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¡Cuidado con ser un líder que tiene el perfil de militar! Esto afecta la productividad

¡Cuidado con un líder que tiene el perfil de militar! Esto afecta la productividad
¡Cuidado con un líder que tiene el perfil de militar! Esto afecta la productividad / Internet

lunes 25 de marzo de 2019

Un líder es mucho más que solo un jefe o una figura de autoridad que ocupa cierto cargo en la estructura organizacional, su función es aprovechar al máximo las cualidades y habilidades de su equipo, por lo que si tiene el perfil de militar, esto afecta sin duda la productividad.

 

Ciudad de México.- Administrar los recursos y los tiempos es una de las principales responsabilidades de los líderes, quienes tienen que ajustar las estrategias y los mecanismos disponibles para hacer que todo funcione a la perfección, pero sobre todo que los empleados se sientan comprometidos con los proyectos y los defiendan como si fueran suyos.

Algunos utilizan tácticas disuasivas para lograr esto, otros son más empáticos con sus colaboradores, pero otros prefieren un sistema rígido y cuadrado en donde no hay posibilidad de que no se cumpla como lo dice el líder y no delega ninguna responsabilidad a sus empleados, salvo la obligación de hacer lo que él dice.

Evidentemente este rol de figura de autoridad aunque sigue vigente en muchos casos, ya dejó de ser un modelo ideal del líder exitoso, incluso ya no es recomendable dadas las exigencias del mercado en donde las nuevas generaciones han modificado las relaciones.

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La soledad del líder

El líder que tiene un perfil de militar, con un orden estricto y una división jerárquica insalvable, genera varias desventajas en su contra, ya que esta manera de visualizar las relaciones laborales y sobre todo humanas, pueden ocasionar divisiones internas en su equipo.

Uno de los problemas es que no genera lealtades de sus subordinados, esto porque no conecta emocionalmente con ellos y a la larga, siempre será él contra todos los demás y es una de las manera más seguras de quedarse solo, enfrentando las exigencias laborales y el rechazo de los demás, que sin dudarlo abandonarán el barco ante la primera señal de peligro.

De acuerdo a Larry Alton, especialista en temas de liderazgo, un líder así se aleja “de los demás y genera una actitud nosotros contra ellos”, que muestra como al jefe como un “miembro separado de un equipo” y además, limita la “capacidad de dirección” perdiendo el control que tanto lo obsesiona.

Es decir, en algún momento tanta rigidez y “disciplina” va a llevar a un camino sin retorno que tiene como destino final la soledad del líder, ensimismado en sus ideas y con muy pocas posibilidades de recuperar el prestigio y el respeto de sus colaboradores.

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Los considera unas máquinas

Otro problema de este tipo de líderes, es que finalmente están tan enfocados en los resultados y que todo suceda como lo han planeado, que terminan por considerar a los trabajadores como máquinas a los que se les puede exigir cada vez más, sobrepasando sus límites físicos y mentales, reduciendo así su calidad profesional.

En una especie de círculo vicioso en donde se cree que la clave del rendimiento es exigir cada vez más y llevar a las personas al límite, cuando es justamente esto lo que puede provocar a la larga un deterioro en el ánimo de las personas, reduciendo su compromiso y su productividad.

Por lo tanto, sobrecargar de trabajo al equipo de manera constante y como un régimen laboral permanente, es una de las maneras menos efectivas de lograr altos niveles de productividad de manera constante y a largo plazo.

Tal como lo señala Larry Alton en un texto para Entrepreneur, “muchos líderes cargan a sus equipos sobre sus hombros trabajando largas horas sin descanso” y aunque puede ser bueno a un corto plazo y puede ayudar “ante fechas límite de entrega, eventualmente destruye las habilidades para dirigir”.

De esta manera, el ánimo se torna en frustración, desmotivación y se genera resentimiento en los subordinados, que en lugar de sentirse parte de un proceso creativo comienzan a considerar que son utilizados solo para fines personales y el bienestar colectivo no tiene cabida en este tipo de proyectos.

“Una dirección demasiado rígida puede minar tu credibilidad y capacidad de liderazgo”, explica el especialista, lo que “da origen a menos productividad y malas ideas”, por lo que en un mercado cambiante como el actual, lo mejor es “la flexibilidad” en los planes importantes, concluye Alton.

Entonces un líder que tiene el perfil de militar con una rigidez única y disciplina a rajatabla, puede estar un tanto pasado de moda en el mundo actual, donde las nuevas generaciones ponderan más la posibilidad de desarrollo que puedan alcanzar con su trabajo que el empleo mismo, lo que significa que no están dispuestos a soportar a jefes de este tipo.

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Sobre Daniel Higa Alquicira

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