Comentemos de la industria

¿Después de AMLO la ANARQUÍA?

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La ANARQUÍA en un país se define como la ausencia de poder público, y la consecuencia es el caos, el desconcierto, la inseguridad y la violencia.

El poder público se legitima cuando se ejerce a través de instituciones fuertes y confiables, y para que esto se manifieste y sea creíble, el respeto al Estado de Derecho no puede ser negociable.

Hoy, debido a las circunstancias por las que atravesó nuestro querido país, estamos viviendo un cambio que, por decir lo menos, es profundo, habíamos llegado a una situación en la que el descontento debido a la corrupción, la prepotencia y la impunidad estaba desbordado y era como una olla de presión que si no se le daba salida iba a explotar, para que esto se diera, era necesario en el panorama una figura que tuviera el carisma de  AMLO, y para bien o para mal ¡el cambio se dio!

En estos momentos, dada la intensidad que estamos viviendo, y ante la urgencia de tener resultados, se están tomando decisiones, y no importa si son buenas o malas, lo importante es, si le damos perspectiva, que podemos perder el Estado de Derecho.

La popularidad y el carisma que tiene nuestro Presidente le permite tomar decisiones de forma inmediata y contundente, para tratar de lograr los resultados y expectativas que la mayoría de la gente espera; y se entiende que el principal enemigo es el tiempo, a medida que los resultados no se logren, la fuerza de AMLO irremediablemente se irá mermando.

Además, la realidad es que la inseguridad y el crecimiento económico bajo nos está golpeando a todos los mexicanos, y revertir esta situación rápidamente como todos quisiéramos, lo veo de sumo complicado.

Apoyo a AMLO
Fotografía: La Hoguera Mx.

Regresando a la palabra ANARQUÍA, probablemente nuestro Presidente pueda controlar la situación al no tener que distraerse con los contrapesos, y con esto poder lograr resultados más rápidos, y que la verdad, son urgentes. Pero el gran riesgo que tenemos ‒donde creo que todos le debemos dar la perspectiva al futuro‒ es que en el momento que falte AMLO, ya sea porque termine su sexenio, se venga un desgaste acelerado, o por alguna otra razón que hoy no puedo imaginar, difícilmente llegará al poder alguien con su popularidad y su fuerza, y entonces nos quedaremos sin alguien  que pueda conducir y poner orden en el país. Por otro lado, tampoco contaremos con instituciones fuertes y confiables que nos puedan sacar adelante.

En pocas palabras, para mí el gran riesgo es que nos podemos quedar en total ANARQUÍA y en estado de indefensión, pues no tendremos manera de que haya forma de imponer conducción y orden al país, no habrá quien lo pueda hacer, por lo que quedaríamos expuestos a cualquier aberración.

Por eso es tan importante que no perdamos el panorama, y a toda costa defendamos y fortalezcamos las instituciones que hoy tenemos. Es una realidad que muchas tienen problemáticas muy profundas, otras, muchas carencias, pero es inaceptable que sean menguadas o que queden inservibles.

Por supuesto que las instituciones no se manejan solas, su valía reside en las capacidades y experiencia de quienes trabajan en ellas y, por lo tanto, ahí está el gran reto, es necesario eliminar de ellas a la gente nociva, corrupta e incompetente, y preparar y profesionalizar a los que deben trabajar en ellas e impulsar la meritocracia, me parece que ésa es la mejor manera de garantizar que México no quede en un futuro a la deriva.

No todo cambio implica una mejora

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A principios del año 2018, México era un país con muchas cosas buenas y también con otras muy malas, el desgaste del gobierno era tremendo y la situación era insostenible, por eso el cambio se tenía que dar, era como si fuera una olla de presión a la que había que darle alguna salida al descontento.

El cambio de régimen se dio, eso ya es historia, sin embargo, no todo cambio implica una mejora, se necesita rumbo. Recuerdo del libro Alicia en el País de Las Maravillas en que ella va caminando y al llegar a una bifurcación se encuentra al gato y le pregunta cuál camino le conviene tomar, éste le pregunta “¿a dónde vas?”, y Alicia le responde “no sé”, a lo que el gato replica “entonces da igual, toma cualquier camino”.

