El cuento de la Economía

Desarrollo tecnológico soberano

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CEPAL conceptualiza al desarrollo tecnológico como “es el sustento último del crecimiento económico en el largo plazo. En la doble dimensión de la productividad y la incorporación de progreso técnico”, y termina diciendo que “los países de la región han estado y siguen estando estructuralmente rezagados”.

¿Qué tan lejos estamos en realidad de un Desarrollo tecnológico soberano para el caso de México? La respuesta desafortunadamente es que estamos muy lejos. Dado que implica replantear las capacidades de creación y transferencia nacional.

Replanteamiento que va desde la forma de ver y entender la ciencia y la tecnología en este país, y no por los que la hacen, sino por quienes la promueven y deberían incentivar.

Por ejemplo, no vayamos muy lejos, dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2014 se menciona sobe la ciencia y tecnología lo siguiente: El gobierno federal promoverá la investigación científica y tecnológica; apoyará a estudiantes y académicos con becas y otros estímulos en bien del conocimiento. El CONACYT coordinará el Plan Nacional para la Innovación en beneficio de la sociedad y del desarrollo nacional con la participación de universidades, pueblos, científicos y empresas. Desafortunadamente no dice cómo hará esa promoción. Esperemos que en los años venideros este planteamiento logre realmente dar un nuevo enfoque a la ciencia y tecnología. Por ahora veamos cómo estamos en este rubro.

tecnologia y mexico
Fotografía: Global Media.

Tenemos exportaciones de tecnología con alto componente importado. Es decir, el valor agregado en temas tecnológico, como maquiladora, se contabiliza pero no se genera innovación dentro de los procesos de ensamble. Se hacen innovaciones en las máquinas con las que se ensambla, pero más como una conducta para facilitar el quehacer. En pocas palabras, exportamos productos de alta tecnología, pero sólo se ensamblan los componentes, no se fabrican.

Somos importadores de tecnología, muchos de los componentes tecnológicos que usamos en el día a día son importados, en muchos casos a precios muy altos. Los invito a que hagan un inventario de los productos que utilizan, aunque, desde luego, la mayoría dirá “Made in China” como la principal maquiladora mundial. El costo de la mano de obra es lo que supone que explique que sea así.

Veamos lo que sí podemos hacer y no se hace; las patentes con un alto componente de extranjeros (no residentes). El 95% de las patentes que se otorgan en el país no son de residentes. En ese sentido, en el estudio de la CEPAL –Ciencia, tecnología e innovación en la economía digital. La situación de América Latina y el Caribe, 2016– respecto a este tema se menciona que: (…) la distribución del planteamiento entre residentes y no residentes dentro de los países es relevante para determinar sus capacidades internas y conocer quiénes se apropian del conocimiento que se genera localmente o fuera del país, pero que se registra en él. (…) “5%, por ejemplo, en Colombia, Guatemala, México, el Perú y el Uruguay.”

Un planteamiento que se hizo por parte de CEPAL (2016) es que  “(…) se debe avanzar hacia estructuras productivas más complejas basadas en la innovación”. Sin embargo, en dicho estudio se plantea que la “estructura productiva de México se estancó entre 1995 y 2014”. Esto es resultado de una poca o nula diversificación de las exportaciones. Nos vendieron muy bien la idea de la ventaja competitiva y la súper especialización de lo que hacemos mejor, ensamblar.

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Ilustración: BBVA.

Hablando de dinero, y de cómo vamos en la inversión en investigación y desarrollo (I+D), basta decir que: Al analizar la dinámica de la inversión en I+D de los países latinoamericanos entre 2004 y 2013, se observa el estancamiento de la región con respecto a otros países emergentes, que expanden sus fronteras tecnológicas y de conocimiento, e incluso con respecto a países tecnológicamente maduros y avanzados. Se debe tomar en serio el tema e invertir en I+D; lo que se pone como porcentaje objetivo a nivel mundial de esta inversión es de 2.22.

Con datos del Banco Mundial para 2016, si comparamos el Gasto en Investigación y Desarrollo –en porcentaje respecto al PIB– tenemos que Corea es de 4.2%; mientras que en México fue de 0.48%. No se trata de buena voluntad, sino de una creencia en los efectos reales de la inversión de I+D como motor del desarrollo tecnológico y económico de un país.

Un tema importante es lograr incrementar los recursos humanos calificados para lograr ese replanteamiento de las capacidades de creación y transferencia nacional en ciencia tecnología.

Los datos de la CEPAL (2016) señalan a que: los países latinoamericanos tenían en promedio 520 investigadores equivalentes a jornada completa (EJC) por millón de habitantes, lo que contrastaba con la situación de los países industrializados, en los que las cifras correspondientes se ubican entre 2,000 y 8,000. Es decir, estamos muy lejos de tan siquiera pensar en replicar las capacidades tecnológicas del llamado primer mundo.

