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Si eres artista y quieres iniciar una empresa, debes conocer este programa

Imagen: Facebook.

jueves 19 de marzo de 2015

El programa “Imaginación en Movimiento, Empresas Culturales” está adscrito a la Coordinación de Vinculación Cultural Comunitaria de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. Esta dependencia ha tomado en sus manos el deber de impulsar y fomentar la creación de proyectos artísticos. A lo largo de siete años han logrado dar un empujoncito a los proyectos emergentes de una serie de jóvenes que hasta entonces no tenían las herramientas necesarias para emprender una empresa por sí solos.

Ciudad de México.- Artistas, creadores, promotores, gestores, colectivos y pequeñas empresas culturales en el ámbito artístico y cultural, interesados en diseñar y desarrollar proyectos sustentables e independientes son los candidatos ideales para asistir al Taller de Elaboración de Proyectos Culturales Sustentables e independientes, que se abre cada año.

En este breve taller, que se impartirá del 22 al 29 de abril, se proporcionarán herramientas metodológicas, técnicas y administrativas que le permitan al participante elaborar un proyecto cultural sustentable de carácter participativo.

La maestra Marcela Jiménez, subdirectora de Pequeñas Empresas Culturales, nos ofreció más detalles sobre el taller y las actividades concernientes a la promoción de empresas culturales.

Comentó que el programa de empresas culturales es una política pública que busca profesionalizar las prácticas artísticas en el ámbito cultural. La entrevistada aseveró que es difícil que los jóvenes que recién ingresan en el mercado laboral o que quieren realizar proyectos aquí y en el extranjero conozcan los procesos pertinentes para planear proyectos, donde el lenguaje usado, los costos e incluso el plan de marketing son fundamentales.

Ante el desconocimiento de cómo iniciar una empresa, la dependencia capitalina estableció un taller que funciona como una incubadora de proyectos culturales que responde a las necesidades y objetivos del sector artístico. En éste se promueve la elaboración de proyectos que fomentan la inclusión y la cohesión social; la interculturalidad; el empleo de terceros y le brindan recursos al artista.

La maestra Jiménez destacó que las empresas culturales son las únicas que poseen un carácter dual, ya que producen desarrollo económico y  bienestar social al mismo tiempo.

Para ello, los interesados deben inscribirse a un taller especial para escribir su idea y convertirla en un proyecto de empresa cultural que sea atractivo. A lo largo del taller, se les proporcionará a los asistentes las herramientas metodológicas, técnicas y administrativas pertinentes para poder concretar su idea.

La subdirectora nos explicó que el programa no es reciente, de hecho, ya cuenta con siete años de trayectoria; detalló que la primera generación salió en el 2008 y que todas sus empresas  siguen vigentes, superaron los cinco años de vida y continúan creciendo. Un dato sin duda optimista para aquellos interesados en emprender una empresa relacionada con el arte.

Añadió que algunos de los egresados incluso se han dirigido a la Subdirección de Pequeñas Empresas Culturales para abrir una segunda empresa, o bien para pasar de una sociedad civil a una asociación civil, o viceversa.

El éxito de este proyecto se debe en su mayoría a la iniciativa que la comunidad artística posee, al respecto la entrevistada remarcó que los artistas trabajan en todo momento, sin importar que haya crisis, y su ingenio los acompaña para seguir produciendo obras nuevas y originales.

Sólo especialistas imparten el curso, la entrevistada aseguró que éstos cuentan con experiencia en gestión cultural, conocen el mercado de las artes y están dispuestos a compartir sus experiencias con los asistentes. En este punto la Secretaría de Cultura se habilita como un facilitador, ya que en sus espacios se pueden conocer artistas de diferentes disciplinas y los proyectos resultantes de estas colaboraciones son realmente impresionantes.

Se realizan propuestas en diversas temáticas, ya que el taller incentiva la producción cultural para que los asistentes hagan nuevas propuestas para la ciudad o en problemáticas muy específicas, tales como los derechos humanos.

