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Pobreza, programas de bienestar y la controversia en el Coneval

México con mayor infelicidad económica en 2017: Bloomberg La economía mundial enfrentará este año grandes retos en reacción al panorama político, factor que incrementará el nivel de infelicidad económica en 2017. De acuerdo al Índice de Infelicidad Económica de Bloomberg, el 2017 será el año en el que se recientan las conmociones políticas registradas en el mundo durante el año anterior, aunado a las políticas adoptadas por grandes potencias como Estados Unidos, que tendrán un impacto directo en las variables macroeconómicas de economías emergentes. La infelicidad económica también se ha agudizado en México y en 2017 escala siete peldaños en el ranking de infelicidad en reacción al incremento en la tasa de inflación pronosticado para este año. Las políticas proteccionistas del presidente Donald Trump orillan a México a adoptar medidas que ayuden a minimizar los choques externos en su economía; sin embargo, otros factores como la variación en el incremento de los precios de la gasolina y una abrupta caída en el valor del peso, impiden que la percepción de bienestar y satisfacción de los mexicanos mejore.
Infelicidad Económica / Flickr Creative Commons xunlei2008

jueves 25 de julio de 2019

Los “conservadores,” como Lopez Obrador llama a quienes osan lanzar críticas a sus políticas de gobierno – sean objetivas, constructivas o tendenciosas -, podrían señalar la controversia que actualmente ensombrece al Coneval como una estrategia para evitar futuros cuestionamientos a los resultados que los programas de bienestar tendrán en los niveles de pobreza del país.

Mientras persiste la tensión entre “los otros datos” del presidente López Obrador y las cifras macroeconómicas arrojadas por los métodos de análisis tecnócratas, una nueva controversia surge en torno a las mediciones de pobreza.

La política de austeridad republicana y “pobreza franciscana” que el gobierno de Lopez Obrador ha impuesto en toda dependencia y organismo de gobierno, llegó al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que desde 2005 es una instancia gubernamental autónoma responsable de generar información objetiva sobre el efecto de la política social del país y los índices de pobreza, con el fin de mejorar la toma de decisiones en la materia.

La salida de Gonzalo Hernández Licona como secretario Ejecutivo del Coneval avivó la discordia y, a pesar de la insistencia del López Obrador por descartar cualquier represalia ante las previas declaraciones públicas de Licona en contra de los recortes presupuestales al organismo, el súbito cambio de dirección hizo levantar a más de uno la ceja y cuestionar el futuro de la institución que incluso fue la primera instancia que reaccionó ante un cambio en la metodología del INEGI para medir el ingreso.

En palabras de Gerardo Esquivel, subgobernador del Banco de México y conocido por su simpatía hacia las políticas de AMLO, el Coneval es más que la simple medición de la pobreza, “evalúa el diseño, operación e impacto de la política social. Su independencia y objetividad es crucial”.

Y es que la importancia de una institución como el Coneval toma mayor relevancia en lo que AMLO llama “la cuarta transformación.” Las políticas sociales diseñadas para mejorar el ingreso de la clase más desfavorecida a través de becas y pensiones del Bienestar requieren de una metodología como la desarrollada por el Coneval para medir su éxito o fracaso y poder tomar readecuaciones a los programas y mejorar sus alcances.

Sin embargo, parece que el color del cristal con el que la presidencia mira al Coneval es distinto. En recientes declaraciones, López Obrador no descartó la desaparición de la institución ahora a cargo de José Nabor Cruz, y planteó dejar la tarea de medición al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

“No lo descartamos porque la verdad, abusaron con la creación de todos estos organismos. Crearon aparatos burocráticos sin beneficio. Llenaron de oficinas, de instituciones supuestamente autónomas, se puso de moda todo eso y existen instituciones.”

Pero el riesgo de generalizar podría salir más caro que lo ahorrado por la austeridad. Para el presidente el Convela es una institución que cayó en la simulación y con “sueldos elevadísimos” lo comparó con el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), que impulsado por la sociedad civil se mantuvo sin ejercer su labor de combatir la corrupción de manera eficiente.

“Todo era simulación. Pura apariencia. Era la manera de cooptar, para decirlo elegantemente. Ahora, si lo decimos de manera coloquial, tendríamos que recurrir al ídolo de los conservadores [Porfirio Díaz] que de manera muy franca hablaba del maiceo. Decía: Ese gallo quiere maíz”, dijo el mandatario.

Para López Obrador la salida de Hernández Licona del Coneval sólo fue un cambio de ciclo sugerido por la Secretaria del Bienestar; sin embargo, sus recientes declaraciones fomentan la duda de la futura existencia de un organismo que cuestione su política social y arroje cifras que se contrapongan a sus otros datos.

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Sobre Adriana Murillo

Adriana Murillo
Economista por la UNAM, coordinadora editorial de noticias en medios digitales, amante del café y con un profundo amor por México.