No cabe duda que lo más urgente es mejorar las herramientas de política para promover el Desarrollo tecnológico soberano, para que no se quede en buenas intenciones.


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El mundo post-COVID-19 y el futuro de México

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Ya que tenía el título perfecto para esta columna, “El mundo post-COVID-19”, caí en cuenta que de inicio no habrá un mundo post-COVID 19 como tal, porque seguirá siendo parte de las enfermedades que nos rodean como humanidad, ojalá en el muy corto plazo podamos enfrentarlo con un tratamiento eficaz, y en unos años ya con una vacuna. He de reconocer que el título atiende a la necesidad de llamar su atención y lograr compartir con ustedes las siguientes ideas e inquietudes.

¿Cuántos de nosotros no hemos llegado a pensar por qué no han desarrollado ya una vacuna? Y sobre todo con el desarrollo tecnológico que existe en el sector farmacéutico en países como Alemania o Estados Unidos. Es una pregunta válida desde la falta de conocimiento de cómo se dan las cosas ante este tipo de eventualidades. Sin embargo, tocará esperar su desarrollo e implementación que tengan que llevar, pues en un escenario óptimo para el caso de una vacuna puede ser de hasta dos años; pero eso no quiere decir que no habrá muy pronto un tratamiento eficaz contra la enfermedad.

Lo que es una realidad es que el COVID-19 nos ha dejado expuestos ante una oleada de información, misma que no sabemos procesar; entre la desinformación, las necesidades del día a día, nos hacen repensar que aun y con todos los avances tecnológicos de ahora, estamos tan inmaduros en el uso de las TIC´s porque, aunque tenemos acceso a la información, no analizamos lo que nos llega y a veces sólo reenviamos por reenviar lo que llega a nuestros correos o celulares.

Todos pasamos emocionalmente por varios pasos dentro de esta pandemia. Por ejemplo, algunos creen que no es cierto (siguen ahí); se les reprocha a los que importaron el virus; hay miedo; la realidad misma de que muchos perdieron su trabajo, o no pueden salir a buscar el sustento del día a día. Para el caso de México, muchos trabajos están dentro de la llamada informalidad; la pobreza no da para guardar un distanciamiento social como se pide. Son muchos factores que se conjuntan y no sabemos enfrentar de la mejor manera. Simplemente porque nadie estaba preparado para lo que ahora estamos viviendo.

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Ilustración: Washington Post.

La incertidumbre como única constante, eso es lo que tenemos en este momento. ¿Cómo será nuestra realidad en unos meses? ¿Regresaremos a la “normalidad” y en cuánto tiempo?  

Lo que sí viviremos es un mundo post-cuarentena, post-distanciamiento social. Un mundo y una humanidad que deberán “ser” diferentes. Debemos entender que los bienes públicos (como la salud) son esenciales, estar más aténtenos de las necesidades reales de los que conforman este sector, desde prestaciones sociales, condiciones de trabajo y el equipamiento básico necesario para poder enfrentar este tipo de adversidades.

Recientemente vi una entrevista al director y actor argentino, Ricardo Darín, y algo que dijo me llamó mucho la atención y además es el motivo real de lo que ahora estoy escribiendo. Bien decía, la economía del mundo está tambaleando porque estamos comprando solamente lo que necesitamos”.

Compramos únicamente lo que necesitamos, cosas para comer, aseo personal; lo que no lleva a una palabra, un concepto de vida que se ha implementado como una forma normal de actuar: el consumismo. No hablo del consumo, que es necesario dentro de las relaciones sociales, sino de ese consumo de cosas que a veces ni necesitamos y que se compran por comprar. Actualmente la gente sale a comprar productos de la llamada canasta básica.

La lección más grande de toda esta situación es saber reconocer la labor de los demás, la importancia del campo, del transporte, y no de los sectores como tal, sino de la gente que trabaja en ellos.

deceso de negocios
Ilustración: Rictus/El Financiero.

La sensibilización social deber ser el resultado inmediato de lo que nos está tocando vivir. Claro, al final es una idea, pero ojalá así fuera. Lo que sí podemos hacer ya que pase toda esta situación, o dentro de la situación misma, es apoyar el consumo local, a los pequeños productores, y consumir en la medida de nuestra posibilidades los productos nacionales. Con la idea de realmente fomentar la recuperación de la economía nacional. Hace mucho escribía, aquí mismo en El Semanario, la importancia de consumir lo “Hecho en México” y no como un nacionalismo, sino como una necesidad real de reactivar la economía.

