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AMLO tenía razón, la reforma energética ha sido un rotundo fracaso

¿Por qué desconfían tanto las calificadoras de Pemex y de AMLO?
¿Por qué desconfían tanto las calificadoras de Pemex y de AMLO? / lopezobrador.org.mx

jueves 21 de febrero de 2019

Con todas las letras y sin tapujos, la Auditoria Superior de la Federación basada en el análisis de los números, concluyó que la reforma energética ha sido un rotundo fracaso, con lo que se confirma lo tantas veces repetido por AMLO.

Ciudad de México.- La peor noticia que podía tener México es que efectivamente la reforma energética ha sido un fracaso, ya que no solo representa un retroceso en inversiones, producción, empleos y recursos para el país, sino en el tiempo que se perdió simulando avances y un desarrollo inexistente del sector.

En el informe de la Cuenta Pública 2017 presentado por la Auditoria Superior de la Federación (ASF), quedó demostrado que desde el 2013, cuando se comenzó a implementar esta reforma, las cosas fueron de mal en peor.

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Reducción de productividad

A pesar de las rondas de licitaciones para la exploración y extracción de crudo e hidrocarburos, en donde supuestamente la gran mayoría de las empresas petroleras más importantes del mundo estuvieron interesadas y en donde se asignaron contratos millonarios, en realidad el dinero prometido nunca llegó a México.

Según la a ASF, los resultados observados “no reflejan un avance en el cumplimiento de sus fines, pues la inversión en el sector se redujo a un 59.7 por ciento en 2017, al igual que en la extracción de crudo, que disminuyó 6.2 por ciento en promedio anual de 2013 a 2017”.

Esto trajo como consecuencia la falta de recursos para aumentar la infraestructura productiva, que según este organismo, decreció un 14.6 por ciento al pasar de 9 mil 379 pozos a 8 mil 008 pozos; “lo mismo ocurrió en los campos de producción, que disminuyeron en 13.7 por ciento y además, “en las terminales de distribución  bajaron en un 47.4 por ciento y los complejos petroquímicos 18.2 por ciento”.

Y la producción se desplomó. De acuerdo a este reporte elaborado por la ASF, “la extracción de crudo, en el periodo 2013-2017, disminuyó a una tasa media anual de 6.2 por ciento, al pasar de 921.6 a 711.2 millones de barriles”.

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Impacto económico y social

Como consecuencia de esto, el país tuvo un impacto negativo en sus finanzas por la inoperatividad de la reforma energética y sus pobres resultados, lo que se reflejó en la reducción del aporte económico de este sector.

Así, de acuerdo al reporte de la ASF, “en 2013 cuando se definieron las metas, el porcentaje de participación del PIB en el sector energía respecto al nacional, equivalía al 6.6 por ciento y los datos proyectados para 2018 son 2.3 puntos porcentuales menos”.

Esto refleja el retroceso del sector, aun cuando la reforma energética representó el gran triunfo del momento para el gobierno de Peña Nieto, sin embargo, “no se registran los impactos positivos que se esperaban por la nueva política en el crecimiento económico nacional”, señaló.

Y el panorama es igual de preocupante con respecto a los beneficios directos que en teoría tendría que haber producido esta reforma, ya que solo en la capacidad de empleo de este sector, se tuvo también una pérdida acumulada a lo largo de los años, reduciendo los puestos laborales de forma dramática.

La ASF asegura que “en 2018 se registraron 317.3 miles de personas ocupadas, 1.5 por ciento en promedio anual, menos que las 342.3 miles de personas ocupadas en 2013”.

Pero las cosas empeoran cuando “al identificar que en 2018, había 25 mil personas ocupadas menos que en 2013, la primera meta no se alcanzará, y de mantenerse el comportamiento observado, en 2025 existirán 272.9 miles de empleos, 44.4 mil menos que los de 2018”; es decir la capacidad de generar empleos también se ha perdido con la reforma energética.

En conclusión y tomando como base todo este contexto, “no resulta factible el cumplimiento de las metas en la materia”, concluye la ASF y entonces, AMLO tenía razón cuando afirmaba que la reforma energética ha sido un rotundo fracaso, pero se necesitaban números para comprobarlo y ahora la realidad es mucho más complicado de lo esperado.

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