México llegó a un parteaguas, estamos cambiando muy aceleradamente, pero el peligro es que el cambio sea amorfo, que nos convirtamos en una cosa rara que no nos guste y sea peor que lo anterior que teníamos. La única forma de minimizar el riesgo es que todos como mexicanos, tengamos una visión compartida y unificada de cómo queremos ser, puede ser que haya distintos caminos para llegar, unos mejores que otros, no importa, lo fundamental es que tengamos claro el destino, en qué nos queremos transformar.

Cambio no implica una mejora.
Fotografía: Forbes México.

Hoy, me parece que es muy importante que el nuevo gobierno y, por supuesto, nuestro presidente, nos den visibilidad de a dónde queremos llegar en el corto y largo plazo, la unión hace la fuerza y el que todos empujemos la carreta hacia adelante hará mucho más probable que los mexicanos seamos exitosos en el futuro, sobre todo ahora que el entorno internacional se está complicando y el presidente Trump quizás nos va a hostigar continuamente, le ha funcionado muy bien hacerlo para posicionarse electoralmente.

Pareciera que la mejor herramienta para dar claridad de rumbo es el Plan Nacional de Desarrollo (PND), sería muy bueno tenerlo a la brevedad y difundirlo a toda la población, no todo mundo va a estar de acuerdo, pero la certeza de rumbo y, desde luego, del destino, siempre promueve la inversión y el crecimiento.

Los indicadores de empleo y crecimiento se están deteriorando y el tiempo que se está perdiendo juega en contra de todos.

Evidentemente hay muchas cosas necesarias de cambiar, pero también hay muchas que están bien y funcionando, ojalá tengamos tanto el gobierno y los gobernados la sabiduría para poder distinguir entre qué eliminar y qué mejorar.

Hay que ser pragmáticos, el cambio ya se dio, tenemos entre todos que lograr que sea un buen cambio, yo creo que la mayoría quiere que funcione, urge definir a dónde vamos, habrá caminos más complicados que otros, pero la inacción es veneno para México.

¿Viene una recesión en México?

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En términos económicos se dice que un país ha entrado en recesión cuando durante dos trimestres consecutivos el crecimiento del Producto Interno Bruto es negativo.

Para un país entrar en recesión es veneno puro, pues las consecuencias para la población son graves, hay pérdida de empleo y la economía disminuye su actividad, las ventas bajan, los bancos aprietan los créditos y, en consecuencia, muchos negocios cierran o quiebran.

Una vez que una economía entra en recesión, se vuelve muy complicado salir de ella, es muy costoso revertir el proceso, y tanto los gobiernos como la población sufren mucho.

Hoy en México todavía no estamos en recesión, pero pareciera que se están haciendo todos los esfuerzos para llegar ahí.

Una de las principales causas de una recesión es la pérdida de confianza, la gente siente que puede perder lo que tiene y, por lo tanto, deja de comprar y de arriesgarse en proyectos nuevos.

Por ejemplo, si pensaban comprar una casa, mejor esperan, ya que creen que los precios van a bajar y además a la gente le da miedo pedir prestado.

recesión 2019 global

Lamentablemente, al platicar con varios amigos empresarios, me doy cuenta que la mayoría ha suspendido los proyectos nuevos que tenían por hacer, se están protegiendo ya sea de una devaluación, una baja en ventas, o porque perciben un riesgo para su patrimonio.

De alguna manera percibo que este actuar obedece más a jugos gástricos que a una realidad que hoy no existe.

Si somos totalmente pragmáticos, hoy los números no se han deteriorado tanto como para pensar en recesión, aunque hay una tendencia preocupante a la baja, tanto en México como a nivel mundial. Existe un sentimiento generalizado de falta de confianza que si no se revierte, tarde que temprano nos llevará a que la economía baje su ritmo hasta entrar en un círculo negativo que nos sumerja finalmente en la temida recesión.

Entiendo que venimos de un gobierno muy corrupto y es de sumo importante dar la señal de que esto es intolerable, que es necesario parar de tajo muchos de los abusos de tanta gente. Sin embargo, nos está sucediendo la teoría del péndulo, llegando al extremo de que se han parado muchísimos proyectos de construcción, terminaciones de obra, licitaciones de gobierno detenidas, contrataciones de personal muy lentas, en general, mucho miedo de cometer errores o ser acusados de corruptos y, además, una polarización de la población que, al final de cuentas, se traduce en falta de confianza y disminución de la actividad económica. Pareciera que nos estamos subiendo a una resbaladilla que nos llevará a esta temida recesión.

