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OPINIÓN
Por Ignacio Beteta V.



REMESAS: ¿fuente de
riqueza o reflejo de pobreza?



En el primer trimestre de 2012 las remesas familiares totales crecieron 5.31 % respecto del mismo trimestre de 2011, al sumar 5372 millones de dólares. Esta suma no es nada despreciable si se la compara con otras fuentes de ingreso de divisas del país, pero no deja de inquietar el hecho de que ello es fruto del trabajo de connacionales que no encontraron una fuente digna de ingreso en México y emigraron a Estados Unidos, principalmente, en busca de mejores oportunidades aunque eso signifique vivir en condiciones difíciles e inclusive de ilegalidad. A continuación, se analiza la importancia de las remesas como generadora de divisas, su dependencia de Estados Unidos y  su impacto económico.

I. Las remesas como fuente de ingreso de divisas

·  En  2011 las remesas ascendieron a 22,730 millones de dólares, lo que representó el 6.5 % del valor del total de los bienes exportados. Sin embargo, si se compara con otras fuentes de divisas, la importancia de las remesas es más relevante:

Representan un poco menos de la mitad de las exportaciones petroleras, que en 2011 fueron de 56,427 millones de dólares.

 En 2011, su monto rebasó ligeramente al de la inversión extranjera directa, de 19,440 millones de dólares.

Las remesas aportaron al país en 2011 el doble de divisas que ingresaron por concepto del turismo, que fue de 11,662 millones de dólares.

II. La economía norteamericana, el factor determinante

del flujo de remesas

· México ocupa el tercer lugar en el mundo en la recepción de remesas, con un valor de un poco menos de la mitad que reciben la India y China, que ocupan los primeros lugares.

 

FUENTE: El Economista

·   En el caso de México, la mayor parte de los ingresos por remesas proceden de connacionales que trabajan en Estados Unidos, razón por la cual el flujo de divisas se ve determinado, en gran medida, por la actividad económica en ese país.  De acuerdo con la siguiente gráfica, existe una alta correlación (0.9) entre el ritmo de la actividad económica de Estados Unidos y las variaciones en la recepción de divisas, que por este concepto son enviadas a México. 


III. Impacto macroeconómico de las remesas

·  En algunos países, el monto recibido por remesas llega a ser fundamental para sus economías.  Tal es el caso de El Salvador, donde el flujo de divisas por este concepto ascendió en 2011 a 17 % del PIB.  El impacto de la recepción de divisas por este concepto es tan fuerte que ha dado lugar a la sustitución de la moneda de ese país (colón) por el dólar norteamericano, como moneda de curso legal a partir de 2001.

·  En México, el impacto es menor. El monto de remesas recibidas en el año 2011 representó 2.2 % del PIB. No obstante, las implicancias en el ámbito regional en algunos estados y comunidades llega a ser un factor determinante de actividad económica. Entre los estados más favorecidos por las remesas se encuentran Jalisco, Michoacán, Guerrero, Guanajuato, Zacatecas.

·  El valor promedio de la remesa es de 325 dólares, equivalente a unos 4225 pesos (o a tres salarios mínimos). Desafortunadamente, los flujos enviados no son totalmente constantes, no solo por el nivel de actividad económica en Estados Unidos, sino también por un cambio en las prioridades que el remitente le puede dar a su propio ingreso. Inclusive, ha habido intentos de desarrollar esquemas financieros para que el dinero de las remesas se utilice para el pago de bienes duraderos y de viviendas. A pesar de ello, el esquema de garantías para respaldar esos créditos y la irregularidad en los flujos han limitado esas prácticas. 

·  El cobro de comisiones por el envío de remesas se ha reducido considerablemente por la competencia, que ha dado lugar a que algunos bancos en México otorguen el servicio, vía transferencias, a través de sus bancos filiales en Estados Unidos. 

En conclusión, las remesas constituyen una importante fuente de ingresos para México y un ingreso complementario y relevante para muchas familias que residen en diversas localidades de la República Mexicana, donde aflora la falta de oportunidad de trabajo con remuneraciones dignas.  Las remesas son un indicador adicional de la evidencia de la necesidad de llevar a cabo medidas de cambios estructurales en nuestro país, que nos permitan crecer a largo plazo y a ritmo más acelerado.

* El autor es economista por la Universidad Anáhuac, con maestría en finanzas en
San Diego State University; catedrático, investigador y consultor.