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¿A quién le importa el espionaje estadounidense?

¿A quién le importa el espionaje estadounidense?

jueves 24 de octubre de 2013

Durante los últimos días el tema del espionaje Estados Unidos ha provocado controversia a nivel nacional e internacional. La intervención estadounidense de ha sido un tema que ha polarizado la opinión pública; los hay quienes dicen cosas como: ya lo sabíamos y siempre ha sido así, mientras que otros se indignan y aseguran es un acto reprobable. Pero, ¿a quién le importa el espionaje estadounidense?

¿Cree usted que el tema del espionaje es importante y por qué? El tema parece ser intrascendente para el gobierno mexicano, quien a través de sus respuestas y lo que no ha hecho, ha manifestado desde hace meses que no le importa, o por lo menos no mucho. Inevitablemente me surge el cuestionamiento: ¿a quién le importa? O mejor dicho, ¿a quién debería importarle?

La actitud del presidente Enrique Peña Nieto, y en general de la clase política de nuestro país, ha dado de qué hablar con respecto a la postura que han asumido frente al tema del espionaje estadounidense. La falta de seriedad en el tema podría adjetivarse como «light», por ejemplo, en comparación con la actitud que desde un principio asumió la presidenta brasileña Dilma Rouseff, quien exigió de manera tajante explicaciones y disculpas por parte del gobierno norteamericano e incluso exhortó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a tomar cartas en el asunto.

Por su parte el gobierno mexicano, una vez que se hizo pública la información sobre el espionaje a Peña Nieto durante su campaña electoral, se tomó su tiempo para pedir explicaciones, como si se tratará de un tema secundario, esto pese a que el tema está puesto sobre la mesa desde septiembre pasado, cuando parte de las revelaciones de Snowden confirmaban que el gobierno mexicano había sido espiado por parte de Estados Unidos. No fue sino hasta el fin de semana pasado que la cancillería mexicana emitió un comunicado para denunciar el espionaje de la Agencia de Seguridad (NSA por sus siglas en inglés).

Y si la primera víctima fue Peña Nieto (en el terreno de lo público), hace unos cuantos días entró a escena el ex presidente Felipe Calderón, quien después de publicarse que él también había sido espiado durante su administración, se tomó la molestia de manifestar su inconformidad a través de Twitter, lo que también habla de la seriedad y de la trascendencia del tema.

Por no dejar de lado la opinión sobre el tema del espionaje, del también ex presidente Vicente Fox, dijo desconocer cuál era el gran hallazgo, porque todos ya sabíamos del espionaje. No obstante, el ex mandatario aseguró saber que él también fue espiado durante su administración y que lo sabía, no obstante apeló a que mejor nos «vayamos acostumbrando».

Todo el mundo sabe que el tema del espionaje internacional no es nuevo y que Estados Unidos no es el único país que lo hace, pero a nivel internacional resulta de suma importancia y hay que tratarlo como tal. Parece ser que el concepto de «diplomacia» es poco conocido para el presidente y por lo menos para sus dos antecesores.

Más allá de estar conscientes de que una disculpa no revertirá ni cambiará las cosas, y de que el espionaje no es nuevo ni se acabará con esto, la actitud que asume un gobierno frente al tema habla de la fortaleza o la debilidad política que se tiene (sobre todo al exterior), de su consolidación o de lo endeble y vulnerable que es, pero no por circunstancias adversas sino porque simplemente optan por el confort del «ya hablé con Obama».

Habrá que pensar por qué para el gobierno mexicano no es relevante el tema del espionaje, tal vez una comparación con el gobierno brasileño nos acerqué a la respuesta. ¿Acaso el espionaje no es una violación a la soberanía nacional?, entonces, ¿por qué el mandatario, y los dos anteriores no lo ven como tal?

La importancia del tema es mucha y por lo tanto no sólo compete al gobierno, todos estamos involucrados en ello. Sin embargo, sí es desde el nivel gubernamental de donde tendrían que salir las acciones más trascendentes.

Por último, ¿le importa a usted que Estados Unidos espíe a México?