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Víctimas de acoso y abuso sexual en riesgo de desarrollar enfermedades crónicas

Una mujer triste sentada sobre la arena
El abuso sexual no solo afecta la salud mental. Foto: Pixabay/sasint

miércoles 3 de octubre de 2018

La agresión sexual no solo daña la salud mental: las víctimas tienen el doble de riesgo de hipertensión, insomnio y depresión, según un estudio.

 

De acuerdo con un estudio reciente, las personas que sufren agresión sexual tienen un riesgo mucho mayor de desarrollar problemas crónicos de salud, como hipertensión, insomnio y depresión. Esto se agrega al trauma psicológico que deben enfrentar por el resto de sus vidas.

El nuevo estudio, realizado por investigadores de la Pitt School of Medicine, examinó a 300 mujeres quienes inicialmente habían sido reclutadas para un estudio sobre la salud del corazón. Sin embargo, se descubrió que aquellas que habían sido agredidas sexualmente tenían el doble de probabilidades de tener insomnio e hipertensión, y tres veces más probabilidades de sufrir depresión mayor.

“Cuando se trata de acoso sexual o agresión sexual, nuestro estudio muestra que las experiencias vividas pueden tener un impacto grave en la salud de las mujeres, tanto mental como física. Este es un tema que debe abordarse con urgencia, no solo en términos de tratamiento sino en términos de prevención”, dijo la autora principal, la Dra. Rebecca Thurston, profesora de psiquiatría, psicología y epidemiología.

La semana pasada, surgió un debate público sobre cómo la agresión sexual podría afectar la salud de una persona después de que la Dra. Christine Blasey Ford habló ante el Congreso estadounidense sobre su trastorno de estrés postraumático (TEPT). Esta audiencia se realizó debido a las acusaciones de agresión sexual contra Brett Kavanaugh, el nominado por Donald Trump a dirigir a la Corte Suprema.

La Dra Ford, profesora de psicología de Stanford, fue la primera en acusar al juez de atacarla sexualmente. Ella dijo que ha padecido TEPT desde el día en que supuestamente la sujetó contra una cama, le tapó la boca y trató de arrancarle la ropa hace casi 37 años. La doctora habló sobre la química del cerebro mientras describía cómo se siente afectada por el presunto ataque.

“La [causa] de la ansiedad y el TEPT es multifactorial. [El incidente] fue sin duda un factor de riesgo crítico. Eso sería un predictor de las [condiciones] que tengo ahora”.

El estudio publicado hoy parece darle la razón a esa teoría. De las participantes del estudio, el 19 por ciento informó haber sufrido acoso sexual en el lugar de trabajo, el 22 por ciento informó antecedentes de agresión sexual y el 10 por ciento experimentó ambos.

Al observar específicamente el acoso sexual (a diferencia de una agresión sexual), se encontró que las víctimas tenían un mayor riesgo de padecer hipertensión y un aumento de triglicéridos, mientras que la calidad de sueño fue más baja. La agresión sexual se asoció con síntomas depresivos, ansiedad y muy mala calidad del sueño.

“Se entiende ampliamente que el acoso sexual y las agresiones pueden afectar la vida de las mujeres y su funcionamiento, pero este estudio también evalúa las implicaciones de estas experiencias para su salud física”, dijo la Dra. Thurston.

El estudio fue presentado en la conferencia anual de la North American Menopause Society (NAMS) en San Diego, que analiza los factores de riesgo para la salud de la mujer.

La Dra. Joann Pinkerton, obstetra/ginecóloga y presidenta de NAMS, dijo que los hallazgos muestran que los médicos deben saber que las experiencias de años anteriores en la vida de una mujer podrían estar vinculados a problemas de salud crónicos en su presente y futuro.

Las víctimas de acoso sexual a menudo experimentan síntomas emocionales y físicos durante muchos años. “A veces, durante la menopausia, esos problemas salen a la superficie con todos los cambios en las hormonas y el estrés de cuidar a sus seres queridos o adolescentes mayores que todavía están en casa. El abuso y el acoso sexual son factores de riesgo para la salud de la mujer. Los médicos deben preguntar sobre ellos y reconocer que los eventos traumáticos pasados afectan la salud a medida que las mujeres envejecen”, comentó la Dra. Pinkerton.

“Tanto el acoso sexual como la agresión sexual, que pueden ocurrir en hasta una de cada cinco mujeres, han sido poco estudiados en lo que se refiere a sus efectos en la salud. Necesitamos ayuda social para que las mujeres hablen de sus eventos pasados a sus médicos, ya que son factores de riesgo tanto para el corazón como para la salud mental”, agregó.

Más de una de cada tres mujeres ha sufrido agresión sexual, una de cada cinco es violada y hasta el 75 por ciento ha sufrido acoso sexual en su trabajo, dicen los investigadores.

Los resultados del estudio fueron publicados en el Journal of American Medical Association.

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