Lecciones para el mundo sobre el Covid-19 (sin cubrebocas)

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¿Qué nos dice de nuestros tiempos el hecho de que el presidente de uno de los países con peor desempeño frente a al Covid-19 (el peor de entre 53 evaluados en el ranking que acaba de publicar Bloomberg) aproveche su participación en la cumbre de los líderes de las mayores economías del mundo para aleccionar sobre cómo se controla una pandemia?

Justo cuando su país padece un fuerte rebrote del virus, aunque sería más preciso decir repunte, pues su tasa de contagios nunca ha registrado un descenso sensible. Y en días de récord de defunciones, sobre un contexto de ya más de 100 mil muertos en la cifra oficial, aunque es probable que sean 200 mil o incluso 300 mil según investigadores.

Ese país está entre los 10 con más mortalidad por el virus y es el de mayor letalidad, es decir, donde más se mueren quienes se contagian: 9.8 por cada 100 casos confirmados, seguido de Irán (5.4), Italia (3.8) y Estados Unidos (2.2). De acuerdo con Amnistía Internacional, también es donde más trabajadores de la salud han muerto. Sin embargo, nada de eso retuvo a su mandatario, que varias veces ha afirmado que su gobierno ya domó a la epidemia, para dar consejos sobre lo que funciona en estas crisis.

Paradójicamente, ninguna mención de algo tan elemental y asequible como el cubre bocas, aún para un país subdesarrollado o “emergente” como el suyo. Tal vez porque considera que en las grandes cumbres no está bien detenerse en los detalles, sino concentrarse en lo trascendente. Dirá, hay prioridades. Como cuando a principios de este año, en días pre-covid, pero en medio de problemas de escasez de medicamentos que en su país han sufrido niños con cáncer o afectados por el VIH, aseguró que esos dos grupos y todos sus conciudadanos pronto contarían con servicios de salud y medicamentos gratuitos, y como si vivieran en Dinamarca. No a largo plazo, sino antes de que concluya este mismo año.

muertes en Mexico covid
Imagen: Alto Nivel.

Para un país en el que antes de la pandemia 49% de la población estaba en la pobreza y 60% sin cobertura de salud garantizada, ¿cuál es la medicina que necesitas aquí y ahora frente a la promesa de seguridad social danesa en un año?

De la misma forma, para qué hablar con otros presidentes de lecciones como la necesidad de hacer pruebas de contagio y otras medidas viables y de probada efectividad, cuando puedes declarar solemnemente: Señoras y señores, 1) debe hacerse realidad el compromiso de quitar montos de deuda a las naciones pobres; y 2) que los países de ingresos medios tengan acceso a créditos con tasas de interés equivalentes a las de los desarrollados.

No lo dijo, pero se entendería, por su adhesión al principio de autodeterminación de los pueblos, que lo anterior es independiente a para qué se necesite la quita o las tasas de interés cero o negativas, como los bonos que acaba de colocar China en Europa, si bien con razones económicas sólidas como solvencia financiera, lo cual vale en los mercados más que los discursos. Como si fuera lo mismo pedir para comprar equipo médico urgente que para no verse en la necesidad de parar momentáneamente obras como una refinería, aunque ésta no se necesite, y menos en este momento. Por eso llamó a la fraternidad universal, aunque acreedores e inversionistas seguramente serán cautelosos de que la “ayuda mutua” no sea como la MAD atómica (Mutual Assured Destruction) del Dr. Strangelove de Kubrick, en este caso la fisión de su dinero y el de los contribuyentes de naciones como la de ese preclaro y fraterno presidente. 

Lecciones y preceptos

Especialistas en salud pública han reiterado que, a estas alturas, la pertinencia y efectividad de las mascarillas están más que demostradas científica y empíricamente. Incluso, algunos estiman que si en el país de este presidente se siguiera esa lección –uso obligatorio y generalizado– podrían salvarse unas 10 mil vidas de aquí a marzo del año próximo. Sin embargo, él considera que hay otras lecciones a seguir más importantes.

cubrebocas AMLO
Imagen: Notigram.

