OPINIÓN
Por Ignacio Beteta V.
Agenda económica de transición  
El objetivo de la nueva administración en materia de economía debería ser emprender las acciones que posibiliten elevar el nivel de inversión y, consecuentemente, el crecimiento económico y el empleo. La estabilidad económica, el avance en la industrialización del país y la desaceleración mundial son tres grandes activos que México deberá tendría que aprovechar.

I. ESTABILIDAD ECONÓMICA

• Las reducidas tasas de interés, representadas por los cetes 28 en 4.16%, y la revaluación del tipo de cambio, que se acerca a los $13.00/dólar, sintetizan la estabilidad económica del país. Esto significa que la inflación está controlada con una expectativa menor a 5% anual, un déficit fiscal de 2.5% del PIB, un déficit en cuenta corriente menor a 2% del PIB, una deuda pública federal del 30% del PIB y reservas internacionales por más de 155,000 millones de dólares, más del doble de la deuda externa del gobierno federal (64,000 millones de dólares).



Las bajas tasas de interés y la revaluación del tipo de cambio muestran la estabilidad económica, que es reflejo de baja inflación, déficit fiscal reducido y déficit comercial en niveles aceptables, así como de deuda pública controlada

II. REQUERIMIENTOS DE INVERSIÓN Y CRECIMIENTO • La economía requiere incrementar el nivel de inversión actual (23%/PIB) a un rango de 25 -28%/PIB para poder crecer a un ritmo de 6% y generar un millón de empleos anuales (ver mi artículo del 28 de junio de 2012).



Es necesario elevar el nivel de inversión al 25% del PIB para crecer al 6% y generar un millón de empleos al año.

III. AGENDA INMEDIATA PARA DETONAR LA INVERSIÓN
• Para detonar la inversión es necesario llevar a cabo las siguientes reformas estructurales:

a) Reforma Hacendaria Integral, que permita elevar el gasto en infraestructura tradicional, tales como la construcción de carreteras y puertos, así como llevar a cabo inversiones en infraestructura especializada a fin de fortalecer los clústeres industriales, por ejemplo los relacionados con las industrias automotriz, aeroespacial, electrónica, por mencionar algunas. La reforma hacendaria debería reducir la dependencia del gobierno federal de los recursos petroleros con el objeto de fortalecer las finanzas de Pemex y crear las reservas con las que podría afrontar contingencias, por ejemplo el futuro pago de pensiones a jubilados.

b) Reforma Laboral que incentive la inversión al flexibilizar la contratación y el despido de personal y premie los ingresos por productividad.

c) Reforma Energética, que será en el corto plazo el principal detonador de actividad económica. Este sector, conjuntamente con el de la petroquímica, representan una gran oportunidad de negocios que posibilitarían la integración en la cadena productiva. Además, en este sector existen fórmulas de participación conjunta, inversión pública y privada que no contravienen los preceptos constitucionales.

d) Fomento a la Competencia con el fin de favorecer precios competitivos y ofrecer bienes y servicios de mayor calidad. El sector de telecomunicaciones sería el primer detonador.

e) Reforma Educativa, constituye el elemento primordial a fin de fortalecer el capital humano.

CONCLUSIÓN
La estabilidad económica es un elemento fundamental pero insuficiente por sí solo para generar mayor crecimiento, debe ser acompañado de acciones complementarias que estimulen la inversión. Esto significa que es necesario emprender acciones inmediatas como las señaladas. Y, ¿por qué no aprovechar el periodo de incertidumbre mundial actual para fortalecer la nuestra planta industrial? Prepararla y dejarla lista para participar en los mercados globales en el momento en que se disipe la recesión o desaceleración sería una decisión acertada ante una situación crucial. La agenda económica está clara y su implementación recaerá en la habilidad política del nuevo gobierno de Peña Nieto.

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