Aclaró que si bien no se da un apoyo económico, sí se brindan los conocimientos necesarios para emprender un proyecto cultural. Remarcó que hay artistas que toman hasta dos años en el programa para poder consolidar su empresa, ya que el mercado de las artes tiene una lógica diferente del resto, y los artistas a veces no siempre llegan a un punto de equilibrio, sin que eso signifique que no creen fuentes de empleo y reciban recursos por su trabajo.

Su capacitación es completa, va desde una idea hasta la empresa

El taller que el programa ofrece es básico, una vez que los asistentes terminan, pasan a un taller especializado para realizar un plan de negocios. Marcela Jiménez añadió que los conocimientos que adquieren usualmente les brindan una visión más amplia de sus habilidades y posibilidades, con el resultado de que deciden formar una empresa. Para tal efecto la Secretaría capitalina los auxilia en la realización de su acta constitutiva, su objeto social, los servicios que brindarán, y se les canaliza con un notario −que colabora con Indesol, no con la dependencia− que conoce los trámites con los que toda empresa cultural debe cumplir.

El apoyo que la Subdirección de Pequeñas Empresas Culturales brinda es completo, pero desafortunadamente su radio de operación no es muy amplio. La maestra Jiménez nos comentó que buscan que el programa crezca y obtenga otros capitales para que la consultoría pueda ser permanente y se apoye a una mayor cantidad de artistas.

Detalló que entre otros servicios que el programa proporciona se encuentran la procuración de fondos, formación de públicos y plan de negocios. Uno de los objetivos del programa es que los proyectos se puedan financiar de una forma diferente, para que la empresa tenga rentabilidad social, no sólo económica. Asimismo, se busca que los artistas formen redes y alianzas estratégicas para continuar creciendo.

Nosotros Hacemos Teatro A.C.

Entre los egresados más sobresalientes de este taller se encuentra la Compañía Nosotros Hacemos Teatro A.C., que tiene una historia curiosa, ya que luego de tomar la iniciativa de emprender una empresa, se dirigieron a la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM) para realizar sus funciones ahí, pero se encontraron con una serie enorme de requisitos.

Cuando tomaron el curso, en poco menos de nueve meses se convirtieron en Asociación Civil y comenzaron a crecer. Lograron un contrato de cinco años en el Teatro Coyoacán, y ahora van por un segundo contrato de un lustro de duración. La entrevistada recalcó que cada una de las obras de la compañía llega a las 100 funciones, lo que las convierte en una de las empresas culturales más exitosas.

Entre los aciertos de esta empresa, se encuentran también el que hayan podido obtener recursos de la Cámara de Diputados para realizar Teatro de Prevención de la Violencia para audiencias de alta y media marginalidad, por lo que recibieron un reconocimiento de la cámara baja.

La entrevistada recalcó al final que el curso se realiza anualmente, pero que la difusión de las labores de este programa es fundamental para que se pueda atender a más integrantes de la comunidad artística, ya que la convocatoria, que se abrió el 10 de marzo y cerrará el 24 de este mismo mes, sólo tiene lugares para 35 personas y los aspirantes superan la capacidad del taller.

Esta breve capacitación supone un paso importante en la vida y trayectoria de un artista de cualquier disciplina que se atreva a tomarlo. Cabe resaltar que en los programas de estudio de las licenciaturas de humanidades y artes pocas veces se focaliza la parte referente a servicios y desarrollo de empresas en las que el joven pueda ganar dinero a partir de lo que estudio.

El programa capitalino cubre apenas un pequeño porcentaje de una comunidad artística que se las arregla todos los días para seguir creando al tiempo que realizan otras labores que les permiten subsistir. Un problema que no sólo el gobierno debe tomar en sus manos, también las casas de estudio y la sociedad en general.

Por Daniela Ríos.

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