Considero que es imperativo dejar atrás los calificativos de quiénes son los buenos y quiénes son los malos, debemos concentrarnos en garantizar el Estado de Derecho a todos y unirnos en un objetivo común que es el crecimiento de la economía y el bienestar de la población. Estamos a tiempo, ninguno de nosotros queremos una recesión, implica quiebras, pobreza, delincuencia y, sobre todo, no es fácil revertirla.

El entorno mundial es complicado, deberíamos pertrecharnos ante lo que pareciera ser una baja en la economía mundial y generar las condiciones para que México, de alguna manera, se proteja y se convierta en un destino confiable para todo tipo de inversionistas nacionales y extranjeros.

Es imperativo que las diferentes instancias de gobierno ya arranquen con fuerza con todos los proyectos, el tiempo que se está desaprovechando es irrecuperable y puede ser una pérdida importante para todos, por eso resulta necesario acortar la curva de aprendizaje y los que de plano no puedan, es buen momento para que sean reemplazados.

Seamos rápidos en reaccionar y dejar atrás lo antes posible el fantasma de una recesión.

Aranceles en México

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La definición de arancel que más me gusta dice que es un tributo que se impone a un bien o servicio cuando cruza la frontera de un país.

Los aranceles se aplican a las importaciones de forma más común, pero también los puede haber a las exportaciones y las razones de imponerlos son ya sea para obtener un ingreso, o para proteger a una industria.

Claro está que las normas y regulaciones también protegen a las industrias y a los consumidores y también se les conoce en muchos casos como barreras no arancelarias.

En mi opinión, para interactuar comercialmente en un mundo tan globalizado con los demás países, es fundamental entender las estrategias de cada uno de los países o regiones, ya sea para venderles o para comprarles.

Por ejemplo, cuando China decidió transformarse debido a la enorme población que tenía en condiciones de extrema pobreza, implementó un sistema de subsidios muy agresivo y subvaluó su moneda para tratar de conquistar los mercados del mundo y generar a través de esas ventas el flujo y la inversión que requerían. Al tiempo podemos afirmar que fueron muy exitosos, obviamente quedaron varios países damnificados y que verdaderamente sacrificaron muchas de sus industrias a cambio de un mejor precio de los productos importados en comparación a los nacionales, argumentando que era en beneficio de sus consumidores.

Yo creo que la falacia y, en consecuencia, el error, está en suponer que la pobreza se combate proporcionando ficticiamente mejores precios a la población, en lugar de preocuparse en que mejoren su ingreso. Por ejemplo, en Estados Unidos, no es que hayan bajado los sueldos, sino que cerraron las fábricas que se trasladaron a China, porque ahí podían fabricar más barato; un tornero que, por decir, ganaba 4,000 dólares al mes en una fábrica, al cerrar ésta, ahora se pudo emplear en una cafetería donde el sueldo que se paga es de 2,500 dólares al mes. Entonces, no es que hayan bajado los sueldos, más bien que simplemente el señor ahora gana menos en otro lado y está enojado, lo cual ha logrado que simpatice con el discurso maniqueo del presidente Trump.

Si aceptamos que a México le urge generar muchos empleos y bien pagados, es indispensable que logremos por una parte crecer en servicios mejor pagados, pero también impulsar cadenas productivas exitosas y con visión de largo plazo.

Es muy importante no promover la ineficiencia, por eso es de sumo cuidar no caer en proteccionismo y por lo tanto promover mucha competencia tanto de productos nacionales como importados para que se obligue a la mejora continua.

México y lista de aranceles
Fuente: Opportimes.

Fundamentalmente para que las cadenas productivas florezcan, primero que nada, los fabricantes tienen que tener la confianza de que su inversión será respetada, y eso se logra garantizando el Estado de Derecho, pero también es indispensable interactuar con el mundo en lo que se define como “Mercado Justo” equilibrando las estrategias tramposas de otros países cuando las haya, y para lograrlo las herramientas con las que cuenta el gobierno son las regulaciones, las normas de calidad y la aplicación de aranceles.

La facultad para establecer las tarifas arancelarias la tiene el poder legislativo, pero debido a la gran complejidad y cantidades que de ellas existen, las ha delegado en la Secretaría de Economía.

Determinar cuál es el número correcto para cada una de las fracciones arancelarias puede deliberarse indefinidamente, pero en general hay ciertos conceptos que creo no deben descuidarse, para no incurrir en incongruencias arancelarias.