Uno de los indicios que ha dejado claro el gobierno federal es que no habrá endeudamiento para solventar esta situación. Es decir, no se recurrirá al Banco Mundial o al FMI, lo que no compromete los ingresos futuros. Por eso cobra sentido apoyar lo “Hecho en México” no como una idea romántica, sino como una real forma de apoyar el empleo y la actividad económica nacional.

Recordemos que son la pequeñas y medianas empresas las que dan el mayor número de empleos en este país, y son éstas las que se beneficiarían con un consumo así. Consumir lo “Hecho en México” no fue tan importante como ahora, eso nos toca hacer.


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¿Es posible el crecimiento económico sin gasto público?

Lectura: 4 minutosConsidero que esta pregunta puede ser contestada en no más de 830 palabras, lo que sí es que podemos aproximarnos (un poco) a tratar de entender la relación entre crecimiento económico y el gasto público.

De inicio me parece importante acotar que el Producto Interno Bruto (PIB) se compone de sumar el consumo (C), la inversión (I), el gasto público (G), así como el saldo de la balanza comercial (X–M). El crecimiento económico representa un aumento en el PIB. Todos sus componentes son importantes, sin embargo, hablaremos del gasto público (G), mismo que podemos entender como el gasto gubernamental en bienes y servicios finales, militar y de inversión, además de que se incluyen los sueldos de los funcionarios públicos.

Dándole la importancia que debe, podemos resumir que en una economía el mayor consumidor es el gobierno (a través del gasto público), al consumirle a las familias (a través de contratación de varios de ellos), y también a las empresas (bienes y servicios). Con el gasto público se generan empleos e incentiva el mercado interno, fomentando el ingreso y el ahorro nacional.

Gastos públicos.
Ilustración: Victor Solís.

En el artículo titulado “Gasto público y crecimiento económico. Un estudio empírico para América Latina” de Pinilla y Jiménez (2012), se plantea que “(…) tal vez lo importante no sea el volumen de gasto sino su composición (Tanzi y Zee, 1997). Unos sectores públicos y un gasto básico son fundamentales para la promoción del crecimiento económico; sin embargo, la naturaleza de la función de gobierno debe cambiar de forma dinámica para promover el desarrollo (Adelman, 2000). Una vez llegados a un nivel de “gasto básico”, es posible que se deba modificar la configuración del gasto adicional, para que la promoción económica se mantenga”.

La variante del gasto público debe contemplar qué dinámica económica, por lo que la composición del mismo no siempre tendrá el mismo efecto; por ejemplo, mayores componentes de gasto social podrían permitir niveles superiores de gasto público general, sin perjudicar el crecimiento económico; pero también el exceso puede tener el efecto contrario.

¿Qué pasa en la economía mexicana en este momento? Sería una buena pregunta para aterrizar el tema del gasto público.

Desarrollo económico.
Ilustración: El Ancasti.

México tiene la tasa de interés más alta (de los países de la OCDE), que garantiza la entrada de capitales, lo que hace que el dólar sea más barato, y se “fortalece” el peso. Nuestra zona de confort en cuanto a libre comercio, es decir, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), no ha sido ratificado por los otros dos miembros. Lo que nos expone a las amenazas arancelarias de nuestro vecino próximo del norte. La experiencia con el TLCAN no nos augura un panorama muy alentador: balanza comercial deficitaria; dependientes de bienes de alta tecnología, e incluso de bienes de primera necesidad.

Entonces, ante un panorama externo no tan alentador, nos queda el mercado interno, el cual se debe fortalecer e incentivar; sin embargo, estamos asistiendo al llamado recorte en gasto público (llamada austeridad).

El recorte en el presupuesto reduce el gasto (público) y, por ende, también la inversión, que inevitablemente contrae el mercado interno. Es decir, si el gobierno gasta menos, se reduce la demanda a las familias (menos empleo) y las empresas (bienes y servicios), lo cual afecta inevitablemente al ingreso nacional, porque ese gasto que no se hace, no llega a las familias ni a las empresas que no pueden consumir como lo venían haciendo. Todo esto es de acuerdo a la lógica del mercado, su autorregulación.

Recorte al desarrollo.
Imagen: NOMICS.

Debemos estar atentos al efecto a corto plazo (un año) de la política de austeridad; ante la contracción del gasto del gobierno, se contrae los ingresos de las empresas (que no generan empleo), y se recaudaría menos (al haber menos ingresos). Afectándose como última variable dependiente el ahorro nacional (el ingreso); lo que sí provoca a corto plazo la austeridad es un superávit fiscal (se gasta menos de lo que se programó), y con ello se garantiza el pago de créditos (deuda).

No olvidemos que una política que se oriente a fortalecer el crecimiento económico, debe impostergablemente incentivar la capacidad productiva a través del gasto público.

