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PGJDF localiza a la madre de la joven esclavizada en planchaduría de Tlalpan

Imágen: internet

jueves 30 de abril de 2015

La madre compareció ante un agente del ministerio público, ante quien acreditó su lazo de parentesco con la joven víctima trabajos forzados y refirió que su hija dejó el seno familiar a la edad de 15 años.

Ciudad de México (elsemanario.com).- La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal localizó en la Ciudad de México a la madre y familiares de la víctima del delito de trata de personas, en su modalidad de trabajos forzados.

La madre compareció ante un agente del ministerio público, ante quien acreditó su lazo de parentesco con la joven víctima trabajos forzados y refirió que su hija dejó el seno familiar a la edad de 15 años y ante este hecho lo reportó al Centro de Atención a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA) lo cual quedó asentado en el número de expediente TS2277/07 (N) de fecha 30 de julio del 2007.

Un año después su hija regresó y le comentó que se había ido al estado de Michoacán, con una señora de una estética, sin precisar mayores datos, y al parecer con el apoyo de la ahora probable responsable Leticia Molina Ochoa, dueña de la planchaduría; en ese momento le informó que volvería a irse, pero ahora con su pareja sentimental. Situación que la madre aceptó por temor a que su hija volviera a ausentarse sin conocer su paradero.

Durante ese tiempo de relación con el novio, el familiar manifestó que la víctima también trabajaba en la planchaduría y al concluir su noviazgo solicitó apoyo de la probable responsable para quedarse a vivir en su domicilio, ya que prefirió no acudir con su madre.

Al enterarse de lo anterior, la madre de la joven acudió con Leticia Molina Ochoa, con la que acordó que vía telefónica le daría informes sobre su hija; esto ocurrió durante varios meses hasta que tanto Leticia, como su marido, le comunicó por teléfono que su hija ya no trabajaba con ellos, que no siguiera molestando, ya que no sabían nada del paradero de su hija.

La situación provocó que la madre de la joven víctima y los familiares vigilaran la planchaduría a la hora que abrían y cerraban, con la esperanza de verificar que su hija llegara o saliera del establecimiento, lo cual realizaron por varios meses y al tener resultados negativos hablaron con Leticia y su marido, y con palabras altisonantes les volvieron a indicar que no continuaran molestando o de lo contrario los demandarían por acoso.

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