Los aranceles establecidos tienen que ser más bajos en el principio de la cadena productiva, porque estamos hablando de las materias primas y más altos en el producto final, ya que éste ha logrado acumular más valor agregado y también al final de la cadena se ha generado más empleo. Por supuesto, entre más valor agregado tengamos, implicará la capacidad de pagar mejor a la gente involucrada en los procesos.

Por ejemplo, en el caso de la fabricación de los chocolates, si el azúcar está gravado, pero el chocolate de importación puede entrar al país sin pagar impuestos, nos encontramos con una incongruencia arancelaria y una protección negativa, pues hacemos artificialmente más competitivo al producto de importación que al nacional.

Cuando analizamos las cadenas productivas, si se disminuyen los aranceles al principio de la cadena, aumenta lo que se denomina la protección efectiva, y cuando permanecen estos pero disminuyen los aranceles en la parte final de la cadena, se pierde la protección efectiva, lo cual a la larga será malo para todos, ya que la cadena en términos de competitividad en el mundo será menos atractiva.

El mundo en el que interactuamos cada vez está más conectado y muchos países no respetan las reglas de la OMC (Organización Mundial del Comercio) ni creo que lo hagan en un futuro cercano, pero ya sea para bien o para mal, el flujo de mercancías entre los países se intensificará, lo que necesariamente forzará a las cadenas productivas a especializarse en los productos que pueden tener mejor oportunidad de ser exitosos. Yo creo que los industriales mexicanos son muy capaces, pero competir contra estrategias de subsidios de países a nivel mundial resulta injusto y perdedor para el país.

En mi opinión, la estrategia correcta que debería implementar nuestro gobierno es proteger las cadenas productivas y sus productos que tengan la oportunidad de ser exitosos, analizando cómo fortalecer cada uno de sus eslabones, subiendo y bajando los aranceles, en cada uno de los procesos intermedios, para que la cadena sea más versátil y más fuerte y, por otro lado, en cuanto a los productos que no se fabrican el país, desgravarlos, como, por ejemplo, las corbatas de seda.

Por supuesto, hacerlo bien es muy retador y claro que existen muchos intereses artificiosos, pero si todo se lleva a cabo óptimamente, los productores saldrán beneficiados y, desde luego, el consumidor final.

Finalmente, de lo que se trata es de generar más empleo y bien pagado, en un país capitalista como el nuestro es fundamental generar un círculo virtuoso en el cual haya más empleo, la población gane más dinero y pueda comprar más bienes y servicios que hagan que mejore su calidad de vida.

Pecado de omisión

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Ya casi son tres meses que han pasado desde que ganó AMLO la presidencia y, por decir lo menos, ¡han sido intensos!

Los cambios que se están dando son profundos, unos serán buenos y otros no, unos nos gustarán y estaremos de acuerdo y con otros no. El cambio es muy fuerte. Por un lado, están los que ganaron y, por el otro, los conquistados; los conquistadores en algunos casos quieren imponer su verdad de manera necia e irresponsable como es el caso del NAICM, y los conquistados buscan magnificar los errores de forma muy mezquina.

Lamentablemente el régimen anterior ¡dejó un chiquero! Había demasiada gente muy lastimada y ofendida, de alguna manera ya era insostenible la asimetría a la que habíamos llegado y los niveles de corrupción eran escandalosos.

El reto ahora es recomponer lo antes posible las cosas y que la economía empiece a crecer con fuerza, pero esta vez de manera más justa para toda la población, que se forme una clase media pujante y con más oportunidades para todos, pero sin destruir valor y todo lo bueno que sí tenemos. Lo que estamos observando es que en esta recomposición hay que quitar de puestos claves de gobierno a mucha gente muy nociva y abusiva, pero también debemos poder distinguir a los honestos y eficientes para poder retenerlos. En la medida que se cambie más gente, la curva de aprendizaje será más severa.

El cambio es tan fuerte que son muchos puestos los que están quedando vacantes y el presidente es el principal responsable de nombrar a los nuevos funcionarios, o bien, de delegar estos nombramientos de manera eficiente y confiable. El reto no es menor.

Me parece que estos nombramientos son cruciales para el futuro del país, son muchos los puestos a cubrir y por lo que estamos viendo, el margen de error es muy alto, es por eso que los mismos funcionarios que están ya nombrados en los puestos de más responsabilidad deben ser valientes y no permitir que los llenen de cuotas clientelares con gente corrupta e ineficiente; a la larga, si permiten que les enquisten a esos cuervos, serán estos mismos los que les sacarán los ojos.

