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¿Realmente existe la igualdad de género en México?

Diversas organizaciones en México, como la Red Hidalguense de Masculinidades por la Equidad, pugnan por la igualdad de género y los derechos humanos tanto de los hombres como de las mujeres.

miércoles 4 de diciembre de 2013

Reforman diputados Ley para pueblos indígenas, a fin de incluir la igualdad de género y que los hombres sean considerados en políticas, programas y acciones de gobierno.

Ciudad de México.- Los hombres también serán considerados en los programas y acciones del gobierno federal, a partir de la reforma a la Ley de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

La iniciativa fue presentada el pasado 29 de abril por la diputada de Movimiento Ciudadano Aída Fabiola Valencia Ramírez, en la cual se argumenta que la igualdad entre los sexos significa que mujeres y hombres se encuentren en las mismas condiciones para ejercer plenamente sus derechos humanos.

Sin embargo, considera que en México la equidad de género está lejos de ser una realidad y asegura que “no solo las mujeres sufren desigualdad, sino que los hombres, muchas veces, también son rezagados y excluidos en ciertas áreas, como la paternidad, trabajos de servicio y programas de salud”.

Es por esto que en México existen movimientos de hombres donde se lucha por la igualdad de sexos ante la ley, como el permiso de paternidad y la protección a las víctimas de violencia doméstica. Como ejemplo, en el 2008 se dio la primera licencia por paternidad a un empleado de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, con 10 días de goce de sueldo, pero hasta la fecha son muy pocas las empresas que otorgan este beneficio a los hombres.

Desafortunadamente, muchas veces las autoridades son las principales promotoras de la desigualdad de género, poniendo al hombre en desventaja: sirvan como ejemplo los descuentos otorgados en el impuesto del predial a madres solteras o viudas, mientras que el beneficio no aplica a padres solteros o viudos, pues se toma en cuenta solamente  el factor de género, y no el económico o laboral, como debería ser.

Además, existe un gran peso cultural que en gran número de familias hace ver al hombre desde la infancia como autoridad, el jefe de familia, y verlo a cargo de bebés o niños pequeños es casi imposible. Es por esto que el trato igualitario a hombres y mujeres es tan importante, pues los derechos filiales deben centrarse en el derecho y obligación que tienen ambos  de educar, asistir, proveer, amar, respetar y velar por sus hijos.

La diputada Valencia insistió en que la igualdad de oportunidades y beneficios filiales para mujeres y hombre debe estar establecida desde nuestras leyes.

Así mismo, señaló que si bien la desigualdad es un problema que afecta a todos los mexicanos, las personas que más sufren y menos protegidas están son los indígenas, según resultados de diversas encuestas, que indican que el 93.9% de la población indígena (aproximadamente 15.7 millones) está privada de al menos uno de sus derechos básicos: salud, educación, seguridad social, vivienda o alimentación.

Históricamente, en los grupos étnicos ha sido la mujer quien cuenta con los apoyos de gobierno y con diversos programas de ayuda, dejando a un lado a la población masculina.

Por tanto, la diputada precisó que es fundamental que las autoridades federales y estatales diseñen planes para construir un México donde ser indígena no sea un obstáculo para acceder a la igualdad, tanto en oportunidades como en el ejercicio positivo de los derechos humanos.

Así, la reforma planteada a la Ley de Desarrollo de Poblaciones Indígenas considera que en las prácticas y la comunicación social de las dependencias públicas, así como en los medios electrónicos e impresos, se eliminen estereotipos sexistas y discriminatorios y se utilice un lenguaje incluyente.

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