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Imaginar tus temores puede ayudar a superarlos

Un niño con fobia a dormir
¿Cómo se pueden superar las fobias? Foto: Flickr/lauralewis23

jueves 22 de noviembre de 2018

Nuestras fobias están enterradas en lo profundo de nuestra mente y es difícil deshacernos de ellas, pero un nuevo estudio dice que nuestra imaginación es la clave para superarlos.

Los psicólogos a veces utilizan indicios de experiencias traumáticas para ayudar a los pacientes a superar sus temores relacionados con dolores pasados sin tener que revivir esos momentos. Pero para algunos, incluso estos disparadores sensoriales de audio, visuales u otros pueden ser demasiado para manejar.

En estos casos, los médicos entrenan a sus pacientes para que simplemente imaginen estas señales, y luego los guían a través de un proceso de reprogramación mental para que sus respuestas a los factores desencadenantes sean más manejables.

Ahora, investigadores en Mount Sinai han demostrado que la imaginación es una herramienta igual de poderosa que estas señales reales al registrar las actividades cerebrales y los cambios que los pacientes experimentan mientras reexperimentan o reimaginan sus desencadenantes.

Las terapias de exposición están entre los métodos más confiables para ayudar a las personas a superar temores, fobias, ansiedad y traumas. Pero la confianza es lo clave. La clave para la terapia de exposición es que un terapeuta cree un entorno que se sienta seguro y que introduzca lentamente las señales que inducen el miedo.

Sin embargo, incluso con la orientación de un profesional, estas señales pueden desencadenar experiencias profundamente desagradables, incluso más traumáticas que las anteriores. Si un terapeuta teme que este sea el caso, pueden usar la “exposición imaginaria”, en la que le piden a un paciente que recuerde y explique sus malas experiencias o los desencadenantes sensoriales para ellos.

Todas las formas de terapia de exposición han demostrado tratamientos efectivos y métodos de reentrenamiento para los pacientes, aunque algunos estudios han sugerido que la exposición in vivo, es decir, una interacción viva y directa con el desencadenante o la fuente de un miedo, puede tener más fuerza y mayores efectos duraderos

Sin embargo el nuevo estudio, dirigido por la Dra. Daniella Schiller, neurocientífica y psiquiatra de Mount Sinai, sugiere lo contrario. Los investigadores probaron qué tan bien funcionó la “extinción de amenazas” para los pacientes cuyas mentes fueron re-entrenadas con desencadenadores reales contra imaginarios.

Nos centramos mucho en el efecto de los estímulos externos sobre el comportamiento y cómo reacciona el cerebro, pero muchos de estos procesos se producen en el cerebro y no tenemos acceso a ellos. Uno de estos estímulos es la imaginación. Sabemos que, en terapia, estas son herramientas muy poderosas, por lo que estamos tratando de intentar revelar esos procesos internos subjetivos.

-Comentó la Dra. Schiller.

La extinción de amenazas es un proceso que consiste en enseñar a las personas que pueden experimentar una señal que se ha asociado con algo que teme que esa señal no necesariamente preceda a un evento negativo.

Para experimentar cómo usar la desprogramación a una respuesta de temor, los investigadores primero tuvieron que crear una, aunque fuera mínima. Para hacerlo, tocaron un tono musical particular y luego les dieron a los participantes del estudio una pequeña descarga eléctrica. Esta fue una forma rápida de condicionar una respuesta de miedo en la mente de estos sujetos cada vez que escuchaban ese sonido.

Mediante el uso de imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI, por sus siglas en inglés), el equipo pudo observar la actividad cerebral que la mente creó cuando percibía que el dolor estaba por llegar. Después, dividieron a los participantes en tres grupos. Uno escuchó el mismo tono que indicaba una descarga eléctrica, pero no la recibió.

Al segundo grupo se le dijo que usara su imaginación para “reproducir” el tono en sus propias mentes, mientras que a un tercer grupo se le dijo que imaginara un sonido de la naturaleza, como pájaros cantando o agua que fluye, como una forma de simular la imaginación auditiva misma, pero no la imaginación del activador particular (actuando como grupo de control).

En el grupo que escuchó la señal de descarga ocurrió lo siguiente: sus cerebros al principio lo recordaron a través de las vías neuronales, las cuales activaron una respuesta de miedo, diciéndoles a sus cuerpos que se prepararan para el dolor. El sonido siguió sonando, pero la descarga no llegaba. Los investigadores observaron cómo cambiaba el patrón de las señales cerebrales, en lugar de viajar a través de la “red de supresión del miedo”.

Los participantes luego obtuvieron otra serie de cuatro descargas, sin previo aviso. Luego, el sonido volvió a reproducirse, pero sin las descargas. Esta es una forma complicada de probar si la asociación entre el sonido y el choque eléctrico se atascó o se rompió, pero los resultados fueron claros.

Las tomografías cerebrales mostraron que las personas que simplemente imaginaron algo en lugar del tono no fueron reacondicionadas, y, al menos neurológicamente hablando, continuaron experimentando tanto el dolor de la descarga como el miedo del tono que lo predecía.

Pero en los cerebros de las personas que recibieron terapia de exposición con el tono de advertencia, el tono podría activar brevemente los mismos circuitos de miedo, pero su respuesta de miedo disminuyó significativamente.

Y mientras que las regiones del cerebro involucradas no eran idénticas, lo mismo sucedió con aquellos que hicieron terapia de exposición simplemente imaginando el sonido de advertencia. En ambos casos, la “central” para la supresión del miedo estaba en la corteza prefrontal ventromedial, según la Dra. Schiller.

Ya sabíamos que esta parte del cerebro desempeña un papel fundamental en este proceso de aprendizaje de la extinción, y para la terapia en pacientes con ansiedad vemos una baja función en esa área. Y vimos que este centro central de la red también estaba activo en la extinción por imagen o terapia de exposición imaginaria. Usando cualquiera de las formas, ‘no borra o elimina completamente la asociación’ entre un disparador y la experiencia del miedo. Pero está bajo mejor control.

Ella y su equipo también obtuvieron una comprensión más matizada de cómo optimizar la terapia de exposición, especialmente a través de la imaginación. Vieron que aquellos que generalmente usaban su imaginación no estaban activando las mismas regiones, y tampoco estaban extinguiendo sus señales de miedo.

Entonces para eliminar las fobias, no es solo cualquier tipo de relajación lo que ayuda, sino imágenes específicas que funcionan. Esto expande nuestra caja de herramientas para que podamos usar la exposición real o la exposición imaginaria y podrían ser una terapia de combinación o un tratamiento complementario con un medicamento.

 

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