Por ejemplo, declaró que es mejor prevenir que curar, por lo cual hay que promover una alimentación saludable, evitar productos con exceso de sal, azúcares, grasas y químicos. Asimismo, hacer ejercicio físico y practicar algún deporte.

Otro de sus preceptos es que hay que confiar en la responsabilidad de la gente y abandonar la tentación de imponer medidas autoritarias, para lo cual recurrió a su apotegma de nada por la fuerza, todo por el convencimiento y la razón.

Ésa puede ser una explicación de por qué él mismo nunca usa cubrebocas. Psicólogos podrían pensar que en esa actitud quizá hay una mezcla de narcisismo, megalomanía y soberbia, con una pizca de pensamiento mágico, otra de indisposición a aceptar que uno a veces se equivoca y debe corregir, más una cucharadita de reto a sus detractores, con un toque final de fe en el valor de la firmeza a toda prueba, aun en el error y con rumbo al precipicio.

Se entendería que todo eso se justifica en su filosofía de la responsabilidad y la razón, que seguramente subyace a otra de sus iluminaciones: la de que el pueblo es sabio, aunque a veces cometa linchamientos o fiestas multitudinarias en medio de una pandemia, así que para qué imponer nada o predicar con el ejemplo, aunque muchos se contagien y mueran.

Más aún si el asesor científico estrella de este presidente partidario del convencimiento, encargado de la estrategia nacional, dice cosas como ésta sobre el detalle del cubre bocas: “No digo que no sirva, sirve para lo que sirve, y no sirve para lo que desafortunadamente no sirve”.

AMLO en la Cumbre Líderes internacionales
Imagen: Reporte Índigo.

Respuesta deseable

Hubiera sido sensacional que alguien como la Canciller de Alemania, pilar de sensatez en este mundo patas arriba (sin ironía), dijera algo como esto:

“Señor Presidente, con todo respeto, como usted dice, pero quisiera complementar las lecciones que nos ofrece. Además del uso de la mascarilla y las pruebas, que quizá omitió por ser algo tan obvio, hay algo esencial: esta pandemia nos ha mostrado, con crudeza, que para enfrentar los grandes retos de nuestro tiempo, lo mismo pandemias que el cambio climático, la politización de la respuesta nacional e internacional es una receta para la catástrofe.

“Estimados colegas: estos asuntos exigen abordaje con base en evidencia y soporte científico, técnico y especializado. Los políticos debemos asegurar que así sea. En nuestro caso, tenemos experiencia sobre escalar y competir por el poder; y en el mejor de los casos, nos ocupamos de ejercerlo por el bien común. Pero no somos expertos en virus y salud pública, ni en un sinfín de temas que demandan competencia especializada. Olvidar eso y confundir la representación democrática con un salvoconducto para gobernar por ocurrencias y sentires personales y de grupo, o peor aún, en función de la confrontación por el poder, no sólo es irresponsable, sino éticamente inaceptable.

“Quizá, incluso, debería tener implicaciones de negligencia punible administrativa o penalmente, porque produce más muerte y desgracia. Estoy seguro, Señor Presidente, que usted, que ha insistido en que su gobierno implica una regeneración moral e incluso ha promovido una constitución de ese género y una consulta sobre decisiones de ex presidentes que han afectado a su país, estará de acuerdo.

“En esta época de posverdad, que no es otra cosa que arrumbar los hechos objetivos, aquello que se ignora o no gusta, para creer que lo real o lo legítimo son las emociones, lo que funciona popularmente y las creencias personales o aun identitarias, los líderes globales tenemos que ser defensores de la verdad a secas. Entender que sin este principio, difícilmente habrá soluciones efectivas a los grandes desafíos que enfrentamos.