Como sociedad somos los mandatarios y tenemos todo el derecho de señalar a los funcionarios que fallen ya sea por corruptos o ineficientes, o que simplemente no tengan la preparación para desempeñar esos puestos. Hoy, como nunca, las redes sociales hacen que la información sea instantánea y, por lo tanto, es muy fácil exponer a los gobernantes por su incompetencia.

Por otra parte, también es de elemental justicia reconocer a quienes hacen bien su trabajo y ponerlos como ejemplo a seguir.

La invitación a los mexicanos es implícita, no cometer pecado de omisión, no voltear para otro lado y no denunciar lo que vemos mal si queremos un mejor país, ya que la sociedad es la que puede lograr que se logre. Por el contrario, una sociedad sumisa y callada, no tiene buen futuro, los tiempos se están dando, somos todos en conjunto los que estamos tendiendo la cama donde vamos a dormir.

Al otro lado del muro, casi el paraíso

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El mensaje que reciben los potenciales inmigrantes ilegales a Estados Unidos es que tratar de ir a buscar trabajo a ese país es peligroso, complicado y no hay garantía de que logren pasar la frontera, pero si lo logran, entrarán casi al paraíso, la vida que podrán tener ellos y su familia será muy buena, sus hijos tendrán un gran futuro, es “el sueño americano”.

Es por eso que tanta gente está dispuesta a tomar riesgos enormes, y llegan incluso a exponer su vida y la de su esposa e hijos.

Obviamente emigran de sus países de origen porque las condiciones en las que viven son deplorables y han oído que muchos paisanos suyos han logrado tener una vida exitosa en Estados Unidos. El mensaje es muy fuerte y ésa es la razón de que haya tantos migrantes tratando de irse para allá sin importar que no tengan documentos para entrar de manera legal.

peligro cruzar la frontera de Estados Unidos

La realidad es que mucha gente sí logra pasar y casi todos ellos consiguen trabajo, como son ilegales y están bajo amenaza de ser deportados, las condiciones en las que son contratados resultan abusivas y con sueldos bajos en comparación a lo que tendrían que pagar a un empleado con residencia legal en Estados Unidos, con lo cual, desde luego, termina siendo muy conveniente y ventajoso para los empleadores.

A mí me parece muy perverso el esquema que manejan en Estados Unidos.

No queremos que pases y estamos construyendo un muro para que cada vez sea más difícil que lo logres, pero si lo logras tendrás trabajo.

Si emitieran en Estados Unidos una ley con castigos importantes para quien contrate trabajadores ilegales, simplemente no habría demanda por contratar y no sería necesario el muro, puesto que no habría interés por cruzar al otro lado sabiendo que no conseguirían contratarse.

inmigrantes trabajadores en Estados Unidos

No han decretado estas leyes porque no les conviene, la verdad es que están manejando una simulación muy perversa y hemos caído en su juego. Si de verdad quisieran detener a los migrantes ilegales, con que metieran a la cárcel o cobraran multas importantes a quienes los contrataran, hace mucho que el muro no sería tema.

Lamentablemente ni los republicanos ni los demócratas se atreverán a legislar en este sentido, pues yo creo que están muy conscientes de las grandes distorsiones que provocarían al mercado laboral de Estados Unidos.

Estado de anarquía

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Desde que la humanidad tuvo conciencia, intuitivamente entendió que debía agruparse con sus congéneres para protegerse y ayudarse. Con el tiempo, los grupos se fueron haciendo más grandes y poco a poco se formaron subgrupos que respondían a intereses y gustos más específicos.

Si observamos la evolución que hemos tenido a través de miles de años, nos percatamos que hemos evolucionado al mundo actual con todas sus complejidades, países, ciudades, religiones, partidos políticos, fanáticos de algún deporte o entretenimiento, y resulta muy complejo tratar de entender y agrupar las expectativas de la enorme cantidad de pequeños grupos que, por la razón que sea, son afines.

En ese sentido, intentar enumerar las expectativas que hoy tenemos los mexicanos, y más aún con los cambios y acontecimientos que hemos vivido los últimos tiempos, resulta de sumo difícil, pero me parece que debe ser prioritario para que el país crezca y que en alguna medida se atiendan las expectativas de la gran mayoría de la población; me parece que hacerlo sería un ejercicio muy interesante.