¿Qué nos espera en el siguiente sexenio? De inicio, dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, en su apartado de “Economía”, propiamente en su sexto inciso se habla de: “Impulsar la reactivación económica, el mercado interno y el empleo”. Un párrafo que me llama mucho la atención y que retomo es el siguiente: “Una de las tareas centrales del actual gobierno federal es impulsar la reactivación económica y lograr que la economía vuelva a crecer a tasas aceptables. Para ello se requiere, en primer lugar, del fortalecimiento del mercado interno, lo que se conseguirá con una política de recuperación salarial y una estrategia de creación masiva de empleos productivos, permanentes y bien remunerados”. Esto será realmente cierto si la política de austeridad se complementa con un gran proyecto de gasto público (de los ahorros obtenidos), porque de lo contrario, no es posible el crecimiento sin gasto público.

¿ABC para entender la globalización? Parte 2

Lectura: 4 minutosYa estamos aquí de nuevo, una nota aclaratoria es que si estás leyendo esto es necesario haber leído la primera parte; Si ya lo hiciste bienvenido de nuevo, si no, te pido lo leas y nos leemos en un ratito.

A manera de resumen (y de continuación) podemos decir que la tesis de la globalización es en la concepción hiperglobista la que explica el aceleramiento del comercio mundial en manos del mercado, que a su vez ha permitido el desarrollo de los medios de transmisión del conocimiento; de igual forma se aceleraron con la así llamada era digital (el uso intensivo del Internet). En este sentido, el debate que cobija la denominada “globalización”, como una etapa nueva del modo de producción capitalista, es muy cuestionable debido a su simplicidad en la asociación de causas y efectos positivos que trae consigo la era digital, pero también en la presencia de una total originalidad histórica.

En contraparte y retomando la idea que la “globalización” actual es parte del proceso histórico del modo de producción capitalista (tesis transformacionalista), se hace énfasis en las ondas globalizadoras, que refieren el carácter cíclico de la globalización económica.

Divisas.
Imagen: Blog Emprendices.

Con el objeto de relativizar la novedad histórica de la globalización, se ha señalado que no es la primera vez que la economía mundial está fuertemente integrada. De hecho, se ha puesto en evidencia que –a fases de intensas interconexiones económicas entre países–, han sucedido otras de repliegue de éstos en el interior de sus fronteras. Así, por ejemplo, se destaca que en la época victoriana los movimientos de capital y mercancías eran de una magnitud semejante a la actual, tomando en cuenta los PIB de finales del siglo XIX y principios del XX. A esta fase “eufórica”, le siguió –tras la crisis de 1929– una inversión de la onda globalizadora, caracterizada precisamente por fuertes proteccionismos.

Es decir, el proceso de las ondas globalizadoras inicia con la globalización victoriana, teniendo como principal característica la promoción de la apertura comercial (1872-1929) donde la concepción del papel gubernamental, era de espectador dentro de las relaciones comerciales dirigidas y encaminadas por el mercado; seguida por una onda que inició con la crisis (1929), caracterizada por un proteccionismo en las actividades comerciales y económicas. Es decir, se revirtió el papel gubernamental (ya no como espectador, sino como actor principal) del ciclo anterior; la crisis de finales de los 70 y principios de los 80 trajo consigo una tercera onda globalizadora, se asiste a un ciclo de expansión y promoción (nuevamente) de la apertura comercial a nivel internacional, en donde de el papel del Estado, se orienta a su carácter de simple espectador.

La linealidad y novedad como el contexto en el que se ha desarrollado y conceptualizado a la actividad económica actualmente, a través de la promoción a la apertura comercial – la poca actividad gubernamental–, dista mucho de lo que la realidad económica actual muestra. Desde la óptica de las ondas globalizadoras (tesis transformacionalista) no es un fenómeno nuevo porque históricamente ya se había presentado, y no es lineal porque puede revertirse con una etapa de proteccionismo.

Divisas.
Imagen: Blog Reestructura2.

Conceptualizando el tema tenemos a Saxe-Fernández (1999) quién plantea el análisis de la globalización como una categoría histórica, donde su equivalente sería la “internacionalización económica” y por lo tanto representa “un fenómeno íntimamente vinculado con el desarrollo capitalista, intrínsecamente expansivo y que tiene en la experiencia colonial e imperial una de sus más claras expresiones históricas contemporáneas.” Por otro lado, para Carlos Vilas (1999), es un “(…) proceso, o mejor aún, un conjunto de procesos, que vienen desarrollándose con aceleraciones y desaceleraciones a lo largo de los últimos cinco siglos.”

En ese sentido, y finalmente, es que se contempla conceptualmente a la globalización como parte del proceso histórico del modo de producción capitalista, misma que hace énfasis en las ondas globalizadoras (que hacen globales una forma de actuar en materia económica). Es decir, “constituye un modelo de economía mundial, regional y nacional que divide las sociedades, concentra las riquezas y el poder político (…)” (Corbière Emilio J., 2002).

