El reino del revés

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El reino del revés es la mirada de Alicia ante el espejo antes de entrar al país de las maravillas: todo lo percibe y lo mira justo al revés… la realidad, cualquiera de ellas, la social, la jurídica, la administrativa, la legal… toda ¡pues!, se observa justo en su sentido contrario. Muchas veces los chilangos proactivos percibimos, en esta era de la tetratransformación, diría Gustavo Bueno, un pensamiento Alicia gubernamental que todo lo invade, como si nuestra bendita burocracia chilanga estuviera viendo la realidad a través de un espejo: ¡justo al revés!

Y es que, con el pensamiento Alicia administrativo chilango y, claro, con la conveniente aplicación que hacen de la Ley Campoamor –en la que un jefe o cualquier servidor público, hace interpretación, apreciación, o aplicación, de la ley y sus reglamentos a su albedrío personalísimo– que se basa en el famoso poema de Ramón de Campoamor… seguramente le resultará sumamente familiar… y que reza de la siguiente forma:

Y es que en el mundo traidor
 nada hay verdad ni mentira:
 todo es según el color
 del cristal con que se mira,

la autoridad local en materia de usos y destinos del suelo, aproximadamente el 6 de octubre del año pasado, publicó… sólo aproximadamente, porque no recuerdo la hora exacta de la publicación… en su órgano de máxima publicitación, la aprobación de un cambio de uso del suelo para oficinas de un inmueble ubicado en la colonia Anzures, que por los dichos de sus genuinos y originales vecinos y, también… no crea usted que sólo nos basamos en dichos… con base en los documentos históricos fotográficos existentes por doquier… incluidos, necesariamente, los archivos de la Seduvi, porque ¡ni modo que no revisen el estatus de los inmuebles antes de emitir sus resolutivos!.. se evidencia que el susodicho inmueble lleva años teniendo por uso el de oficinas… ¡no la chiflen que es cantada!

burocracia mexicana
Imagen: 20minutos.

Se entiende que estamos en una recesión económica por los efectos de la pandemia pero, una cosa es favorecer la economía y el empleo en la Ciudad de México y otra, muy distinta o del reino administrativo chilango del revés, es regularizar actividades que, por decir lo menos, son, clara y notoriamente, irregulares. Porque, ni modo que la Ley se haya motivado para otorgar derechos legítimos a quienes la han violado flagrantemente… no sé usted, pero, desde el pensamiento Alicia de la autoridad chilanga, seguramente no coinciden en esto con nosotros, porque, como todo lo miran a través del espejo, seguramente lo ven al revés.

O será que la autoridad, autoubicados en el ojo del torbellino de la famosa tetramorfosis que no da tregua, ¿no se han enterado que existe un marco jurídico, normativo y reglamentario que deben observar y acatar de la manera más fidedigna y leal posible? O acaso, por autoinflingida indulgencia, ¿piensan que su sentir es un garante mayor que tutela con mayor fuerza y certeza el bien común y el interés general de todos los gobernados?

Recientemente, tanto por devoción como por afición al arte cinematográfico, me he dado a la tarea de revisar los tesoros del cine mexicano, especialmente algunos que se produjeron cuando Echeverría “nacionalizó” o centralizó la producción cinematográfica mexicana. De estos largometrajes destaca notablemente la película Fe, Esperanza y Caridad; tres relatos que despliegan de manera grotesca y extravagante la relación que guarda la realidad con el pensamiento religioso… y, obviamente, se preguntará usted, ¿y esto qué chiflados tiene que ver con nuestro tema?… pues, si no la ha visto, se la recomiendo ampliamente, porque, en la tercera, Caridad, ha quedado inmortalizado, para la posteridad –es decir, para garantizar la concientización de lo irrepetible, especialmente para nuestra H. burocracia chilanga– lo irrisorio y estrafalario que resultaba la tramitología y su marco de regulación en esos ayeres del Departamento del Distrito Federal. Sugeriría, en verdad, que en los formatos de contratación o en las pruebas de aptitudes para los servidores públicos debería ser obligatorio haberla visto, justo para garantizar que la historia tenga los efectos siempre buscados, pero poco encontrados, tal y como lo señaló Paul Preston: “Quien no conoce su historia está condenado a repetir sus errores”… y sus horrores.

Reversible y curiosamente, en este reino administrativo tetramórfico del revés, la autoridad en materia de usos y destinos del suelo de la CDMX, trabaja afanosa y sin dilación alguna para concretar los proyectos de la tlatoani chilanga. Sólo recuerde usted que, su propuesta para el Programa Parcial de Vallejo ya hasta fue aprobado en comisiones, por lo que es de suponerse que la Seduvi, necesariamente, al ser el órgano administrativo facultado para la elaboración de dichos instrumentos de planeación, tuvo que procesar y formular y elaborar y realizar todos los pasos establecidos en la Ley, precisamente para garantizarle a la gobernante que dicho proyecto no se lo fueran a desechar en el Congreso.

inmobiliaria chilanga
Imagen: El Financiero

Ahora bien, también reversible y curiosamente, en este reino tetramórfico del revés, las iniciativas ciudadanas en materia de programas de desarrollo urbano de la Ciudad de México… sí, sí, aquellas que elaboran, con sus recursos, su esfuerzo y su tiempo, los ciudadanos y vecinos organizados en la Ciudad de México… no corren con la misma fortuna que las de la jefa de gobierno… éstas, al revés, ahí siguen, durmiendo el sueño de los justos, como ha sucedido con las iniciativas de programas parciales de las colonias Roma Norte, Cuauhtémoc e Hipódromo.

En todas ellas, ingresadas –al menos las dos primeras– muchos años antes que la de Vallejo… que, hay que reiterar, esta última ya hasta fue aprobada en comisiones… pero que han corrido con la suerte de ser revisadas a través del espejo que lleva al “país de las maravillas” y, por lo tanto, desde las coordenadas del pensamiento Alicia, los servidores públicos de la Seduvi las mantienen detenidas y, todas ellas, han derivado en sendos resolutivos, infundados e inmotivados, que imponen a sus proponentes ciudadanos muchos más requisitos que los que la Ley exige, vulnerando, desde el reino del revés, hartos principios constitucionales que tutelan y protegen los derechos humanos, que refieren a la necesaria y obligatoria eficacia y eficiencia que rigen al servicio público y, asimismo, vulnerando el principio pro persona que, con semblante apostólico, ha dejado de tutelar dicha autoridad, especialmente hacia sus gobernados… ¡y no al revés!

Para los administradores del reino tetramórfico chilango del revés, les dedicamos la siguiente canción, esperando que, como suele pasar con estas melodías, no les provoque sueño sino al revés: el despertar a una nueva normalidad en la que la autoridad privilegia los derechos de los gobernados… y ¡no al revés!… bueno, sin más, va con dedicatoria:

En el país de “no me acuerdo”,
doy tres pasitos y me pierdo.
Un pasito para allí, no recuerdo si lo di.
Un pasito para allá, ay, qué miedo que me da.

En el país de “no me acuerdo”,
doy tres pasitos y me pierdo.
Un pasito para atrás y no doy ninguno más,
porque yo ya me olvidé dónde puse el otro pie.

En el país de “no me acuerdo”,
doy tres pasitos y me pierdo.


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CARLOS DÍAZ LEÓN

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