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¿De qué manera afectan las decisiones de General Motors a México?

¿De qué manera afectan las decisiones de General Motors a México?
¿De qué manera afectan las decisiones de General Motors a México? / REUTERS

martes 27 de noviembre de 2018

Ante el anuncio del cierre de cuatro plantas de producción y la reducción de recursos para al menos otras dos, esta compañía ha trastocado el entorno de la industria automotriz en Norteamérica, pero ¿de qué manera afectan las decisiones de General Motors a México?

 

Ciudad de México.- General Motors (GM) es una de las compañías insignias de la industria automotriz estadounidense, pero el cambio en sus planes y la necesidad de reasignar recursos para impulsar nuevas tecnologías relacionadas con energías limpias, ha creado una oleada de reacciones y consecuencias en toda la región.

Esto luego de que anunció el cierre de sus plantas a partir de 2019 de Oshawa en Ontario, Canadá; la Planta de Ensamble de Hamtramck en Detroit, Michigan; la Planta de Ensamble de Lordstown en Warren, Ohio, además de la planta de ensamble en Gunsan, Corea.

Además de que no asignará producción en las instalaciones de Baltimore en White Marsh, Maryland y Operaciones de Transmisiones de Warren en Warren, Michigan.

Todo esto significa una reducción de su planta laboral de alrededor de 14 mil empleos, lo que ya es considerada como la mayor reestructuración en una década por parte de empresa automotriz.

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Traslada producción a México

Pero contrario a lo que esto significa para los Estados Unidos y Canadá, en el caso de México las cosas son diferentes, ya que trasladará parte de su producción a las plantas ubicadas en territorio nacional e incluso, algunos de sus modelos solo se fabricarán aquí.

Así, General Motors México producirá la nueva Blazer en Ramos Arizpe, en sustitución de Cruze, cuya producción en Estados Unidos desaparece; mientras que la compañía anunció la optimización de la nueva Cheyenne y Silverado que se fabrican en Silao.

Además, prepara el lanzamiento del híbrido Chevy Volt y el compacto Chevy Cruze, que se fabricarán en México para otros mercados internacionales.

“Luego de que la estadounidense General Motors anunciara una estrategia para optimizar sus recursos anuales en seis mil millones de dólares anuales, la rama mexicana de la compañía será la menos afectada por la reestructuración en las plantas de producción mundiales”, señaló Notimex.

También afirmó que “la permanencia de sus plantas en el país se mantendrá inamovible”, aunque el ajuste a la baja de 15 por ciento en la región de Norteamérica, tendrá un impacto “solo en el caso de personal eventual y de confianza”, según información de GM.

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Empresas mexicanas afectadas

Sin embargo, este escenario puede tener un efecto diferente en las empresas mexicanas que son proveedoras de GM, ya que el cierre de las plantas y el cambio de enfoque hacia nuevos modelos de movilidad, pueden afectar sus ventas.

Compañías como Nemak, Metalsa, Delphi, Rassini, Bocar y Faurecia, que son las principales proveedoras de refacciones y autopartes de México, serán las más afectadas por estas decisiones de General Motors, ya que en conjunto le venden a la estadounidense unos 15 mil millones de dólares en productos.

Pero para algunos especialistas del sector, esto puede considerarse como el inicio de una nueva era en la industria automotriz, que cambia su esencia en el uso de combustibles fósiles hacia la generación de movimiento a partir de nuevas tecnologías híbridas, eléctricas o incluso autómatas.

“Necesitan pensar que tipo de componentes se requieren, pues este cambio pasará en los siguientes 10 años”, explica Mauricio Kuri, especialista automotriz.

Y debido a esto, “tienen que repensar sus piezas, aunque sean esenciales como cristales y asientos, porque no son iguales a los que usa un auto de combustión interna”, asegura el también catedrático en el Tecnológico de Monterrey.

Finalmente, Óscar Albín, presidente de la Industria Nacional de Autopartes (INA), asegura que la capacidad y el talento en el país, permitirá adaptarse rápidamente a estos cambios, e incluso considera que en estos momentos  México ya “hace lo que se requiere para una unidad eléctrica”.

De esta manera, las empresas mexicanas deben comenzar a innovar en ese sentido, adelantarse a los cambios y estar preparados para lo que se espera sea el futuro de este sector.

 

 

 

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