Home || Hasta el momento || El miedo, el arma letal en las redadas en Estados Unidos

El miedo, el arma letal en las redadas en Estados Unidos

Redadas en Estados Unidos
Redadas en Estados Unidos / Reuters

lunes 15 de julio de 2019

“El miedo es el más ignorante, el más injusto y el más cruel de los consejeros.” Esta, es una frase que se le atribuye al filósofo y político inglés Edmund Burke y que bien podría citarse al abordar el tema de los migrantes amenazados por una ola de redadas en Estados Unidos que ponen en riesgo un sueño que tal vez podría ser más una utopía.

 

Migrantes indocumentados subyugados por el miedo, escondidos y con sus actividades diarias reducidas a lo más básico, es el panorama que arrojan las redadas en Estados Unidos. Un ambiente tejido por la incertidumbre y que mantiene en desvelo y zozobra a miles de personas.

“La búsqueda de seguridad no es sino la expresión del miedo” dijo el filósofo hindú Jiddu Krishnamurti en 1936 al hablar sobre el poder de la mente y la lucha del ser humano en busca de reaccionar contra la creencia y el ideal, una antítesis con la cual espera encontrar nuevamente la certidumbre y la felicidad, lo cual no es sino otra forma de escapar de lo real.

La incertidumbre sobre el futuro, la falta de oportunidades y el oscuro panorama que se dibuja en sus países, estado y comunidad, han sido en buena medida las razones por las que miles de personas han decidido emprender la búsqueda de su libertad e independencia económica en otro país, sin reparar en que ese ideal de felicidad y certidumbre, traducido en libertad, los convertiría en esclavos del miedo y los alejaría del sentimiento que en un momento los hizo salir de su país.

Con más poder adquisitivo, menos pobres que en su tierra natal, pero con igual o mayor incertidumbre que antes de llegar a Estados Unidos, es como viven miles de indocumentados en territorio norteamericano, temerosos de que en cualquier momento del día o de la noche toquen a su puerta con la notificación explícita de que han sido encontrados candidatos para la deportación, víctimas de desgajamiento familiar y un sueño americano interrumpido o espaciado a la realidad.

Es así como los migrantes indocumentados enfrentan día a día el riesgo de la deportación y el temor de sólo pensar en ello los paraliza. El miedo no sólo invade su mente y causa escalofríos, también los hace actual de forma equivocada y son presa fácil para los agentes del ICE que buscan a toda costa cumplir con las órdenes de deportación y sumar a más indocumentados a la lista.

En Estados Unidos, hay un millón 76 mil 688 indocumentados en libertad con una orden de deportación definitiva y que serán los principales afectados de las redadas implementadas por el gobierno de Donald Trump, medida que de cara a la reelección inició operaciones en San Diego y Miami a partir del 14 de julio.

Pero el miedo hace exponencial el riesgo y el saberse ilegales hace vulnerables a los migrantes, al menos así lo estima Martha Bárcenas, embajadora de México en los Estados Unidos. La diplomática subraya que la falta de conocimiento sobre sus derechos permite a las autoridades migratorias agilizar sus operaciones, violentando la normatividad y son los mismos expatriados los que dan información y facilitan el proceso de extradición.

Un inmigrante indocumentado debe saber que, si un agente llega a su casa y exige entrar y entregarse, se tiene el derecho a no revelar ninguna información, ni siquiera abrir la puerta. El expatriado no tiene obligación de revelar siquiera su nombre hasta que cuente con apoyo y asistencia de un abogado o autoridad consular; sin embargo, la imposición de autoridad, los amenazantes diálogos y violentos acercamientos que en ocasiones llegan a presentar portación de arma de fuego; son elementos claves para amedrentar al migrantes.

Sin embargo, la mala experiencia de unos no ha sido suficiente para hacer que otros claudiquen y las cifras de latinoamericanos que siguen intentando cruzar la frontera de México con Estados Unidos no ha menguado, por lo que las políticas del gobierno de Trump se endurecen a medida en que se intensifican las acciones para garantizar su permanencia por cuatro años más en Casa Blanca.

Pero ¿qué piensa un inmigrante al arriesgar su vida y transformar las causas que lo llevaron a migrar por vivir en un constante temor siendo esclavo de la incertidumbre y miedo de ser deportado? En esto, tal vez Jiddu Krishnamurti tenga razón al señalar que “se torna inexpugnable a fin de no sufrir y, sin embargo, esta protección misma es la causa del dolor.”

El latino lucha por lo que quiere y en buena medida no mide consecuencias. El anhelo por un futuro conceptual lo impulsa a aferrarse a un ideal que cada vez se aleja más y más de lo que un día fue el sueño americano y ahora todo parece ser más una utopía.

Pero, el sueño no dejará de ser sueño y los inmigrantes seguirán siendo parte de la historia de la humanidad, siempre habrá quién base su actuar en la prohibición expresada por Pablo Neruda a abandonar todo por miedo y no convertir un sueño en realidad.

 

“Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños (…) Queda prohibido no crear tu historia, dejar de dar las gracias a Dios por tu vida, no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita,” – Pablo Neruda.

Tu opinión es importante

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Sobre Adriana Murillo

Adriana Murillo
Economista por la UNAM, coordinadora editorial de noticias en medios digitales, amante del café y con un profundo amor por México.