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El ABC de la liquidación del Banco Bicentenario


viernes 25 de julio de 2014

La falta de solvencia económica y un plan de negocios incumplido fueron las razones de inicio que dieron paso al proceso de liquidación, sin dejar de lado un posible caso de lavado de dinero o fraude.

El pasado 22 de julio, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que se revocaría la autorización de operación como Banca Múltiple al Banco Bicentenario, resultado de que su índice de capitalización (ICAP) al mes de junio se ubicó en 2.98%. Dicho índice es causal de la revocación para operar como institución de banca múltiple conforme a la Ley de Instituciones de Crédito.

El Banco tuvo su origen en la Unión de Crédito Nuevo Laredo S.A. de C.V., en 1993, y fue hasta 2012 que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) le otorgó autorización para constituirse como institución de banca múltiple con objeto social acotado ó banco de nicho.

La banca atendía principalmente a sectores específicos como el hipotecario, el automotriz y la construcción, o bien, brindaba servicios regionales. Para 2013, obtuvo permisos para fungir como banca múltiple e inicio operaciones de ahorro y crédito al comercio exterior y al sector aduanero.

banco bic

Era presidido por Ignacio Landa Ventosa, quien fuera presidente del Consejo Mexicano de Uniones de Crédito (ConUnión), y contó con un capital al inicio de operaciones de 382 millones de pesos.

Al cierre de Junio del año en curso, Banco Bicentenario presentó activos por mil 20 millones de pesos; pasivos por 909 mil millones; y capital contable por 111 millones de pesos. Contaba con 670 depositantes en cuatro sucursales que se ubicaban en el Distrito Federal, Nuevo Laredo y Veracruz.

Debido a su tamaño, representaba solo 0.015% de los activos del sistema financiero, de acuerdo al Banco de México. El cierre del Banco Bicentenario fue el antecedente más cercano desde la crisis económica y financiera en 1994, que llevo a la quiebra a 12 instituciones bancarias.

Liquidación bancaria

De acuerdo a una comitiva integrada por la Secretaría de Hacienda, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) y el Banco de México (BdeM), las condiciones del Banco no garantizaban certeza a los ahorradores.

El índice de capitalización del banco presentaba cifras alarmantes al mes de abril de 2014 de 7.89%, posteriormente a mayo de 9.99%, por lo cual se colocó en categoría II de Alertas Tempranas, finalizando en Junio con 2.89%, ubicando a la entidad bancaria en la categoría V de Alertas Tempranas.

El banco, detallan las autoridades, incumplió con las proyecciones presentadas en su plan de negocios, lo que derivó en pérdidas operativas constantes y una erosión de capitales lo que representaba mayor aportación de recursos.

Ahora bien, la situación de la empresa se califica como liquidación bancaria, y no supone ningún tipo de rescate financiero, por lo cual se determina el pago de obligaciones garantizadas, en primer lugar, a los depositantes de la institución, posteriormente a demás acreedores y accionistas.

Salvedades de la Ley

La Junta de Gobierno del IPAB determinó el pago de obligaciones garantizadas, y que, con salvedades de la ley, se encuentran las siguientes operaciones: depósitos a la vista –cuentas de cheques; depósitos en cuentas de ahorro; depósitos a plazo o retirables con previo aviso –certificados de depósitos; depósitos retirables en días preestablecidos; y depósitos en cuenta corriente asociados a tarjetas de crédito.

Los clientes, 670 en total, solo 267 podrán recuperar sus ingresos, ya que tenían cuentas por 550 mil pesos y que hoy en día asciende a dos millones 54 mil 181 pesos, por lo que recibirán un cheque vía mensajería especializada.

Los accionistas, miembros del Consejo de Administración ni apoderados legales, recibirán los depósitos que tenían en el banco, sin embargo podrán solicitar parte del monto que se obtenga de la liquidación.

Finalmente, los clientes de crédito deberán continuar pagando su préstamo por medio de una referencia a otras organizaciones, como BBVA Bancomer o Banamex.

Alta regulación

La Comisión Federal de Competencia Económica (CFCE), ha publicado su “Trabajo de Investigación y recomendaciones sobre las condiciones de competencia en el sector financiero y sus mercados”, donde establece una regulación más prudente pero rigurosa a la vez.

Lo anterior ahonda en la necesidad de preservar la estabilidad del sistema financiero nacional, aunque las cargas deberían ser proporcionales a cada tipo de institución, considerando perfil de riesgo, complejidad, alcance y escala de actividad.

Es decir, a instituciones de menor tamaño, la carga administrativa sería mayor. Especialistas detallan que la legislación actual es adecuada ya que se busca proteger al ahorrador y que las instituciones nacionales cuentan con estándares mundiales, con un índice de capitalización de 15.9 en promedio, cuando el mínimo nacional es de 10.

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