“Remarcaría, con todo respeto para cada uno de ustedes, que como líderes en nuestras naciones, debemos fomentar la unión en lo esencial en nuestros pueblos, más allá de diferencias políticas o de otra índole, y más aún ante crisis como ésta.

“Lo mismo aplica a nivel internacional, porque igual que con el clima y su calentamiento, un virus no reconoce fronteras, así que debemos trabajar en coordinación para salir adelante, aparte de replicar las mejores prácticas.

G20 virtual
Imagen: El Tiempo de Monclova.

Habría sido de gran ayuda para México; incluso para el mundo. Pero lo sería más, en esta era de amor al espectáculo, si alguno de los interlocutores fuera más concreto y usara alguna metáfora con gran capacidad de reproducción en las redes. Por ejemplo: ante una tragedia como ésta, con todo respeto, no es aceptable presentarse aquí como un niño que cacharon copiando en el examen de matemáticas, sacó cero de calificación, y aun así, con las orejas de burro que le puso la maestra, desde la esquina declara “2+2=5” porque “primero los reprobados”.

Eso no es “Ciencia y Tecnología de la Cuarta Transformación” versus “ciencia neoliberal”, sino una patraña y una reverenda… Como la fábula del rey que anda desnudo pero orgulloso de su traje invisible de tan fino. Pero no lo duden: no trae ropa, aunque su pueblo sabio no lo detecte aún.


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Gerardo

Sr Pancho pareciera no ser mexicano pero como lo es, su texto aparte de darme flojera(muy largo e imaginativo) me parece una gran perdida de tiempo.

Patsy

Esta pandemia es responsabilidad de todos, los qué quieren estar bien usan cubre bocas y hacen lo pertinente para estar bien, solo la gente tonta te cree tu publicación de flojera, nuestro presidente está haciendo bien su papel en este problema le pese a quien le pese!!!

Alejandra A. del Castillo

Sr. Villar, es una pena que su opinión esté completamente fuera de contexto y que tenga como presima una declaración hecha por el presidente antes de la pandemia. Le sugiero ver las curvas epidémicas de otros países y compararla con la de México y de paso también vea las comparaciones de los resultados económicos, incluso compárelos con Alemania. Me uno a las otras opiniones de que su artículo es de flojera. Para la siguiente haga una mejor investigación. Nosotros también somos responsables de cuidarnos.
Le dejo este link es muy ilustrativo
https://www.rtve.es/noticias/20201204/curva-contagios-muertes-coronavirus-espana-dia-dia/2010514.shtml

Francisco Villar

Alejandra: todo el artículo se basa en la intervención de AMLO en la reunión virtual de mandatarios del G20 en noviembre, donde dio sus lecciones. Así que no fue antes de la pandemia. Más aún: el ranking donde México ocupa el último lugar en la respuesta a la pandemia, que menciono desde el inicio, lo publicó Bloomberg justo el mismo mes. Ahí encontrarás comparaciones con otros países en varios rubros. En cuanto al índice de letalidad, puedes checar el seguimiento de la Universidad Johns Hopkins, donde seguimos en el primer lugar. Hay quienes justifican eso diciendo que México es uno de los países que hacen menos pruebas; pero esa tesis puede cuestionarse porque también existen investigaciones bien fundadas, con base en datos de registros de defunciones y exceso estadístico al respecto, de que aquí las cifras oficiales de muertos están subestimadas. Respecto a la flojera, pues ahí es cuestión de opiniones y gustos, pero de lo demás sí me interesaba aclarar que no hay ninguna descontextualización. Dejo los links: https://lopezobrador.org.mx/2020/11/21/intervencion-del-presidente-andres-manuel-lopez-obrador-en-la-cumbre-virtual-de-lideres-del-g20/
https://www.bloomberg.com/graphics/covid-resilience-ranking/
https://coronavirus.jhu.edu/data/mortality

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