Sin embargo, si nos remontamos a las prioridades más básicas de cualquier persona, creo que podríamos entender si la realidad que hoy estamos viviendo responde ciertamente a nuestras expectativas más elementales.

realidad
Foto: Economía Hoy.

La necesidad más básica para cualquier persona es sentirse seguro de su integridad y la de sus seres queridos, por supuesto, la tranquilidad de que no le quiten sus propiedades y pertenencias, tener comida todos los días para uno y su familia y, desde luego, poder atenderse en caso de alguna enfermedad.

Por eso, para lograr una convivencia armónica y que responda a tales necesidades, desde un principio la humanidad entendió que había que poner reglas y asegurarse de que todos las respetaran; a mi entender, a partir de este momento es que surge el Estado de Derecho.

Seguramente hay países que tienen mejores reglas que otros y algunos con castigos más severos en caso de incumplirlos, pero considero que muchos han logrado que la mayoría de la población respete y defienda el Estado de Derecho con todo y lo perfectible que pueda estar, son aquellos que su población tiene mejores niveles de calidad de vida.

Hoy en México mucha gente no respeta las leyes y lamentablemente la impunidad les confirma que el riesgo por hacerlo es muy menor, mientras 15 o 20 personas puedan tapar una vía de comunicación sin que los metan a la cárcel o puedan robarse la gasolina y, digamos que hay que comprenderlos, cada vez más estaremos dirigiéndonos hacia un Estado de anarquía donde cada quien interpreta qué es lo justo e inventa las reglas que más le convengan en ese momento, y cuáles a su juicio es correcto aceptar y cuáles no.

Creo que estamos permitiendo un error histórico, ojalá lo entendamos tanto gobernantes como gobernados y rectifiquemos, estamos todavía a tiempo.

Minimizar los riesgos

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Hace ya muchos años que no vivíamos un enero tan complicado. En mi caso particular cada año es en este mes que hago balance y evalúo junto con mis principales colaboradores los resultados del año pasado, vemos qué tan fuertes estamos y a partir de eso revisamos nuestras metas, afinamos las estrategias y decidimos hasta dónde seremos agresivos y los riesgos a los que estamos dispuestos a afrontar. Y en mi evaluación me parece que ciertamente el 2019 será un año bien difícil.

Cuando uno no tiene visibilidad al futuro, lo más aconsejable es ser prudente y resulta importante tener muy en claro todos los inconvenientes que se nos podrían presentar, tratando de ponerlos, como dicen, en blanco y negro. Me parece que puede ser un buen ejercicio enumerarlos y tratar de evidenciar cuál debe ser la forma de minimizar el impacto negativo de estos. Enseguida señalo aquellos que considero más relevantes.

  1. El peso se está revaluando y el riesgo de un latigazo es muy probable. Por eso, es una buena oportunidad para tomar posiciones defensivas, ya sea convirtiendo a dólares nuestra tesorería o comprando forwards a futuro.
  2. Es muy probable que ante los riesgos que se ven venir, los bancos restrinjan los créditos a sus clientes. De esta manera, debe ser una prioridad cuidar el flujo del dinero, así como ser muy cuidadosos con los inventarios y reaccionar rápidamente si no están rotando a la velocidad requerida.
  3. Parece ser que la seguridad va a mejorar, pero va a ser un proceso lento y doloroso, así que es conveniente revisar y reforzar todos los protocolos de seguridad.
  4. Los pronósticos de crecimiento del PIB para este 2019 ya están en el 1%, lo cual impactará el consumo.

Yo creo que desde este mes hay que ser agresivos con las estrategias de venta aun a costa de sacrificar el margen de utilidad. Tanto en México como en el mundo, las cosas pueden complicarse y vernos obligados a contraernos ante una caída del consumo.

Todos los procesos que podamos tercerizar o mandar maquilar, nos limitarán gastos extraordinarios en caso de tener que reducir procesos.

Reconozco, estimado lector, que algunas veces las crisis pueden convertirse en oportunidades, pero también hay que aprender de países que han tenido malas experiencias.

El dilema está en que, si nos arriesgamos en estos tiempos de crisis, podemos tomar a la larga ganancias importantes, pero creo que también debemos estar conscientes de que no todo cambio implica una mejora y todavía estamos lejos de tocar fondo, por lo tanto, podemos seguir empeorando.

Sin duda es imposible tener la seguridad de qué hacer, creo que la prudencia debiera ser una buena receta, pero más que nunca la intuición de cada quien se vuelve un buen consejo.