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La otra cara de la refinería de Dos Bocas: el daño ecológico irreparable

Refinería de Dos Bocas puede resultar más cara de lo que se ha presupuestado
La otra cara de la refinería de Dos Bocas: el daño ecológico irreparable / Cemda

jueves 21 de febrero de 2019

Más allá de la necesidad que tiene el país de reducir la dependencia a los combustibles importados a través de mayores niveles de producción nacional, el proyecto de la refinería de Dos Bocas tiene una cara oculta y tiene que ver con el daño ecológico irreparable en la zona.

 

Ciudad de México.-  La región donde se ubica el puerto de Dos Bocas y eventualmente la nueva refinería proyectada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, ha sido catalogada como un área con una riqueza en biodiversidad sorprendente, incluso se pensó en declararla en reserva natural protegida.

De acuerdo a la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), la zona portuaria de Dos Bocas en Paraíso, Tabasco, en esa área se han identificado varias especies de aves, reptiles y anfibios bajo protección especial, que viven en las áreas selváticas en donde se construirá la refinería.

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Las especies que viven en Paraíso

Según explicó la agencia Reuters, “varios tipos chorlos, garzas y una de halcón, así como un par de especies de iguanas y culebras clasificadas como amenazadas, además del chorlo chiflador en peligro de extinción, fueron identificados en Paraíso por la Conabio”.

Además, con los trabajos de limpieza que ha realizado Pemex en los terrenos donde se pretende construir la nueva refinería, la Conabio identificó un “manglar protegido por las leyes mexicanas, zonas de cultivos de palma y elementos remanentes de selva entre la vegetación que fue removida”.

Ahí, pudo identificar “cuatro especies amenazadas o protegidas”, que corresponden a un tipo especial de puercoespín, una boa constrictora y una iguana muy singular, además de varias especies de aves, reptiles y anfibios bajo protección; así como el yaguarundí, un gato salvaje local; con lo que se hace patente la riqueza de la fauna que habita en esa región.

La tierra era tan rica en vida silvestre que hace una década un grupo de funcionarios en Pemex propusieron que se declarara reserva privada por su importancia ambiental en la zona”, afirma Reuters.

Hasta el momento, en el puerto de Dos Bocas se ha talado y limpiado “una amplia franja de manglar”, dice la Conabio y ahora “el terreno fangoso y la maquinaria pesada” han reemplazado a la “espesa alfombra de árboles que cubría el terreno”.

Sin permisos ambientales

Pero si la riqueza de la flora y la fauna local ya representa un costo muy grande a nivel medio ambiental que tendrá que pagar el país por la construcción de la nueva refinería, el gobierno federal se enfrenta además a otro problema de tipo administrativo y que eso le está costando mucho dinero y tiempo, algo que no tiene en este momento López Obrador.

Según la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Pemex aún no cuenta con los permisos ambientales correspondientes para poder construir en Dos Bocas.

En enero pasado, la ASEA informó que había multado a la empresa petrolera con 700 mil dólares, debido a que no tenía los permisos correspondientes a las áreas que ya había deforestado, pero advirtió que la obra solo puede continuar si Pemex consigue todos los permisos correspondientes, además de haber aprobado el estudio completo del impacto ambiental de la construcción.

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Además de la multa económica, esta agencia ambiental ordenó la reforestación de  83 hectáreas de manglar y un programa de preservación de flora y fauna silvestre del lugar, algo que no cayó muy bien en el gobierno federal.

Ya que según explicó en su momento la secretaria de Energía, Rocío Nahle, los manglares permanecían a Pemex ya que estaban dentro del terreno de su propiedad y además, el gobierno municipal de Paraíso había otorgado los permisos para “limpiar” el predio; sin embargo, solo la ASEA puede otorgar permisos ambientales para proyectos de hidrocarburos, tal como lo marca la ley.

Esto complica los planes de AMLO de terminar la refinería en tres años, ya que de acuerdo a Gustavo Alanis, director del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), si Pemex y el gobierno “avanzan rápido sin contemplar las leyes que tienen que cumplir, ellos se van a convertir en su propio enemigo”.

Esta es la otra cara de la refinería de Dos Bocas, el daño ecológico irreparable que puede causar en la zona, algo que preocupa a los defensores ambientalistas, a los pobladores de Paraíso y a la sociedad en general, pero habrá que esperar cuál es el plan del gobierno federal para minimizar esto y recuperar de alguna manera todo lo que se pueda perder por esta obra.

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