobierno saliente fue dotar de televisiones a los hogares de escasos recursos; eso da pie a entender sus prioridades y el porqué de las cifras de pobreza.

hogares pobres

Foto: http://www.idet.org.mx

Ahora hablemos del gasto en investigación y desarrollo, en porcentaje respecto del PIB, para 2015, el alumno a seguir es Corea del Sur con su 4.23 %; Japón con 3.28 %; Suecia 3.26 % y, Alemania con 2.88 %. El promedio que propone el Banco Mundial es de 2.23 %. Para el caso de México el porcentaje fue de 0.55 %; y, en promedio, del 2012 a 2015 fue de 0.52 %. Con esas cifras podemos ver que algo no se está haciendo bien.

Si aunado a eso, tomamos lo que está en el Informe 2018 sobre “La educación obligatoria en México” del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, vemos que se analiza la polarización del ingreso y, por ende, la desigualdad en la educación. El promedio de escolaridad (población de 15 años y más), en el quintil más bajo de ingreso (I), pasó de 5.5 para 2008 a 6.6 para 2016; mientras que, para el del quintil V, es de 12.2. En cuanto a la condición de pobreza para 2016, el grado promedio es de 7.3; siendo de 7.7 para la población en pobreza moderada y de 5.2 lo de pobreza extrema. (Veáse la Tabla 1.10 de: https://www.inee.edu.mx/portalweb/informe2018/04_informe/capitulo_010402.html)

Indudablemente, el mercado no hará nada para cambiar esas cifras, la educación es uno de los bienes y servicios que deben ser tutela del Estado en todas sus modalidades, con la idea de realmente cambiar las bases de la movilidad social y la esfera productiva nacional; no es un gasto, es una inversión, ése es el chip que se debe cambiar a corto plazo.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Rodrigo Armando Guerrero Castro

Rodrigo Armando Guerrero Castro
Economista con especialidad en análisis estadístico, económico y administrativo en materia fiscal y presupuestal dentro de la administración pública federal, así como en comercio exterior y análisis de capacidades de producción de conocimiento dentro del ámbito académico. Cuenta con estudios de Maestría en Economía y Gestión de la Innovación; asimismo, participó en el curso de la Escuela de Verano de Economías Latinoamericanas 2010, impartido por la CEPAL de la ONU. Ponente en los seminarios internacionales SEMINECAL (2011, Colombia y 2012, Cuba) y ALTEC (2011, Perú y 2013, Portugal). Actualmente labora en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial