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Ley General de Aguas trae un beneficio económico, pero no es para el ciudadano

Imagen: cuartoscuro.com

miércoles 18 de marzo de 2015

Es una ley que simplemente tiene como fin estatizar de una manera concreta el agua, violando el derecho humano al líquido vital.

Ciudad de México (elsemanario.com).- Después de que se aprobara el dictamen de la Ley General de Aguas -prácticamente al vapor y sin consultar a las instancias académicas o a la sociedad civil- en las Comisiones de Agua Potable y Saneamiento y de Recursos Hidráulicos de la Cámara de Diputados, no se hicieron esperar las reacciones que en todo su espectro la rechazan por considerar que la misma trae consigo un tufo privatizador y de incertidumbre. Distintas organizaciones se han manifestado en contra de dicha Ley que se vio frenada en sus primeros momentos y que permanece en pausa.

La controversia alrededor de esto es simple: es una ley que simplemente tiene como fin estatizar de una manera concreta el agua: “el gobierno sigue siendo el administrador pero ahora va aponer entes (…) organismos que son los que van a administrar financieramente el agua”. Tienen que cobrarla para ser económicamente sustentables. La gente que por alguna razón no tenía para pagar el líquido vital, ahora “pagará poquito, pero tiene que pagar”.

Es el punto de vista del doctor Rafael Huízar Álvarez, perteneciente al Departamento de Geología Regional en el Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien habló con elsemanario.com sobre los efectos negativos de una ley como esta. Dejó ver que en el DF hay muchas áreas marginadas donde no hay tuberías y en cuanto lleguen a tenerlas, las personas que otrora obtenían de manera simple el recurso natural, tendrán que pagar por él.

Y si no llegara a haber tuberías, tendrían que tener acceso a lo que se conoce como “el derecho humano al agua”, que internacionalmente es de “100 litros diarios por persona”. Aunque los diputados argumentan que 50 litros son necesarios, lo cual es insuficiente no sólo para el consumo sino para algunas otras tareas y usos cotidianos, además de ir contra la salud de los ciudadanos. Esa propuesta “viola el derecho humano al agua” y tampoco aseguran que esa “repartición” a la que tendrán derecho al no pagar, será diaria.

En el caso específico de la ciudad de México, lo que paga el ciudadano por agua es más caro que lo que pudiera pagar la industria; es decir “Coca-Cola o Bimbo pagan más barato el agua que nosotros”, lo que es un atropello.

Es preciso señalar que colonias (en Iztapalapa, por ejemplo) que “tradicionalmente” se ven afectadas por la falta del líquido, de por sí de calidad no muy adecuada, se verán aún más golpeadas.

El doctor en Hidrogeología nos cuenta que “esas regiones en su origen tenían una agua de muy buena calidad”, pero debido a la manera en que se extrae el agua, el agua subterránea y el agua superficial, esos lugares han cambiado su calidad. Son zonas con problemas muy marcados: no tienen el líquido vital y cuando lo tienen, es un agua no muy agradable, debido a que no se le da mantenimiento a la red y por lo tanto hay muchas fugas. Otra razón es que “la gente no quiere esa agua porque no es muy agradable”, tal vez para limpieza funcione, pero no para su consumo.

Tras el giro totalitario que parece estar tomando el país y por ende la ciudad, la gente lo único que puede hacer es informarse y analizar qué tanto le va a beneficiar esta ley, “que es nada”, subraya el especialista. La gente no sabe de esto porque no hay difusión, y de eso se valen los “representantes del pueblo, para fregar al pueblo”. La intención es darle el negocio a alguien, no dicen a quién porque “no serían tan torpes para decirlo”.

Aquí en el DF hay lugares donde podemos encontrar manantiales: en la Magdalena Contreras, en Álvaro Obregón, por ejemplo; y las personas de esas zonas tenían la costumbre de cuidar y administrarla. “Ahora se las quieren quitar para cobrárselas”. Tendrían que pagar por esa misma agua que les pertenece.

El doctor dice que la ley trae un beneficio económico, pero evidentemente no es para el ciudadano. Y aunque las opiniones puedan parecer muy radicales, el sentir del académico no es el único de este tipo sobre la Ley Korenfeld (nombre que recibe y refiere al director de la Conagua, David Korenfeld). Organizaciones como Agua para tod@s, agua para la vida puntualizan que la ley busca:

1. Poder tomar decisiones a espaldas de la ciudadanía, y ejecutarlas con la fuerza pública.

2. Privatizar el agua vía la concesión de grandes obras hidráulicas, y de sistemas municipales.

3. Sobreexplotar cuencas y acuíferos y despojar pueblos indígenas y campesinas para dar agua a grandes corporaciones.

4. Definir el “derecho humano al agua” como la lucha para acceder a 50 litros de agua por día.

5. Garantizar la recuperación de inversiones a través de tarifas blindadas ante la presión social.

6. Asegurar agua para el uso minero y el fracking.

7. Seguir ofreciendo impunidad a contaminadores.

8. Evadir responsabilidades por la mala calidad del “agua potable”.

9. Desentenderse frente a desastres.

10. Prohibir el estudio de la situación real del agua.

Referente a esto último, Huízar Álvarez menciona que una de las preocupaciones en el grupo de la academia es que este tipo de atropellos encuentren la difusión necesaria; que se difunda, ya que la ley pretende que “nosotros los investigadores vayamos a pedirle permiso a Conagua, para que nos deje hacer investigación”, algo absurdo, dice el académico. “Están criminalizando la investigación”.

Por Alberto Cedeño.

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