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El verdadero monstruo de Mary Shelley

Mary Shelley

Susana Corcuera


De locos y visionarios

Henry Frankestein (Colin Clive) y el monstruo (Boris Karloff), fotograma de 'Frankestein' (James Whale, EU, 1931/Universal Studios).

domingo 6 de enero de 2019

En el imaginario colectivo, Frankenstein es el más feo de todos los monstruos, una especie de zombi con una enorme cabeza y los rasgos de un recién salido de la tumba; un engendro de piel amarillenta, ojos fríos y boca morada. En realidad, Víctor Frankenstein es un hombre querido y respetado y el monstruo es la creatura a la que dio vida utilizando pedazos de cadáver. Mary Shelley dedica muchas páginas a convencer al lector de las cualidades del científico. Los demás personajes hablan de él como de un ser excepcional, entregado, comprometido y cálido. Su novia está dispuesta a esperarlo a pesar de no recibir cartas suyas durante meses y su mejor amigo lo cuida con un amor incondicional cuando enferma. El engendro, en cambio, porque su creador ni siquiera tuvo la decencia de darle un nombre, es un ser repugnante al grado de causar pesadillas a quien tenga la mala fortuna de encontrarse con él.

monstruos

El Hombre Lobo(Lon Chaney Jr.), el monstruo (Bela Lugosi) y la baronesa  Elsa Frankestein (Ilona Masey), fotografía promocional de ‘Frankenstein meets de Wolf Man’ (Row Willliam Neill, EU, 1943/Universal Studios).

De niña, yo había visto versiones de películas que llevan el nombre del científico. Recuerdo una en especial que me atormentaba en las noches, aunque creo que ahora a nadie le causaría ni un escalofrío: Frankenstein contra el hombre lobo. En todas ellas, Frankenstein era el monstruo, por eso durante la infancia yo también confundí a los personajes. Más tarde, en la adolescencia, Mary Shelley formó parte de las escritoras del romanticismo que estudiábamos en clases, pero a mí no me llamaba la atención y creo que nunca había leído su obra maestra. Hace un tiempo, finalmente decidí leerla. Haciendo a un lado el estilo y la originalidad, durante prácticamente todo el libro pensaba en que era obvio que Mary Shelley tuviera tan sólo 19 años cuando lo escribió. En cuanto a la sensación que me ocasionaba la trama, no era el miedo de las películas, sino enojo ante la actitud de Víctor Frankenstein, que además de carecer de empatía, parecía incapaz de razonar con un mínimo grado de deducción. En la recta final de la historia, estaba francamente enervada con la autora. Y entonces llegué al monólogo del engendro y cada página valió la pena.

autora de Frankestein

Retrato de Mary Shelley (1797 – 1851).

El verdadero monstruo de Mary Shelley es Víctor Frankenstein, capaz de dar vida para luego desentenderse de su creación. Un dios que no soporta la fealdad del ser que surgió de sus manos y lo abandona a su suerte, cuando lo único que este último necesita es compasión. En vez de responsabilizarse por sus actos, el padre se convierte en víctima. Frankenstein es un tratado de la naturaleza humana y, para muchos, también divina. Se dice que la intención de Mary Shelley era escribir una obra que helara la sangre, y lo logró. Hiela la sangre comparar a Víctor Frankenstein con un dios omnipotente.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

4 comentarios

  1. Hola Susana.
    La visión que nos compartes de María Shelley es interesante y diferente. Aportas lecturas personales que mucho nutren a tus lectores.
    Abrazote,
    Arnoldo Kraus

  2. susana corcuera

    ¡Gracias por dejar este comentario, Arnoldo!
    Yo también te mando un abrazo muy grande.

  3. M.A. Sáncuez de Armas

    Durante mucho tiempo no me percaté de que Shelley es el apellido de su esposo, el gran poeta, frente a quien esta joven mantuvo su lugar como creadora. Me parece que entre nosotros la poesía de Percy Bysshe no es conocida fuera de los círculos de especialistas. Como dato curioso, hace unos años encontré una paráfrasis de “Men of England” en un discurso del general Cárdenas. Al comentarlo con un par de académicos, con risa mal disimulada me dijeron que era una coincidencia. Pero como yo no creo en las coincidencias y es obvio que de la vida personal de Cárdenas conocemos casi nada, me mantuve en lo dicho.
    Muy buen artículo. Me trajo a la memoria este episodio. Saludos.

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Sobre Susana Corcuera

Susana Corcuera
Susana Corcuera (Ciudad de México, 1964) estudió Etnohistoria en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Ha impartido talleres de Creación Literaria, ha sido traductora y ha colaborado en varias revistas y periódicos, así como para el programa de radio de RTVE “Sexto continente.” Su obra publicada es la siguiente: “Llegó oscura la mañana”, novela finalista del Premio Azorín Planeta y traducida al inglés; “Memoria de las manos”, novela finalista del Premio Planeta Casamérica; los libros de cuentos “El huésped silencioso… y otras historias” y “A machetazos”, ganador del Premio Internacional Vivendia de Relato. En coautoría con Gabriela Gorches escribió el libro para niños “José María Velasco: entre la ciencia y el arte”. Su novela más reciente, “Como si no existieras”, fue publicada este año por Penguin, Random House.