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¿Calidad o Cantidad? Cómo medir la productividad actualmente según la OCDE

Según la OCDE, México tuvo la peor calificación en productividad y el que más horas trabaja.
Tener empleados que no trabajan es peor que el ausentismo laboral / Freepik

jueves 7 de junio de 2018

La famosa frase de “ponte hacer algo productivo”, marca la visión de lo que en la actualidad se ha convertido en el modelo laboral “exitoso”, pero ¿cómo medir la productividad en los empleos actuales, por calidad o cantidad?

Ciudad de México.- Para ciertas sociedades, como la italiana, su modelo productivo incluye periodos durante el día en donde disfrutan de no hacer nada. El “dolce far niente” (lo dulce de no hacer nada) le llaman, pero para una cultura como la estadounidense, esto es el peor modelo de productividad.

En México pareciera que nos adaptamos a trabajar largas jornadas laborales, pero con pocos niveles de productividad. Según un estudio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), México tuvo la peor calificación en productividad y el que más horas trabajó en 2017.

Con un promedio de 2 mil 255 horas de trabajo al año, en promedio 43 horas a la semana, nuestro país se colocó en la cima en este rango, pero no así a nivel de productividad, donde México apenas alcanzó 20 puntos mientras que el promedio de los países miembros de la OCDE, fue de 50 puntos en una escala de 0 a 100.

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Largas horas laborales y pocos resultados

Según el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), en México “el miedo al desempleo junto con débiles leyes laborales se traduce en que una semana laboral máxima de 48 horas rara vez se respete”.

Esto ha propiciado que los empleados estén dispuestos a permanecer en las oficinas jornadas laborales de 10, 12 o más horas, con la premisa de que eso es lo que necesita la empresa y por eso les pagan.

Pero esto es un error, ya que como asegura Daniel Martínez, representante la plataforma de contabilidad Enconta, “una jornada laboral más extensa no asegura el éxito” y lo peor de todo, enferma a las personas.

Cifras que retoma la BBC, señalan que las personas que trabajaban “largas jornadas” tienen “un riesgo significativamente mayor de sufrir un infarto” y  para los que trabajaban más de 11 horas al día, tienen “casi 2.5 más probabilidad de experimentar un episodio depresivo en comparación con quienes trabajaban entre siete y ocho horas”.

En ese sentido, el hecho de permanecer muchas horas en el centro laboral, no garantiza ni más productividad ni desarrollo para los empleados ni para las empresas.

Así, tal como lo señala un análisis elaborado por la Universidad de los Andes Venezuela, “los incrementos de productividad no sólo no conducen definitivamente hacia la mejora de la calidad; sino que, incluso, la pueden deteriorar”.

El poco descanso también limita la calidad

Estas condiciones laborales generan que las personas acumulen estrés y cansancio físico y emocional; que no logren un descanso profundo y que duerman pocas horas durante el día.

Y para los que creen que dormir es una pérdida de tiempo, el Instituto del Cerebro y la Creatividad de la Universidad del Sur de California determinó que durante el descanso se activa la parte del cerebro conocida como Red neuronal por defecto (RND), que “juega un papel crucial en la consolidación de la memoria y la visión del futuro”.

¿Qué significa esto? Que este proceso “ayuda a reconocer la importancia más profunda de las situaciones” y darle sentido a las acciones diarias, ya que “tener un propósito con el tiempo se conecta con tener una salud emocional y psicológica óptima«, explica Mary Helen Immordino-Yang, especialistas en neurociencias de la Universidad del Sur de California.

Así, enfocarse en trabajar muchas horas al día debilita la calidad de los resultados, reduce los niveles de productividad y de salud de las personas por lo que el dilema sigue siendo: ¿qué es mejor calidad o cantidad?

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