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Nueva Constitución necesaria ante crisis de representación política

Presentación de la Constituyente Ciudadana Popular. / Imagen: La Jornada.

viernes 6 de febrero de 2015

Activistas acusan al gobierno de impulsar una violencia estructural a través de las reformas; llaman a la creación de otra Constitución.

Ciudad de México (elsemanario.com).- Ante decadencia en imagen de las instituciones mexicanas, crecen las agrupaciones políticas independientes. Esta vez, ciudadanos y activistas políticos establecieron este jueves la primera asamblea Constituyente Ciudadana Popular (CCP) en conjunto con la Convención Nacional Popular (CNP).

En la iniciativa participaron activistas como Javier Sicilia, el obispo Raúl Vera, Francisco Toledo, Lydia Cacho, Alejandro Solalinde, padres de los normalistas de Ayotzinapa y Omar García.

El establecimiento de la CCP y de la CNP tendrá el 2 de mayo su Primera Asamblea Nacional del Comité para la Refundación Nacional que dará continuidad a los objetivos planteados por esta agrupación.

Pronunciamiento

En la página oficial del movimiento, se encuentra enarbolado el pronunciamiento de los motivos. En ellos expresan que esta reacción es la de la alteración constitucional que han realizado los gobiernos neoliberales en México, desfigurando la Constitución y las instituciones públicas al servicio de las grandes empresas y grupos corporativos “básicamente de capital extranjero, en particular norteamericano y de cuño petrolero”.

Manifiestan que “La comprensión del rol que han jugado los tratados de libre comercio que los gobiernos mexicanos ha firmado con múltiples países de todo el mundo y, en especial, el TLCAN, que enmarca la subordinación del país a los Estados Unidos, se ha confirmado como un elemento explicativo clave para el diagnóstico que se ha venido elaborando durante el proceso.”

Esto ha causado que las revisiones constitucionales hayan sido manipuladas haciendo uso del poder presidencial, del autoritarismo, de la corrupción y otros actores sociales. Con ello, aseguran, se ha usurpado la soberanía popular, dañar la democracia y dejar que los intereses nacionales sean dejados de lado por intereses privados. Esto decanta a en un proceso de despojo absoluto, al empobrecimiento generalizado, a la migración, a mayor desigualdad, discriminación, exclusión y marginación social. Asimismo a daños ecológicos y ambientales irreparables. Es decir, el gobierno actual ha producido un estado de violencia estructural que no busca solucionar, y que hace evidente una crisis en el sistema de representación política.

Como respuesta, anuncia CCP “la lucha por la justicia y los derechos se ha desplegado en procesos colectivos de reivindicación jurídica, resistencia, protesta y transformación social, pero también ha adoptado la figura concreta de la autodefensa, la autogestión y la construcción de autonomías.”

Esto, destacan, ha generado un clima de “guerra social”.

En el acto de presentación de la CCP, el estudiante de la Normal Rural de Ayotzinapa Omar García anunció que el desmantelamiento del país, de las comunidades indígenas, la corrupción y los fraudes son aspectos de la violencia generalizada que ha hecho de México “una fosa común”. Como solución, el establecimiento de esta asamblea constituyente es una forma “pacífica, popular y ciudadana a la crisis”.

Reacciones sobre la propuesta de una Constitución Popular

Los posicionamientos ante la idea de una nueva constitución llevan varios años desarrollándose, convirtiéndose en parte del panorama de discusión política. Pero hasta el momento, el acto en que se anunciaban las primeras acciones hacia una constitución, independiente a las instituciones, no ha generado todavía respuestas importantes dentro de la clase política, salvo algunas excepciones.

El perredista Armando Ríos Piter mostró su apoyo al establecimiento de este organismo, mediante publicando y difundiendo información y palabras de los ponentes durante el anuncio de la CCP. Ríos Piter se perfilaba como uno de los posibles candidatos del PRD al gobierno de Guerrero, pero renunció a esa posibilidad cuando denunció que existía la obligación de entrar en convenio con Ángel Aguirre, quien gobernaba el estado cuando sucedió la desaparición de 43 normalistas.

Durante una charla en el Centro Tepoztlán Víctor Uriquidi AC dirigida por el ex titular de la PGR Diego Valadés y el académico Pedro Salazar, se habló acerca de la pertinencia de crear una nueva constitución mexicana. En ella se destacó el Carta Magna ha sufrido un número abrumador de reformas y “parches” desde 1977, un total de 574, tras lo cual sólo permanece el 10 por ciento del texto original. El documento resulta ilegible y contradictorio; como ejemplo expusieron que tan sólo el Artículo 28 es más largo que el documento homólogo de Estados Unidos. Además en muchas de la reformas permanece un espíritu mercantil.

Como respuesta proponen tres opciones: pausar los trabajos de reforma del documento hasta que haya una reflexión necesaria para entender el estado actual del texto; sistematizar, reorganizar y reescribir el mismo contenido; y en última instancia está el convocar a un nuevo constituyente. Ésta última fue catalogada como la opción más deseable, puesto que permitirá crear un documento acoplado a los problemas que actualmente se tienen, e incluso permitiría adoptar una nueva estructura de gobierno como el parlamentario.

En 2010, momento en que ya se estaba discutiendo la pertinencia de escribir un nuevo documento, el ex rector de la UNAM Jorge Carpizo, había escrito que en la creación de una Carta Magna poco importa la voluntad, sino que sencillamente se da. “Un país hace suya una nueva Constitución cuando tiene que hacerlo, se quiera o no, se considere que el momento es el adecuado o no, y lo mismo va a acontecer en el nuestro: habrá una nueva Constitución cuando la realidad la requiera y la necesidad obligue a ello.” Además había afirmado que una constitución tienen que producirse por el consenso entre los principales poderes políticos; cuestión que va en contra de los propuesto en la CCP, en que como eje está el de rechazar la presencia de miembros de los Poderes del Estado.

En noviembre, el ex perredista Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano también había propuesto ante los simpatizantes del PRD la creación de una nueva constitución. Declaró que “queremos una nueva Constitución que actualice y amplíe los principios de soberanía, libertades y equidad, pretendemos que regrese la vida institucional con instituciones útiles y dirigentes confiables, comprometidos con las causas del país y del pueblo”.

Por su parte, en acto oficial de la conmemoración por la promulgación de la Constitución de 1917, los exponentes refrendaron su apoyo por la Carta Magna vigente, sin repara en la posibilidad más allá que las reformas propuestas por el actual sexenio.

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Sobre Germán Sosa

Maestro en Comunicación y Política de la UAM, especialista en temas de usos del pasado, memoria, TICs y estudios del ocio y el entretenimiento.