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OPINIÓN
Por Ignacio Beteta V.




La mesa está puesta para acelerar el crecimiento económico



México se recupera de la crisis de 2008-2009, y lo hace mejor que otros países ante sus crisis.  Existen las condiciones para que pueda lograrse una tasa de crecimiento anual, de largo plazo, superior al 3 % actual. Este crecimiento dependerá de la capacidad de los próximos gobernantes, a partir de diciembre de 2012, de llevar a cabo las reformas necesarias e implementar las estrategias adecuadas.

I. La crisis internacional

Una visión general de la recuperación que ha tenido México a partir de la crisis internacional de 2008-2009 se puede ilustrar a partir del siguiente cuadro en el que se comparan indicadores relevantes para países desarrollados, asiáticos y de Latinoamérica.


Las principales conclusiones que se desprenden son:

• El crecimiento económico más acelerado previsto para 2012 será en las economías asiáticas, principalmente en China y la India, del 8.3 y 6.9 %, respectivamente. Les siguen, en orden de importancia, las economías latinoamericanas; se prevé para México un crecimiento del 3.2 %, semejante a lo que se conjetura para los demás países de este grupo. En la Eurozona se espera una contracción del 0.6 %, mientras que en Estados Unidos de América y en el Japón se prevé una recuperación del 2.1 y 1.7 %, respectivamente.

• El desempleo en México, del 5.2 %, se encuentra entre los más bajos de los países mencionados; el porcentaje más elevado lo presenta España, 23.3 %.

• Las finanzas públicas de los países de América latina, incluyendo a México, se presentan como las más equilibradas de los países estudiados, tanto por su balance fiscal, que en ningún caso supera 3 % del PIB, como por el nivel de la deuda neta gubernamental, que en ningún caso es superior a 60 %. Estos dos porcentajes son considerados los valores críticos de finanzas sanas, según los acuerdos del Tratado de Maastricht sobre los que se conducirían los países de la Unión Europea.

En suma, la recuperación de México se presenta en un contexto de indicadores sanos, acorde con el de las economías latinoamericanas.

II. Los factores de éxito de la recuperación

El crecimiento de la economía mexicana se sustenta en los siguientes factores fundamentales:

• La recuperación de la economía estadounidense, las exportaciones manufactureras hacia ese país y el elevado precio del petróleo de exportación.

• La estabilidad financiera, que genera un clima adecuado para el consumo y la inversión, que se ha reflejado en una inflación y tasas de interés menores del 5 %, así como en un tipo de cambio que se ha venido revaluando a $ 12.70 por dólar, aproximadamente, después de haber llegado a un máximo de $ 14.00 por dólar.

• El incremento de la inversión como porcentaje del PIB, que permitió que la economía creciera de manera ininterrumpida del 2003 al 2008, para posteriormente repuntar en 2010 y 2011, después de haberse contraído en 2009. Durante el periodo señalado (2003-2011), la inversión respecto del PIB se incrementó del 19 al 23 %.


III. Las estrategias para acelerar el crecimiento

• La experiencia internacional para grupos de países de desarrollo semejante muestra una tendencia de largo plazo de lograr mayores tasas de crecimiento económico conforme sea mayor la inversión respecto del PIB.

 

Por esta razón, es necesario elevar el nivel de inversión en México respecto del PIB, para lograr mayores tasas de crecimiento económico, empleo y, consecuentemente, bienestar en la población.

México estima un nivel de inversión del 23 % del PIB para 2012, podría planear el incremento de dicho nivel en un punto porcentual al año para el 2020 llegar al 30 % del PIB y lograr en el largo plazo una tasa de crecimiento anual de 5 %, como mínimo.

• La estrategia para elevar la inversión requiere analizar su comportamiento desde los puntos de vista público y privado.

La inversión pública se ha elevado como porcentaje del PIB, lo que ha sido resultado de seleccionar proyectos prioritarios y reorientar el gasto público, principalmente hacia obras de infraestructura, como carreteras, presas, entre otras.


La inversión privada, que representa cerca de tres veces el monto de la inversión pública, presenta altibajos respecto de su participación en el PIB.  Existe una estrecha correlación entre los volúmenes de inversión privada y las expectativas que existen acerca del comportamiento de la economía, generándose una relación simbiótica entre inversión y crecimiento.


Sin embargo, no se le puede echar la culpa a la falta de inversión, como la causa del bajo crecimiento económico. Es menester, entonces, analizar cuáles son aquellos factores que frenan la inversión privada y así diseñar las políticas económicas para incentivarla. Una forma de hacerlo sería a través de revisar los factores críticos que en el mundo son determinantes para atraer la inversión, tales como los que considera el World Economic Forum o El Banco Mundial.

En conclusión, México sale relativamente bien de la crisis mundial para emprender un crecimiento de largo plazo del 3 %. Sin embargo, para lograr un mayor ritmo de actividad económica que permita elevar el nivel de empleo e ingreso personal, es menester seleccionar los proyectos de inversión pública, incluyendo el ejercicio de los recursos de los estados y municipios, así como crear las condiciones para atraer mayores niveles de inversión privada. Esta estrategia requerirá de los esperados cambios estructurales, que debieran detonarse por aquellos sectores donde se tuviera el mayor impacto sobre la economía. Se deberá comenzar con una reforma energética que permita la participación del sector privado, que anualmente podría llevar a cabo inversiones en este sector de entre 1 y 2 % del PIB, una reforma fiscal que reduzca la dependencia de las finanzas públicas en el petróleo y una reforma laboral que premie la remuneración con base en la productividad. Asimismo, de manera complementaria, pero igualmente importante, es necesario fortalecer el estado de derecho y de seguridad personal, así como acelerar la reforma educativa.

* El autor es economista por la Universidad Anáhuac, con maestría en finanzas en
San Diego State University; catedrático, investigador y consultor.