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Georges Perec y el constante intento de aproximación a su memoria


lunes 4 de marzo de 2019

Los temas más recurrentes en la obra del escritor Georges Perec, son la memoria, el sueño, los juegos de palabras, la fragmentación, la acumulación, las estructuras narrativas y el espacio.

 

Georges Perec (París, 7 de marzo 1936 – Ivry, 3 de marzo de 1982) es un escritor cuya obra se caracteriza por ser prolífera y heterogénea. Aunque su paso por el grupo de experimentación literaria OuLiPo marcó significativamente su estilo, en sus textos  hay huellas muy claras de su admiración por Julio Verne, Franz Kafka, Gustave Flaubert y las novelas policiacas.

Las cosas (1965), Un hombre que duerme (1967), W o el recuerdo de la infancia (1975) y La vida. Instrucciones de uso (1978), son obras donde temas como la memoria, el sueño, los juegos de palabras, la fragmentación, la acumulación, las estructuras narrativas y el espacio son los principales ejes de su desarrollo.

Los recuerdos de la infancia propician la construcción y reconstrucción de la narrativa personal. Dado que los recuerdos de los primeros años de vida son, generalmente, escasos o nulos, la memoria es un rompecabezas al que siempre le hacen falta algunas piezas; los intentos para poblar la ausencia de recuerdos derivan en juegos que de otra forma nunca podrían ser generados. Georges Perec tenía muy claro que su vida era un intento constante de aproximación a su memoria, de aprehensión de los recuerdos.

La Segunda Guerra Mundial dio inició, cuando Perec tenía tan sólo tres años, así que este importantísimo hecho adquirió significado hasta el momento en el que, precisamente, fue consciente de no haber tenido consciencia de éste. Dado que a los seis años se sumó a la lista de huérfanos de guerra, lo poco que conoce de sus padres, polacos y judíos, es gracias a las referencias de otros miembros de su familia. Su estado de orfandad le generaba la sensación no de haber olvidado, sino de no haber podido aprender nunca; curiosamente, esa especie de vacío es la evidencia más contundente de su relación con el mundo.

La infancia no es nostalgia ni terror, ni paraíso perdido ni toisón de Oro, sino, acaso, horizonte, punto de partida, coordenadas a partir de las cuales los ejes de mi vida podrán encontrar su sentido.

Alrededor de su ‘ausencia de historia’, como él mismo la llama, es que se genera una paradoja entre la memoria y al vacío; el trabajo obsesivo de Perec por clasificar, nombrar y registrar todo cuanto le es posible resulta ser una forma de establecer una relación con la historia de mundo, la Grande, la Historia de la que se siente eximido.

Los intentos de Georges Perec por extraer de su memoria algún recuerdo del acontecimiento más extraordinario de su infancia, la Segunda Guerra Mundial, le fueron revelando que en realidad los recuerdos más nítidos que conservaba están encapsulados en lo cotidiano, lo ordinario, lo infraordinario, en los objetos y espacios del día a día. Su búsqueda literaria parte de la idea de, además de no tener recuerdos de la infancia, no poseer una imaginación extraordinaria. El trabajo de Perec es una intersección, en palabras de Vivian Abenshushan, un cruce de juegos imposibles no por irrealizables sino por inagotables.

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Sobre Yarazai Simbrón

Egresada de la licenciatura Escritura Creativa y Literatura, Universidad del Claustro de Sor Juana