Home || Colaboradores || El mercado de la corrupción: la experiencia mexicana

El mercado de la corrupción: la experiencia mexicana

índice

Rodrigo A. Guerrero


El cuento de la Economía


viernes 5 de octubre de 2018

Éste es uno de los mercados que sí tenemos bien definidos y formados, trabaja con sus oferentes y sus demandantes altamente informados y conscientes de sus actos, y establecen de manera ordenada y conjunta el precio (nadie influye sobre los precios, se ponen de acuerdo). No está regulado por nadie, por lo que no hay intervención estatal; hay movilidad de los recursos; homogeneidad del producto; y, la principal, ausencia de marketing (a nadie le conviene que se sepa de este mercado), además, por si fuera poco, para el caso mexicano, es el más “competitivo” de todos los países que integran la OCDE.

Tras ese párrafo y sin leer el título podríamos decir que así debería funcionar un mercado, sea el tipo o servicio que sea. Sin embargo, este mercado en particular no debería funcionar ni de existir; desafortunadamente, es un problema real y latente; y tal vez es uno de los mercados en los que somos muy competitivos.

La corrupción se define por la RAE como la “acción y efecto de corromper o corromperse.” Propiamente en “(…) las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores.”

Existen análisis que la “justifican”, o al menos tratan de minimizar su origen, por ejemplo, debido al bajo nivel salarial, para el caso de los servidores públicos (incluyendo policías); sin embargo, al momento de ingresar al trabajo, aceptas tanto las responsabilidades como el nivel salarial, por lo que no es una justificación. Además, los grandes escándalos de corrupción no son de funcionarios de bajo perfil, sino, por el contrario, con altos ingresos. Así que el factor ingresos (bajos o altos) no es justificante ante este tipo de comportamiento.

México

Imagen: Vox Populi San Luis.

Para muestra basta un botón, dentro del libro México: Anatomía de la Corrupción de María Amparo Casar, se menciona que los “(…) niveles de percepción de la corrupción en México son alarmantes y los pocos o muchos intentos para reducirlos han sido un fracaso. (…) México obtuvo una calificación de 35 puntos de 100 posibles y el lugar número 103 de 175 países según Transparencia Internacional.” Siendo el lugar 175 el más corrupto. Los datos del Banco Mundial otorgan una calificación de 39 (de 100) y el lugar que le da es el 127. Uno de los más corruptos. Es en este sentido que “(…) México es percibido como el país más corrupto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).” Finalmente, para 2017 dentro del “Índice de percepción de Corrupción” (www.transparency.org/cpi) México se posiciona con 29 puntos, y tiene el lugar 135 de 180.

¿Que la corrupción es un tema propiamente cultural? Podría ser, al ser un patrón muy común últimamente. Sin embargo, lo que lo propicia aún más es la falta de castigo ejemplar. El ejemplo actual del exgobernador de Veracruz que fue sentenciado con 9 años de castigo y 58 mil pesos de multa, pareciera una tomada de pelo, sobre todo porque la misma Auditoría Superior de la Federación habla de que los desvíos superaron los 60 mil millones de pesos.

Por otro lado, la investigación que llevó por nombre “Estafa Maestra”, habla de que se detectaron contratos ilegales por 7 mil 670 millones de pesos. Por la tanto, el costo real de la corrupción se vuelve inconmensurable; y su efecto en la economía es enorme, ese dinero que debería ir a alentar el consumo y el mercado se va al bolsillo de unos cuantos, y no permea en nada al quehacer económico.

Actualmente, existe un estudio del INEGI que se titula “Características de las víctimas de corrupción en México”; de inicio, no creo que existan víctimas de la corrupción, terceros afectados sí, pero por el acto mismo (o acuerdo) entre dos particulares. En ese sentido, los números de México son alarmantes. A continuación, presento el ranking de Percepción de la Corrupción de México, comparado con el mundo, que se presenta en el Cuadro 3 del trabajo de María Amparo Casar. En él, ocupamos la posición 22 de un total de 32, para la Región América; si contamos a los países del BRICs + México, ocupamos el lugar 5 de 6 posibles, donde el 6 es el más corrupto; dentro del G20, ocuparíamos el lugar 17; y, dentro de la OCDE, somos el más corrupto, ocupando el lugar 34 de 34 posibles.

Lastimosamente, es la impunidad lo que incentiva este comportamiento de los agentes (corruptos) en este mercado; no es el nivel salarial, no es el nivel cultural, es la falta de castigo que fomenta e incentiva este tipo de actividades; sirvan estas letras como lecciones de qué no hacer o qué patrones no repetir en otros países.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Tu opinión es importante

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Sobre Rodrigo Armando Guerrero Castro

Rodrigo Armando Guerrero Castro
Economista con especialidad en análisis estadístico, económico y administrativo en materia fiscal y presupuestal dentro de la administración pública federal, así como en comercio exterior y análisis de capacidades de producción de conocimiento dentro del ámbito académico. Cuenta con estudios de Maestría en Economía y Gestión de la Innovación; asimismo, participó en el curso de la Escuela de Verano de Economías Latinoamericanas 2010, impartido por la CEPAL de la ONU. Ponente en los seminarios internacionales SEMINECAL (2011, Colombia y 2012, Cuba) y ALTEC (2011, Perú y 2013, Portugal). Actualmente labora en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial