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México está atrapado en el fuego cruzado, señala The Financial Times

Imagen: Cuartoscuro.com / Archivo

martes 28 de octubre de 2014

A pesar de que el Presidente, Enrique Peña Nieto, ha condenado los “actos de barbarie”, movilizado a las fuerzas de seguridad, prometido cero impunidad (…) aún tiene que ir a Iguala, señala The Financial Times refiriendo a la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

Ciudad de México.- A pesar de mover a todos los cuerpos de seguridad del país y de condenar los “actos de barbarie” ocurridos en Guerrero, el gobierno de Enrique Peña Nieto ha sido frío en el caso de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, señala The Financial Times.

En un artículo publicado publicó este lunes 27 de octubre, titulado México: Caught in the crossfire (México: atrapado en el fuego cruzado), la publicación criticó que el gobierno federal ha basado promesas y dichos sus acciones en torno a la desaparición de los 43 estudiantes normalistas el pasado 26 de septiembre, pues Peña Nieto “aún no ha visitado Iguala”.

“Esto no es «México en movimiento», como expresa el nuevo lema del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Este es el mal antiguo de México, donde las autoridades locales son ineptos, corruptos o en connivencia con el crimen organizado; donde la vida es barata y la justicia difícil de alcanzar; donde los recién llegados son nunca suplicaron , nunca para pedir a un policía en busca de ayuda”, refiere The Financial Times (FT).

El artículo señala que Peña Nieto, un operador político formidable que a casi dos años de estar en el cargo se han dedicado impulsar las reformas estructurales y poner a México en los ojos de los inversores internacionales, lo ha puesto contra la pared. Ejemplo de ello, señala, es que el hashtag #EPNDemandoTuRenuncia se convirtió en trending topic en Twitter a nivel nacional.

El FT señala que el gobierno de Peña Nieto se ha esforzado para distinguirse de la administración de Felipe Calderón, cuya fallida guerra contra las drogas le costó nada menos que 80 mil vidas y perpetúa una imagen de México, donde los capos intocables colgados los cuerpos de las víctimas desde puentes o enrolladas cortado cabezas a las pistas de baile.

Sin embargo, recuerda, “Calderón salió al paso ante la lluvia de críticas y cuestionamientos en 2010, frente a las madres enardecidas en Ciudad Juárez después de la masacre de 15 adolescentes en una fiesta cuando “la ciudad fronteriza estaba bañada en tal derramamiento de sangre que se denominó la «Ciudad de la Muerte«”.

Aquella tragedia fue el Iguala de Calderón. Su presencia a Ciudad Juárez ayudó a impulsar una asociación cívica que resultó fundamental para el renacimiento de la ciudad. «Lo bueno de Calderón fue que él dijo, ‘esto no es mi problema, este es nuestro problema'», recuerda Alejandra de la Vega, una empresaria local, reseña el artículo del FT.

“Peña Nieto aún tiene que ir a Iguala. A pesar de que ha arremetido contra los «actos de barbarie«, se movilizaron las fuerzas de seguridad federales, prometiendo cero impunidad y reconocer que las instituciones de México están siendo «puesto a prueba», su programa ha sido lo de siempre.

El FT critica que la agenda del Ejecutivo federal sigue estando llena de viajes por todo el país y de discursos en eventos como la apertura de un hospital o asistir a un foro sobre medios de comunicación del estado.

Subraya que a pesar de que “manifestaciones en todo el país en masa contra la desaparición de los estudiantes se han multiplicado”, la dinámica de Peña Nieto, “aclamado como el salvador de México -hace sólo ocho meses en la portada de la revista Time-“, ahora está viendo los titulares internacionales dominadas por toda la mala prensa que estaba trabajando tan duro para desterrar.

«Él realmente necesita para meter sus manos alrededor a esto… Una cosa es hablar de toda la violencia y la delincuencia, pero otra cosa no sea capaz de hacer nada al respecto», dice un ex subsecretario, citado por el medio británico.

En ese contexto, Jude Webber, autor del artículo y corresponsal del FT para Latinoamérica, cuestiona: “¿Será Iguala, con mucho, la mayor crisis de Peña Nieto y una de las peores atrocidades de México en medio siglo, ser un punto de inflexión, el punto en el que la marea de seguridad comenzó a dar vuelta? ¿O estará por probar su Waterloo?”.

En su texto, Weber reconoce la capacidad de Peña Nieto para salir bien librado de los titubeos y malas pasadas que ha vivido; “el telegénico de 48 años de edad, ex gobernador del Estado de México, demostró que era algo más que una cara bonita (…) Demostró ser un operador político astuto, cómodo”.

Destaca que cuando la economía se paró en seco el año pasado con un crecimiento del 1.4%, los expertos criticaron cómo su gobierno pudo haber fallado en predecir “las consecuencias nefastas de su propia desaceleración en el gasto público y un cambio de la política de vivienda que azotó las empresas de construcción”.

Respecto a la estrategia de seguridad del gobierno, señala que parece reducirse a “un intento de enterrar el mal por pegar rígidamente a la narrativa de progreso y modernización, que se ve igualmente incomprensible”, especialmente cuando las encuestas muestran que la clase media los mexicanos, afectados por nuevos aumentos de impuestos y desconfiados de sus promesas, no compran sus reformas.

El artículo inquiere que las principales preocupaciones son la economía, la corrupción y la seguridad. “Por tanto, Peña Nieto se ve fuera de la realidad, y sus calificaciones han desplomado”.

En ese sentido, destaca una reciente encuesta realizada por la Agencia Mitofsky que puso el índice de desaprobación de EPN en 51.3%, superior a su 46.9% a su índice de popularidad.

La publicación señala que el miedo de Los Pinos, donde se han celebrado numerosas reuniones con el gabinete de seguridad sobre la crisis de Iguala, es que este «podría hacer que el programa contra el crimen caiga como la de Felipe Calderón, cosa que el gobierno no quiere».

En ese sentido refiere que “el gobierno también tiene dificultades para improvisar cuando las bolas curvas empiezan a llegar – tal vez porque algunos de los asesores clave, como jefe del Estado Mayor, Aurelio Nuño, son jóvenes y relativamente inexpertos en el gobierno. Peña Nieto no es Álvaro Uribe, el ex Presidente colombiano obsesivamente micro-empresarial que tomó una línea dura en las guerrillas izquierdistas”, dice el FT.

Diserta sobre el por qué el gobierno federal pensaba que las cosas iban a ir tan bien: “la agenda de la reforma es verdaderamente audaz e histórico y, con la perspectiva de que decenas de miles de millones de dólares que fluyen hacia México, cuando un sector energético cerrado por casi 80 años se abre, se podría tener una verdadera transformación”.

Agrega que México, una potencia manufacturera, ha escapado a la desaceleración de los productos básicos que han lastimado otros países de América Latina y ha resistido los mercados emergentes recientes ventas masivas.

Recuerda que el gobierno también se ha anotado victorias significativas contra el crimen organizado, como la captura de Joaquín «El Chapo» Guzmán, y que la tasa de homicidios ha reducido.

Sin embargo, señala que grupos de derechos humanos han denunciado las constantes omisiones por parte de las autoridades, además de los graves problemas de secuestro y extorsión.

Asimismo, recalca que “la salida de grandes señores de drogas puede provocar más delitos”, como en Guerrero, donde se sabe que ha sido un semillero de “bandolerismo y el radicalismo”. Pone como ejemplo el caso del cártel Guerreros Unidos vinculado a la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, que surgió después de que el jefe del cártel de los Beltrán Leyva fue asesinado en 2009.

Esto se suma a la poca preparación de las fuerzas de seguridad mexicanas, el texto destaca que Jesús Murillo Karam, procurador general de la República, ha reconocido que “la policía local fueron históricamente entrenados para «atrapar pollos y los ladrones de autos” y no están a la altura. Con los bajos salarios, que no es fácil ser un policía honesto”.

Por todas estas cuestiones, “Iguala se ha apoderado de la atención nacional e internacional, tal vez precisamente porque el flujo de noticias sobre la muerte y el crimen se había desacelerado bajo esta Presidencia”, señala el FT.

El Semanario Sin Límites con información de ft.com

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