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La ceguera y la estrategia en la guerra contra el huachicol

gasolina

miércoles 9 de enero de 2019

«Los ojos no son más que unas lentes, como un objetivo, es el cerebro quien realmente ve, igual que en una película la imagen aparece, y si esos canales se han atascado, como dice aquí el señor, eso es lo mismo que un carburador, si la gasolina no consigue llegar, el motor no trabaja y el coche no anda»

Saramago

 

Una vorágine se dibujó en las calles de la Ciudad de México la tarde del martes. Rostros desesperados, molestos y cansados mostraban la inconformidad; el desabasto de combustible había llegado a la ciudad y sólo restaba esperar.

En medio del caos y con miles de afectados, siempre es necesario buscar un culpable y siendo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) el principal a mando, resultó fácil identificar al responsable.

El jefe del Ejecutivo salió a explicar. ¿La causa?, la lucha contra el robo de combustibles (huachicoleo).  Por décadas, Petróleos Mexicanos (Pemex) se convirtió en la mina de oro del gobierno mexicano, pero con el paso de los años, el deterioro y la falta de inversión en su infraestructura desaceleró la producción, surgiendo nuevas estrategias de explotación: en el robo de combustibles se encontró la forma perfecta de seguir ordeñando al país.

La magnitud del problema fue dada a conocer en enero de 2019. En cifras, el robo huachicolero representó para las finanzas públicas una pérdida de 66 mil 300 millones de pesos en 2018, con registros alarmantes del robo de 600 pipas al día.

Se supo que la ordeña a Pemex se orquestaba desde dentro, un delito de pleno conocimiento y consentimiento del gobierno, un mal congénito jamás atendido e incluso fomentado.

“Todos lo sabían (…) era evidente que se sabía, tan se sabía que el sistema de información lo encontramos establecido.” – López Obrador.

Acierto y error

La estrategia de AMLO para terminar con la corrupción dentro de Pemex y evitar el robo de combustibles fue radical. Ordenó el cierre de ductos  para cancelar las tomas clandestinas y militarizó las refinerías y Terminales de Almacenamiento y Reparto (TARs) con el fin de vigilar los procesos, sin mencionar la remoción del personal en algunas áreas; todo, parte de su llamado Plan Conjunto de Atención a Instalaciones Estratégicas de Petróleos Mexicanos.

Pero no todo fue acertado en el plan de Obrador, según lo explica Gonzalo Monroy, experto en energía y especialista en México, el problema del desabasto radicó en la decisión de Pemex de cerrar ductos provenientes de la refinería de Salamanca, sin hacer un cálculo correcto del inventario existente en las TARs del occidente.

El error se agudizó por la fechas de cierre, ya que Pemex tampoco consideró que por lo general en las primera semana de enero el consumo nacional de combustibles crece entre un 12 y 15 por ciento.

La falla en la estrategia cobró factura y la crisis del desabasto surgió como una peste que volcó a la sociedad en contra del gobierno federal. Las compras de pánico alimentadas por la especulación y la usura en los precios de las gasolinas, fueron algunas reacciones.

A la vista de todos, el desabasto de gasolina en algunas zonas de México, es una crisis que corre el riesgo de salirse de control – si es que hay un control – y derivar en una catástrofe generalizada con estragos en la producción economía.

Para Ricardo Raphael, académico de la UNAM, el problema apenas comienza, ya que para arrebatar el negocio al huachicol no bastará con reparar ductos y cegar tomas clandestinas, por lo que enfrentar el problema requiere de una mejor estrategia.

El costo de ver

Una de las lecciones que deja la novela “Un ensayo sobre la ceguera,” es que tener ojos en un mundo de ciegos no es tan ventajoso como podría parecer en un principio; obliga a contemplar al detalle cómo el ser humano se va deteriorando hasta convertirse en un animal ─sin lavarse y haciendo sus necesidades en cualquier lugar─ y cómo el mundo se va destruyendo.

“Si pudieras ver tú lo que yo estoy obligada a ver, querrías ser ciego” – Saramago

Si bien Alejandro Hope, experto en seguridad, tiene razón cuando señala que “Algunas medidas pueden ser tremendamente eficaces en el combate a crímenes específicos, pero pueden resultar tan costosas y disruptivas en términos económicos, políticos y sociales que es mejor archivarlas o usarlas con sumo cuidado, gradualismo y atención a los detalles,” sería bueno considerar si conocer la verdad oculta sobre la magnitud del robo de combustibles obliga a las autoridades a tomar acciones radicales y a la sociedad a estar dispuesta a asumir el costo sea cual sea.

Así, como en la novela de Saramago, poder ver en un mundo de ciegos llega a ser incluso obsceno y el riesgo de convertirse en siervo de todos, o incluso en esclavo de unos pocos, obliga a guardar el secreto. Conocer la verdad del huachicoleo pudo ser tan concupiscente que obligó a los antiguos gobiernos a guardar silencio.

“¿Qué quieren? ¿Que abramos las válvulas y que sigamos con esto?” – López Obrador.

Un sabio dijo, “y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.” Tal vez no todos quieran ser libres, o tal vez quieran ser libres sin pagar el costo. La libertad económica, la soberanía, la capacidad de autosustentación; tienen un precio y la pregunta es ¿se está dispuesto a asumirlo?

“Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven”

3 comentarios

  1. Apoyemos a la lucha contra la corrupción y el robo. Usemos el auto al mínimo, la 4T tiene que sacar lo mejor de nosotros mismos. ¡Apoyemos a nuestro gobierno, derrotemos al mezquino que llevamos dentro!

  2. ¿Alguien se a puesto a verificar las cifras? ¿Robo de 600 pipas diarias?
    Cada pipa mueve entre 170 y 240 barriles de gasolina, supongamos promedio 200, o sea 120,000 barriles diarios! ¿es creíble?
    ¿Donde están las 18,000 pipas robadas el mes pasado?
    216,000 pipas desaparecidas en un año? simplemente NO EXISTEN
    Por supuesto que combatir el delito esta mas que bien y que tiene un costo se entiende.

    • Hola Luis,

      Cuando se refieren a 600 pipas, usan el termino “pipas” como medida de la cantidad de gasolina que roban. La expresion no es literal. No es que se esten robando los camiones. 120,000 barriles diarios de gasolina hacen total logica considerando que las gasolinerias son franquicias privadas (12 mil en Mexico) y por consiguiente tienen muchos incentivos para comprar gasolina robada. Los ingresos por la venta de gasolina “illegal” en las estaciones de servicio no es reportada y por consiguiente tampoco declarada para efectos fiscales (IEPS, IVA, ISR).

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Sobre Adriana Murillo

Adriana Murillo
Economista por la UNAM, coordinadora editorial de noticias en medios digitales, amante del café y con un profundo amor por México.