Según el portal de la Secretaría de Economía la Inversión Extranjera Directa (IED) es aquella que tiene como propósito crear un vínculo duradero con fines económicos y empresariales de largo plazo, por parte de un inversionista extranjero en el país receptor.
Es en este sentido que la IED es uno de los datos macroeconómicos que se exaltan más en aras de la demostración de la estabilidad de un país, y obviamente en México no es la excepción. En términos reales, les puedo decir que de 1999 a 2016 fueron 472,409.6 millones de dólares que entraron al país; e indudablemente Estados Unidos ocupa el primer lugar con un monto de 231,613.83 millones de dólares, que representa el 49.03%.
¿Cuándo hablamos de IED, propiamente de qué hablamos?, o más bien, ¿qué tipos de IED existen? En primer lugar, tenemos las Nuevas inversiones (NI); las Reinversión de utilidades (RdU); y Cuentas entre compañías (CeC); cada una hace referencia a los siguientes conceptos:
Las NI se refieren a los movimientos de IED asociados a: inversiones iniciales realizadas por personas físicas o morales extranjeras al establecerse en México; aportación al capital social de sociedades mexicanas por parte de los inversionistas extranjeros; transmisiones de acciones inversionistas nacionales a extranjeros; entre otros; mientras que la RdU, hace referencia a la parte de las utilidades que no se distribuye como dividendos y que se considera IED por representar un aumento de los recursos de capital; finalmente, las CeC, hace referencia a las transacciones originadas entre empresas relacionadas, pertenecen a un mismo grupo corporativo.
Si a los tipos de inversión, le ponemos números, propiamente millones de dólares, tenemos para el periodo 1999-2016, en promedio, que las NI fueron por 12,467.2; mientras que la RdU ascendió a 7,448.7; y finalmente las CeC el monto fue de 6,329.1.
En términos reales, y en millones de dólares, para el concepto de NI, en el periodo de análisis, se invirtió en México 224,409.4, 47.50% respecto al total; mientras con 134,075.8, tenemos a al monto destinado a la RdU; y finalmente a las CeC el monto es de 113,924.4. Si súmanos estos dos conceptos y sacamos el porcentaje respecto al total, tenemos 52.50%. Esto quiere decir, que más del 50% de la IED, o se está reinvirtiendo o se queda dentro de las mismas filiales de las empresas, que no beneficia a la esfera productiva nacional.
Si hacemos un análisis con la tasa promedio anual tenemos los siguientes montos, 36.3% NI; 15.9% RdU; y 22.9% CeC. Sin embargo, en términos reales (2016, respecto a 1999) la tasa de crecimiento de NI fue de 64.8%; mientras que la IED en el rubro de RdU presento una tasa de crecimiento de 289.7%; y finalmente, el tipo de IED CeC creció en términos reales en 87.5%. Lo que en pocas palabras se puede interpretar como montos que no benefician a la esfera productiva, ya sea porque se queda entre sus filiales (CeC) o se reinvierten las utilidades (RdU); presentando un monto muy bajo de la IED que realmente se establece en nuevos productos y servicios.
Decir que creció la IED, sin analizar el tipo de inversión a la que se está haciendo referencia es un gran error; si ha crecido la IED, pero mucha de ella se les queda a las mismas empresas o es para reinvertirlas, no especificándose si es en el sector productivo o financiero, que muy probablemente sea en el financiero.
No cabe duda que la IED, es uno de los datos que se interpretan o se exponen que dan muchos beneficios para el país; sin embargo, contrastan con la realidad económica nacional; en ese sentido, la IED para el periodo 1999-2016 representa, en promedio, 2.7% del Producto Interno Bruto. Siendo en 2001 cuando represento el mayor número porcentual con 4.1%; mientras que 2012 ha sido el año con el menor ratio en cuanto a la relación IED/PIB con un 1.8%. Lo que de inicio nos hace ver lo oscilante que es este indicador. Si se le aplica una línea de tendencia a los datos se puede observar que presenta una pendiente negativa durante el periodo de análisis. Esto quiere decir, que ya no es el pilar que tanto se creía en términos macroeconómicos.
Geográficamente, la IED con un total de 101,257.0 millones de dólares se sitúa en la CDMX con un 21.4% respecto al total; le siguen el Estado de México y Nuevo León con el 9.4%; mientras que Chihuahua representa el 6.4%; y finalmente tenemos con 5.8% a Jalisco. Lo que explica la centralización del país en grandes urbes, focalizadas.
Resta decir, que la IED es un tema que tiene infinitas vertientes de análisis; lo que sí es necesario, es establecer y definir qué tipo de inversiones son las que necesita el país, y qué esferas productivas es necesario apoyar, muchas de las actuales industrias a las que se van la IED (maquiladora, principalmente) no permean en nada en las capacidades productivas locales y mucho menos nacionales.