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La ciencia del amor: ¿Qué pasa en tu cuerpo cuando te enamoras?

Una pareja se abraza en un campo.
La ciencia del amor: ¿Qué pasa en tu cuerpo cuando te enamoras? Foto: Pixabay/AllieWare

martes 19 de junio de 2018

¿Por qué podemos llegar a amar tanto a otra persona, incluso al punto de “morir por ella”? La ciencia tiene una respuesta a ello: un enlace químico que involucra a todos tus sentidos y te une a una persona compatible a ti.

Un estudio afirma que le toma a tu mente de 90 segundos a 4 minutos decidir si puede o no llegar a amar a alguien que acabas de conocer. Si la respuesta es sí, estarás dispuesto a ver de nuevo a esa persona y comenzar el proceso del enamoramiento. Si tu cerebro decide que no, tu relación con esa persona no pasará más allá de la amistad.

Si sigues adelante, comenzarás a ¿sufrir? de enamoramiento, el cual se divide en tres etapas: lujuria, atracción y unión

Etapa 1: Lujuria

Se considera que esta es la primera fase del enamoramiento. Cuando una persona te atrae, tu cuerpo libera feromonas. Estos químicos, que se detectan por medio del olfato, son secretados a través de la piel y sí la otra persona tiene una química compatible a la tuya, su comportamiento se verá afectado, provocando que a su vez esa persona libere sus feromonas y te afecte a ti, creando un ciclo de atracción.

Además, las hormonas estrógeno y testosterona hacen que sientas atracción sexual hacia la otra persona. Ambas hormonas se encuentran presentes tanto en hombres como en mujeres y se encargan de alterar la mente, volviéndote susceptible a un encuentro sexual. Si llega a existir este tipo de contacto, otros químicos le ayudan a tu cerebro a decidir si esa persona puede ser tu pareja o simplemente todo quedará en una relación casual.

Etapa 2: Atracción

Si tu mente y cuerpo deciden seguir adelante con la relación, entras a la segunda fase del enamoramiento: la atracción. Es en este momento cuando te sientes impaciente por estar cerca de la otra persona y su conexión se hace más fuerte. Esta fase puede tardar desde unos días hasta décadas, según la interacción y compatibilidad de la pareja.

El proceso de atracción depende a su vez de varios factores:

El primer beso

Cuando se da el primer beso, los sentidos del olfato, gusto, tacto y a veces el de la vista trabajan en unísono y le envían a tu cerebro todas las sensaciones de ese momento. Si tu cerebro reacciona positivamente a los estímulos, comienza a llenar tu cuerpo de un químico llamado norepinefrina, el cual hace que tu corazón se acelere y tu visión se enfoque solo en la persona que le interesa. Además, la norepinefrina puede alterar tu percepción del tiempo.

El amor en el cerebro

Pero son tres los neurotransmisores los encargados de hacerte sentir enamorado: dopamina, adrenalina y serotonina.

La dopamina se encarga de hacerte sentir bien, ya que controla la sensación de placer. Las personas enamoradas muestran altos niveles de dopamina, lo que produce más energía y mejor concentración, mientras que reduce el hambre y el sueño.

Cuando ves a la persona que amas, tu cerebro aumenta los niveles de adrenalina y cortisol en la sangre, lo cual puede causar sudoración y un incremento del ritmo cardíaco.

Por el contrario, la cantidad de serotonina disminuye en las personas enamoradas, causando ansiedad cuando no estás junto a esa persona y nerviosismo cuando sí lo estás.

El amor en los sentidos

Todos los sentidos se involucran en el proceso de atracción y el enamoramiento. Como explicamos antes, el olfato detecta las feromonas de otra persona, pero, ¿qué pasa cuando te gusta una persona que no está muy cerca?. En estos casos se puede agradecer (¿o culpar?) a la vista, ya que cuando tu cerebro recibe y procesa la imagen de esa persona, decide si le gustan sus características físicas para reproducirse con ella. Si la respuesta es positiva, sientes atracción y comienzas a liberar feromonas.

Por su parte, el oído contribuye al procesar la voz de la otra persona y ayudarle al cerebro a decidir si el tono y volúmen de voz le es atractivo o no. El tacto y el gusto son de suma importancia, sobre todo cuando dos personas comienzan a salir, ya que el primer beso puede ser a diferencia de una vida juntos o una primera y última cita, según un estudio.

Etapa 3: Unión

Cuando una pareja pasa por las dos fases previas, su lazo se vuelve más fuerte y llegan a un estado de “unión”. En esta etapa, la cual puede darse a la par con la etapa de la atracción, la relación llega a nuevos niveles. Es aquí cuando una pareja se compromete y decide casarse o tener hijos. Esta etapa puede ocurrir desde un par de semanas o hasta un par de años después de comenzar el enamoramiento, dependiendo de la química entre ambas personas.

Investigadores han encontrado que dos hormonas juegan un papel determinante en la unión de una pareja: la oxitocina y la vasopresina.

La oxitocina es una de las hormonas más fuertes secretadas tanto por hombres como por mujeres, especialmente durante un orgasmo. Esta hormona aumenta la sensación de dependencia hacia el otro y puede fortalecer el amor. Cuando una pareja tiene relaciones sexuales de forma constante, sus cuerpos se llenan de oxitocina y su unión incrementa drásticamente.

La vasopresina, que generalmente se encarga de controlar la sed, también es liberada en altas cantidades después de un encuentro sexual. Un estudio publicado en Biological Psychology encontró que la vasopresina puede dar lugar a una mayor sensación de seguridad, una comunicación más sana y mejor apoyo entre pareja. Por lo tanto, las parejas que mantienen mayor cantidad de relaciones sexuales también se ven beneficiadas por esta hormona.

El amor sí llega cuando menos lo esperas

Se puede decir que el amor es el mejor sentimiento que un humano puede experimentar y se debe tomar la frase “el amor es ciego” con más seriedad, ya que no sabemos ni podemos controlar el momento en que nuestros cerebros decidan enamorarse.

De acuerdo a los estudios citados anteriormente, amar puede depender de muchos mecanismos químicos en el cerebro, pero para que suceda debes conocer a una persona compatible con la cual estés dispuesto a avanzar, a veces enfrentando dificultades, a través de las tres fases del enamoramiento. Como dijo el escritor francés Antoine de Saint-Exupéry: “Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección”.

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