Por lo que, cuando se hable de globalización o leas esa palabra ya existirá un contexto diferente al exclusivamente mediático y temporal que se asocia a la era digital; bueno al menos eso espero.

A continuación, te enlisto algunos libros que podrían ser de tu interés para profundizar más lo expuesto en estos dos volúmenes, de los mismos se sacaron las citas que hago mención.

  • Corbière Emilio J., (2002) El mito de la globalización capitalista. Socialismo o Barbarie. Editado por e-libro.net.
  • Gutiérrez R. (2002) “Globalización: retos, oportunidades y tendencias”, en Corea, Ma. A. y Gutiérrez, R. Coord. Tendencias de la globalización en el nuevo milenio. UAM-Xochimilco. CSH, Depto. de Producción Económica; 1ra. Edición.
  • Hernámdez C. Aleida (2010) Las transformaciones del Estado y del derecho en el contexto de la globalización económica. Borrador de Tesis Doctoral en Derecho. UNAM. División de estudios de Posgrado de la Facultad de Derecho.
  • Saxe-Fernández, John (1999) “Globalización e imperialismo”, en J. Saxe-Fernández (coord.). Globalización: crítica a un paradigma. México: Plaza y Janés/UNAM.
  • Vilas, Carlos (1999) “Seis ideas falsas sobre la globalización. Argumentos desde América Latina para refutar una ideología”, en Globalización, critica a un paradigma, México, Plaza y Janés.

¿ABC para entender la globalización? Parte 1

Lectura: 4 minutosLa idea es entender (ABC) a que nos referimos cuando hablamos de globalización; la idea final es conocer más a detalle y ver la palabra como lo que realmente es, un proceso histórico. Esto lo haremos en las siguientes dos entregas.

Al final entenderemos la globalización como un proceso histórico, y no como una palabra mal usada o su uso en demasía; en ese sentido, su definición en la RAE es: “tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales.” Es una palabra (concepto) que no sólo se encuentra en el argot académico, sino que ya ha trascendido a la vida cotidiana, de ahí la importancia de conocerla a fondo.

Lo que sí, es que no tienen un único significado; es decir, es necesario tomar medidas precautorias en el uso de la misma; para ello, un primer acercamiento se puede hacer en torno al debate sobre su concepto, al definir las tesis que existen sobre la misma, como a continuación se muestra:

Para la tesis hiperglobista, además de los argumentos centrales enunciados en el cuadro, la globalización se define como una nueva época de la historia humana, en donde el declive de la autoridad del Estado es producto de la emergencia de la autoridad de otras instituciones –principalmente el mercado– y asociaciones internacionales –Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional– en el sistema económico mundial. El eje central de esta tesis es que la autoridad del Estado-nación está siendo seriamente modificada y desplazada por parte del mercado, como ente regulador de la economía.

En cambio, en la tesis escéptica hace énfasis en que el papel del Estado-nación en ningún sentido se ha disminuido, tal vez se ha configurado en cuanto al interés en su actuar, pero no así en su autoridad. Muy por el contrario, tiene el control de la internacionalización económica, de la cual se han valido las grandes empresas en la continua liberalización económica.

La crítica a la tesis hiperglobista se centra en la señalización de las falacias en las que incurre al defender esta postura. Dentro de ellas se enfatiza que la globalización no es un fenómeno nuevo; no es un proceso homogéneo ni un proceso homogeneizador; no conduce al progreso y al bienestar universal, ni tampoco a la globalización democrática, y no acarrea la desaparición progresiva del Estado-nación. De esta manera se encubre la realidad para inhibir la voluntad de cambiarla (Vilas, 1999:70).

No es nuevo porque el proceso de globalización está ligado íntimamente al desarrollo del capitalismo como modo de producción intrínsecamente expansivo. Además “(…) lo que permite a la globalización el carácter y la fuerza de que actualmente goza, y que la ubica como un concepto renovado (mas no nuevo) de las formas de organización de la producción y de flujo de capitales y difusión de tecnologías a nivel internacional es, evidentemente, la aplicación creciente de las tecnologías de la información y la comunicación, cuyo avance más espectacular corresponde a los años noventa” (Gutiérrez, R., 2002).

ABC para globalización.
Imagen: APICS.

