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Bebederos siguen sin garantizar el derecho universal al agua en el DF

Foto: cuartoscuro.com.

miércoles 25 de marzo de 2015

Sólo se está garantizando el líquido vital para los que tienen el acceso al bebedero. Eso no garantiza el agua a colonias donde no llega el suministro en tiempo, forma, cantidad y calidad.

Ciudad de México (elsemanario.com).- En días pasados trascendió la noticia de que el GDF instalará 230 bebederos en parques de la ciudad para dotar de agua potable a los ciudadanos, además de garantizar a la gente su derecho universal de acceso al agua. También la Comisión de Derechos Humanos local hizo lo propio al manifestar que el agua es un bien público fundamental para la vida, salud y satisfacción de las necesidades básicas de todas las personas.

En este contexto, elsemanario.com consultó con un experto la pertinencia y el impacto que estos nuevos aditamentos citadinos pueden tener.

En entrevista, José Joel Carrillo Rivera, Doctor en Filosofía (en Hidrogeología) mencionó que es un buen principio, pero también se tendría que extender esto a escuelas de gobierno, incluso a “las particulares”.

De está manera, sólo se está garantizando el líquido vital “para los que tienen el acceso al bebedero”. Sin embargo, repite, es una situación muy buena para los ciudadanos que podrán acceder a estas llaves de agua potable bebible; aunque eso no garantiza el agua a colonias donde no llega el suministro en tiempo, forma, cantidad y calidad, aclara Carrillo Rivera.

El investigador puntualiza que todas las delegaciones tienen un déficit de abasto potable que requiere ser revisado y resuelto. Sería bueno que esto se diera “después de haber cubierto o que de forma paralela se fueran cubriendo las necesidades que tienen de agua en muchos lugares donde (…) les llega por tandeo”, menciona. O donde se tiene que comprar con pipas, “cargando el tambo en sus hombros” para poder llevar el líquido a sus hogares.

Esto es un avance, pero en paralelo se debe garantizar el acceso a la gente que no lo tiene en estos momentos.

De la misma manera en como se modificó la ley para que estos bebederos tuvieran luz verde, también debería hacerse el arreglo legislativo necesario para que la gente que carece de agua de buena calidad y “esos famosos 50 – 100 litros” les lleguen a su casa.

En cualquier lugar hay una familia de 3 o 4 personas, se requieren 250 – 300 litros al día, por lo que se necesitan más litros de lo que la propuesta de los diputados habla. Hay gente a la que le llegan esos 300 litros una vez a la semana y es para toda la familia. También para esto se deben buscar las formas para resolver esa carencia, acotó.

El informe del GDF dice claramente que corresponde a las delegaciones establecer bebederos en los parques de su demarcación territorial y las oficinas de su administración; así como darles mantenimiento, monitoreando la calidad del agua potable con apoyo de la Secretaría de Salud.

En lo que concierne a que ahora los investigadores -si se aprueba la iniciativa de la Ley de Aguas- tendrán que pedir permiso a Conagua para desempeñar su labor, el académico menciona que hasta ahora, uno puede tomar una muestra y llevarla a analizar; “corrientemente ha sido un derecho” para el investigador que se interesa en el caso, pero con la iniciativa de ley propuesta, ese derecho se va a coartar.

En lo que respecta a la citada ley, el investigador, quien es parte del grupo de académicos que se está dedicando a difundir las negativas de la Ley Korenfeld, dijo que oficialmente, la ley aún no regresa a comisiones. Lo anterior es importante, ya que de ser así, implicaría que se busque una reevaluación junto a los académicos en distintos temas: es decir, perspectivas jurídicas, sobre importación-exportación de agua de una cuenca a otra, aspectos de cómo funciona el agua subterránea en cada uno de estos esquemas, etc. Pero sobre todo, tendría que analizarse el esquema de la “famosa escasez” real, ya que esa idea de escasez se ha planteado de forma continua y rigurosa para convencer a la gente de que no hay agua.

El maestro en Ciencias en Hidrogeología remarca lo siguiente: cuando una persona carga “un tambo en la espalda, lo lleva en un carrito o lo lleva en un burro” no significa que no haya agua en la zona donde se encuentra. Por ejemplo, en Xochimilco o Iztapalapa “tienen pozos donde está sacándose el agua y el agua se manda hacia el centro de la cuenca”, hacia la ciudad de México. Pero la gente de ahí no tiene acceso al líquido que se están llevando “propiamente desde su subsuelo”. Lo mismo en el Cutzamala, con los mazahuas que no tienen esa agua que antes tenían porque la mandan para el centro. Y eso se vuelve un problema social sin precedentes, finaliza.

Por Alberto Cedeño.

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