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Mario Vargas Llosa, negado para el cine


jueves 28 de noviembre de 2013

Ciudad de México.-. En una abarrotada Sala 3 de la Cineteca Nacional, hoy día  epicentro de la exhibición cinematográfica en México, el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 28 de marzo, 1936)  tuvo la sinceridad para confesar que como director de cine ha sido un completo fracaso.
El autor de novelas como La ciudad y los perros (1963) estuvo en el recinto ubicado en la Avenida México Coyoacán para inaugurar la noche de este miércoles el ciclo Mario Vargas Llosa en el Cine, programa integrado por cinco títulos y que incluye la película Pantaleón y las visitadoras (República Dominicana, 1976), pieza que el mismo Vargas Llosa codirigió y que a su juicio ofreció terribles resultados. Por eso aseguró que la realización fílmica no es lo suyo: “No soy, no seré nunca, ni remotamente, un cineasta”.
En presencia de su primo Lucho Llosa, director y productor de cine peruano, y del director general de la Cineteca Nacional, Alejandro Pelayo, Mario Vargas Llosa agradeció a los organizadores del encuentro VIVA Perú y a la Cineteca Nacional el programar este ciclo de películas inspiradas en sus novelas.
El escritor, quien cuenta con la nacionalidad española, además de su natural nacionalidad peruana, señaló que sólo una vez en su vida ha estado involucrado en la elaboración de una película; sin embargo admitió que el resultado fue catastrófico, refiriéndose nuevamente al filme Pantaleón y las visitadoras, pues “es una historia tan inverosímil que revela los extremos del absurdo a los que puede llegar el cine”.
Vargas Llosa compartió que el origen de esta película, dirigida también por José María Gutiérrez Santos, se remonta al día en que estando en Cuernavaca, Morelos, en México,  recibió una llamada de un supuesto representante de la Paramount Pictures, proponiéndole dirigir una versión cinematográfica de su novela escrita en 1973. Inicialmente, el escritor dudó y se negó alegando un total desconocimiento de la dirección fílmica. Sin embargo, “de pronto un día me dije esto puede ser la gran aventura de mi vida, hacer una película sin saber absolutamente nada de cine. Y bueno, lo que salió es ese horror que los valientes que se atrevan a venir van a ver en esta pantalla”.
El autor, uno de los escritores del llamado boom latinoamericano, comentó que a partir de un momento de su infancia el cine se convirtió en el entretenimiento mayor. Dijo que siempre al ver filmes inspirados en sus textos se ha encontrado con la sensación de que eso que contempla “parece la creación de otras manos, de otro espíritu”.
Sobre esta percepción, aclaró que se debe a que el escritor cuando escribe una novela nunca ve a sus personajes como los ve un espectador en una película. “Mi impresión es que todos los novelistas sentimos a nuestros personajes, pero son difusos o cambiantes. Pero jamás su físico tiene la nitidez, esa naturaleza fatídica e irremediable que tiene un personaje de carne y hueso o un personaje en la pantalla”.
Siempre con un tono nada solemne, el también candidato a la presidencia del Perú en 1990 dijo que siempre ha pensado que el cine y la literatura se parecen mucho porque ambos cuentan historias. Aunque reconoció que es muy difícil traspasar una historia de un libro a una película. “Por eso siempre he pensado que no debía como autor de un libro involucrarme en modo alguno en su transformación a una película”. Y agregó que siempre ha preferido otorgar a los cineastas la misma libertad que él tuvo a la hora de escribir sus historias.
El ciclo Mario Vargas Llosa en el Cine abrió con el filme La fiesta del chivo (República Dominicana-España-Reino Unido, 2005) de Luis Llosa. La pieza se basa en la obra homónima del año 2000. Reconstruye el horror de una de las dictaduras más sangrientas de Latinoamérica durante el régimen del general Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana.
El escritor se dijo convencido de que esta película retrata fielmente lo que consigue expresar en su libro. “Creo que Lucho Llosa en la adaptación que ha hecho de La fiesta del chivo ha tenido la habilidad, la destreza, de hacer presentes esos excesos realmente horripilantes, realmente monstruosos, de que estuvo hecha la tiranía de Trujillo”.
Para Lucho Llosa, tanto la novela de su primo como su película reflejan la realidad histórica durante el mandato de más de 30 años del dictador Leónidas Trujillo. Y desde su punto de vista es imposible no encontrar cosas que aún tienen que ver con esa época, “todavía la presencia de la era Trujillo es muy fuerte”, aseguró.
Lucho Llosa comentó que la novela puede ser leída como un thrillerpolítico, como una reflexión sobre el poder y como la historia de un drama humano. Y también destacó las virtudes del texto: “En el mundo siguen ocurriendo los grandes temas que tiene la novela: la tentación del poder absoluto, el abuso sexual a las mujeres”.
El cineasta aseguró que al querer mantenerse fiel al libro era necesario mantener tres líneas paralelas en la trama del filme: Una, los conspiradores que esperan matar a Trujillo; otra línea es el propio Trujillo y por último el drama de Urania. No obstante, aclaró que aun así hubo que privilegiar una de ellas; en este caso, fue el tema del drama humano pues “el epicentro de la película es lo que le ocurre a esta niña”.
Explicó que era fundamental no saturar de violencia todo lo acontecido a Urania Cabral en la película. “Había que hacer que las otras dos líneas, que ya traían una carga de violencia, no anestesiaran al espectador para el momento en que llegan la humillación y violación de esta chica”.
El encuentro VIVA Perú se realiza del 27 al 29 de noviembre e incluye la Semana Mario Vargas Llosa, que ofrece un amplio programa de actividades literarias, artísticas, gastronómicas y académicas. El ciclo Mario Vargas Llosa en el Cine tiene lugar del 27 de noviembre al 1 de diciembre.
Además de La fiesta del chivo y Pantaleón y las visitadoras, el programa se completa con Los cachorros (México, 1972), La ciudad y los perros(Perú, 1985) y la más reciente versión de Pantaleón y las visitadoras(Perú-España, 1999).