No es homogéneo porque la globalización resulta ser un proceso de desenvolvimiento desigual. En la actualidad no es igualmente desarrollado su carácter financiero, como el propiamente comercial. Pensar que conduce al progreso y al bienestar universal, es totalmente erróneo. Muy por el contrario, se asiste al agravamiento de las disparidades económicas, políticas y sociales. La idea de que la globalización económica conduce a la globalización democrática es también falsa, porque restringe la práctica democrática al acto electoral, al mismo tiempo que el poder queda concentrado en un número cada vez más pequeño de actores. La idea que la globalización acarrea la desaparición progresiva del Estado-nación, es falsa si se observa que el componente estatal del mundo actual de los mercados globalizados es el mayor de la historia (Vilas, 1999:73-91).

Finalmente, la tesis transformacionalista retoma elementos de las dos anteriores y de la misma forma es crítica en otros tantos. En ese sentido, desde esta tesis se ve la globalización como una fuerza conductora central que determina el rápido cambio social, político y económico que ha transformado a la sociedad y al orden mundial. Se considera que la globalización presenta características sin precedentes históricos, como la mercantilización de muchas relaciones sociales, así también el que se permeé el tejido social tanto horizontal como verticalmente. Es decir, se asiste a la penetración de las relaciones capitalistas en espacios que no estaban o sólo estaban formalmente subsumidas al capital.

El papel del Estado-nación, mismo que se reconfigura y reconstituye como un actor importante, es imprescindible en la inserción de empresas nacionales al mercado mundial. Ejemplo claro de esta tendencia de Estados Unidos (Estado-nación) que apoya fuertemente a sus empresas (petroleras, farmacéuticas, software, entre muchas otras) en su participación en el mercado mundial.

Continuará…

Una ilusión llamada Economía Verde

Lectura: 4 minutosHablar de “Economía Verde” en estos días es hablar de muy buenas intenciones a nivel macroeconómico, y sus respectivas implicaciones sociales, pero dichas buenas intenciones a la fecha se han quedado ahí, en buenas intenciones. La realidad económica mundial actual, no arroja evidencia de que estamos en camino de intentar lograr algún cambio en ese sentido; muy por el contrario, los efectos reales del llamado impacto ambiental (cambio climático) es preocupante día con día. En estas líneas, trataré de explicar el porqué de esta afirmación, e intentaré que sea un tipo de manual ABC para entender realmente por qué la economía verde no es más que una ilusión, o desafortunadamente no ha pasado a ser un eje real de la economía mundial.

¿Por qué se habla de Economía Verde? De inicio, no hay postura oficialista que no se alinee a querer los beneficios de la economía verde para su respectivo país, “implementarlos”. Simplemente quién no va a querer una “mejora del bienestar social” de la población; una “lucha por la equidad” real; una reducción “en las emisiones de CO2”; uso de “energías limpias”; además de “eficiencia energética” y que se cuide “el medio ambiente”.

Naciones Unidas la ha definido como “aquella economía que resulta en un mejor bienestar humano y equidad social, reduciendo significativamente los riesgos ambientales y las escaseces ecológicas”. En ese sentido, la a Economía Verde “fue reconocida como una herramienta para lograr un desarrollo sostenible social, económico y ambiental.”

economía verde

Asimismo, Naciones Unidas, a través del Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente; insiste encarecidamente a que los países cumplan con Objetivos de Desarrollo Sostenible, y en aras de fomentar con la economía verde deben cumplirse cabalmente con los siguientes: 1: Fin de la pobreza, 8: Trabajo decente y crecimiento económico; 9: Industria, innovación e infraestructura; 11: Ciudades y comunidades sostenibles; y 12: Producción y consumo responsable. Además, deberán lograrse para 2030; es decir, en un par de lustros, a la vuelta de la esquina.

En ese sentido es uno de los cuentos más grandes de la economía mundial actual; porque no siendo pesimistas, sino realistas, no son objetivos alcanzables en el corto plazo, en el mediano y largo plazo deberá existir una tendencia real de cambio, no perceptible desafortunadamente.

Veamos por qué es una ilusión, y en verdad no es pesimismo, sino dimensionar la situación actual y entender qué no se necesita buena voluntad, sino líneas concretas a seguir más allá de buenas intenciones.

Fin de la pobreza; cómo le hacemos si el Banco Mundial dice que “casi la mitad de la población mundial, es decir, 3,400 millones de personas, aún tienen grandes dificultades para satisfacer necesidades básicas”; no llego ni a imaginar lo que se debería hacer para poder sacarlos de ese umbral.

Trabajo decente y crecimiento económico; entendiendo por trabajo decente que sea bien remunerado y con prestaciones sociales (salud, educación, vivienda), y al día de hoy, según la OIT, “la economía informal emplea más de 60 por ciento de la población activa en el mundo.” Siendo el desempleo una característica nata (o arraigada) del sistema de producción imperante.

