Home || Economía || México sin crecimiento económico, pero feliz

México sin crecimiento económico, pero feliz

mexicanos celebrando
Los mexicanos tenemos un promedio de felicidad de 8 puntos | Foto: Twitter

viernes 23 de agosto de 2019

Mientras la economía mexicana crece a 0.0 por ciento en el segundo trimestre del año, los datos del Indicador de Bienestar Autorreportado de la Población Urbana, señalan que los mexicanos se sienten más felices que el año pasado.

 

La economía mexicana se encuentra en estancamiento al crecer 0.0 por ciento en el segundo trimestre del año, según apuntan datos revelados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Confirmando la desaceleración de la segunda mayor economía de América Latina, INEGI reporta que, entre abril y junio, en el Producto Interno Bruto (PIB) las actividades primarias fueron las que tuvieron el peor desempeño, al caer un 3.4 por ciento frente al trimestre previo, mientras que la industria cayó un 0.2 por ciento y sólo los servicios y el comercio avanzaron un 0.2 por ciento.

A tasa interanual, el PIB cayó un 0.8 por ciento, en cifras originales, su primera lectura negativa desde el cuarto trimestre de 2009 y también una baja más acentuada respecto al dato preliminar que indicaba una caída de 0.7 por ciento.

México está feliz, feliz, feliz

En contraste, en su más reciente indicador para el mes de enero (2019), el INEGI destacó que el Bienestar Autorreportado, que mide la experiencia de vida de los ciudadanos, se ubicó en 8.4 puntos, una cifra marginalmente por encima del 8.2 por ciento registrado en enero del año previo, pero «el más alto de toda la serie de observaciones con las que se cuentan.»

«El pueblo está feliz, feliz, feliz, hay un ambiente de felicidad, el pueblo está muy contento, mucho muy contento, alegres. Entonces, no hay mal humor social», Andrés Manuel López Obrador.

El comparativo de crecimiento económico e índice de bienestar autorreportado toma relevancia en el contexto de política económica y social que ha implementado el gobierno de López Obrador.

Acobijado por el lema: “Primero los pobres,” consigna que identificó al mandatario durante sus 12 años de campaña, la estrategia económica que lidera se respalda en el fomento al desarrollo e incentivos al gasto a través de ingresos provistos a la base poblacional menos favorecida.

De primera instancia se podría decir que los programas de bienestar están teniendo resultados positivos en el sentir de la población o, al menos inyectan una buena dosis de esperanza en mejoras de las condiciones y calidad de vida futuras; sin embargo, es muy apresurado y arriesgado calificar como exitosos los programas sociales partiendo de una realidad en la que el dinamismo económico no sólo se ha desacelerado, sino que presenta un notorio estancamiento.

Sin reactivación vigorosa de la economía, se tiene en duda el incremento de inversión y, por ende, la generación de empleos. Si bien programas como “Jóvenes construyendo el futuro” y “sembrando vida” arrojan datos que podrían compensar esta variable, las condiciones laborales de los participantes o beneficiarios podrían estar en desventaja en comparación a la de los trabajadores contratados por empresas.

Tal vez el problema no radica en el enfoque de la política, sino en que las condiciones, base fiscales y proyecciones, no logran convencer a los inversionistas y la incertidumbre sigue siendo el principal verdugo del crecimiento.

“Vamos muy bien, muy distinto a lo que piensan los expertos (…) en A nosotros sí nos importa el crecimiento, pero nos importa más el desarrollo”, Andrés Manuel López Obrador.

Tu opinión es importante

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Sobre Adriana Murillo

Adriana Murillo
Economista por la UNAM, coordinadora editorial de noticias en medios digitales, amante del café y con un profundo amor por México.