Industria, innovación e infraestructura; al menos en innovación exceptuando a países como Corea del Sur, Finlandia, Suecia, Japón, Dinamarca, Alemania, Suiza y Australia, que son de los que más invierten en I+D, todos los demás países del mundo tienen una deuda importante con este tema, desinterés le llaman.

Ciudades y comunidades sostenibles; “en la actualidad, 828 millones de personas viven en barrios marginales, y el número va en aumento”, la inversión en infraestructura y servicios básicos tendría que ser histórica; y no veo voluntad política para que así sea.

Producción y consumo responsable; con datos de la ONU tenemos que: “cada año se desperdician 1,300 millones de toneladas de alimentos, mientras casi 2,000 millones de personas padecen hambre o desnutrición”. Algo en verdad no se está haciendo bien.

Inversión economía verde

En otros rubros se tienen otros frentes que deben combatirse en conjunto; por ejemplo: “El sector alimentario representa alrededor del 22% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, en gran medida debido a la conversión de bosques en tierras de cultivo”. Asimismo, “a nivel mundial, 2 mil millones de personas tienen sobrepeso u obesidad”, siendo un tema de salud por demás urgente de atender; contemplemos que “sólo el 3% del agua del mundo es potable y los humanos la consumen más rápido de lo que la naturaleza demora en reponerla”, esto es alarmante; y finalmente, “una quinta parte del consumo global de energía en 2013 provino de fuentes renovables”, por lo que no es una opción a corto plazo.

Dependemos y seguiremos dependiendo del petróleo, así lo hace ver la pugna internacional por el control del crudo; desafortunadamente seguirá siendo una ilusión la llamada economía verde, los esfuerzos individuales suman, pero no son suficientes. Hay mucho que hacer indudablemente.

La peculiaridad del mercado laboral en la “Era digital”

Lectura: 3 minutosHablar de la “era de la información”, “era digital” o “globalización”, se hace de manera indistinta, y su uso es relacionado a lo que vivimos día a día desde que salió a la luz el llamado Internet; sin embargo, es un proceso histórico que va más allá de aquel día en que el Internet es parte de todo lo que hacemos, directa o indirectamente. Nos referimos propiamente del uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) dentro del proceso de globalización.

La palabra globalización se entiende como la “Tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales” (consultado de la Real Academia Española de la Lengua); actualmente se habla de la importancia mediática, académica y cultural que ha tomado en los últimos años en el quehacer de la vida internacional. La palabra como tal no sólo se encuentra en el argot académico, sino que ya ha trascendido a la vida cotidiana.

En ese sentido, si pensamos que la globalización es parte de las TIC´s, es que la analizamos desde su concepción hiperglobista en la que se explica el aceleramiento del comercio mundial en manos del mercado, que a su vez ha permitido el desarrollo de los medios de transmisión del conocimiento, que de igual forma se han acelerado con la así llamada era digital (uso intensivo del Internet). De esta manera, el debate que cobija a la así llamada “globalización” como una etapa nueva del modo de producción capitalista, es muy cuestionable debido a su simplicidad en la asociación de causas efectos positivos que trae consigo la era digital, pero también en la presencia de una total originalidad histórica.

mercado laboral en era digital

A lo que, si asistimos, como espectadores y principales actores es al uso masivo de las TIC´s, su uso se ha dirigido tanto a facilitarnos actividades, como a hacernos dependientes de las llamadas redes sociales. Hay muchas cosas buenas y unas tantas malas respecto a su uso; también ha cambiado la forma de interactuar entre nosotros, y obviamente entre los gobiernos y los mercados. De eso es lo que quiero puntualizar, el mercado laboral en la llamada era digital.

Dentro del documento “Las plataformas digitales y el futuro del trabajo” de la Organización Internacional del Trabajo, se plantea que actualmente “Existen dos tipos de plataformas: las plataformas en línea, en las cuales el trabajo se terciariza mediante convocatorias abiertas a una audiencia geográficamente dispersa (una modalidad también conocida como «crowdwork»), y las aplicaciones (o apps) móviles con geolocalización, en las que el trabajo se asigna a individuos situados en zonas geográficas específicas.”

Se nos vienen a la mente muchas empresas que han tomado este rol y con el poder de un clic se puede acceder tanto a productos como servicios, que van desde la comida hasta el transporte; tienen nombre y apellido las personas que utilizan esas plataformas para trabajar.

Dentro de documento de la OIT se describen las “Razones para trabajar en las plataformas digitales: «Complementar la remuneración recibida por otros trabajos» (32 por ciento) y «preferencia por trabajar en casa» (22 por ciento); para muchos de estos trabajadores, el trabajo en las plataformas digitales es una manera de seguir trabajando y obtener un ingreso.”

Por otro lado, contestando a la pregunta de ¿quiénes son los trabajadores de las plataformas digitales? En el informe se menciona que: “la edad promedio de los participantes en la encuesta es de 33,2 años; sólo uno de cada tres trabajadores es una mujer. Esta cifra es inferior en los países en desarrollo, donde apenas uno de cada cinco trabajadores es una mujer; los trabajadores de las plataformas digitales cuentan con altos niveles de estudios: el 37 por ciento había completado un grado universitario y el 20 por ciento un posgrado.”

Datos que derivan en recomendaciones puntuales para adaptar los sistemas de protección social de manera que los trabajadores de las plataformas digitales estén cubiertos: “1. Adaptar los mecanismos de seguridad social para que cubran a los trabajadores en todas las modalidades de empleo, independientemente del tipo de contrato; 2. Hacer uso de la tecnología para simplificar los pagos de cotizaciones y beneficios; 3. Crear y fortalecer mecanismos universales y financiados con impuestos de protección social.”

Para el caso de México, siendo la empresa de transporte UBER la que cuenta 250,000 socios y sus usuarios oscilan los 8 millones de pasajeros en 40 ciudades, es el ejemplo de regulación pendiente, y un trabajo urgente de los legisladores. Cabe mencionar que la palabra digital sí es mencionada en la actual Ley Federal del Trabajo, aparece en cuatro ocasiones en distintas artículos y apartados, pero desafortunadamente hace referencia a usar la “huella digital” en vez de la firma de los trabajadores; así las cosas pendientes por hacer, no se trata sólo de legislar su aplicación, sino su real efecto en la economía a traves de los ingresos que genera.

Inmadurez económica de las opiniones políticas

Lectura: 3 minutosEn días recientes leemos tantas opiniones sobre lo que pasa y lo que no pasa en Venezuela, las posiciones oficiales, las personales, sin dejar de lado que pueden llegar a ser tan viscerales. Lo sorprendente no es eso, sino el desconocimiento de lo que pude o no pasar allá; se comparten las noticias sólo por compartir, sin saber al mínimo si es verídico lo que se dice y mucho menos revisar la fuente.

En esto que les expreso puedo dar certeza que todo tiene un sustento. En ese sentido, el problema va más allá de compartir algo, el problema es entender lo que se volvió un tema de “interés” para todos: Venezuela.

Salvo lo que nos bombardean en los medios de comunicación, no vamos más allá y nos quedemos con lo que nos dicen: dictadura, opresión, pobreza; y un sinnúmero de etcéteras; no es mi idea quitarles esos prejuicios o ese tipo de ideas, sino más bien darles a conocer datos sobre lo que pasa en esa latitud.

Nicolás Maduro

Antes de llegar a los números, me gustaría compartirles una idea que me ronda la cabeza ante la “aclamación mundial” de democracia en Venezuela, ¿quién elige a los agentes económicos? Los gobiernos se eligen “democráticamente”, a través del voto o la así llamada democracia participativa, por lo tanto, es una libre determinación de cada uno de los pueblos. ¿En dónde podríamos decir que realmente sí hay democracia? ¿en Europa?, ¿en Estados Unidos?, ¿en qué país de América Latina? Si les preguntan a los que no votaron por el presidente electo, dirán que es un gobierno de minorías, debido a los altos niveles de abstencionismo que existe.

Lo que sí podemos ver y opinar es en lo que están haciendo en materia económica, política y social. Usaré datos que nos ayuden entender lo que pasa, y los tomo del Banco Mundial, propiamente de sus Indicadores del Desarrollo Mundial.

Sin más preámbulos, vayamos a los indicadores, iniciamos con los de Población y servicios públicos. De inicio, la Población urbana (% del total) era de 61.6 en 1960 y paso a ser de 88.2 para 2017; mientras que la Población rural (% de la población total) fue de 38.4 en 1960, y paso a ser de 11.8 en 2017. Siendo éste un proceso natural dentro de la mayoría de los países, en donde la movilidad interna se da hacia las grandes urbes, lo que demanda servicios Acceso a la electricidad (% de población), siendo de 97.4 en 1990, mientras que para 2016 llegó al 99.6 de los hogares. Esto representa en términos reales una gran inversión gubernamental en infraestructura, mientras que las Personas que usan Internet (% de la población) pasaron de ser el 0.1 en 1994, al 60.0 en 2016. Dicho porcentaje trae consigo un gran gasto para poder llegar a esos niveles; las Suscripciones a telefonía celular móvil que eran apenas 1,800 en 1998, alcanzaron la cantidad de 24,493,687 en 2017.

En Educación se tienen los siguientes datos: los Investigadores dedicados a investigación y desarrollo (por cada millón de personas) no hubo ninguno de 1960 a 1997, 1998 presenta 49.2; y ya para 2015 se habla de 240.3; esto refleja indudablemente la inversión en I+D que se está realizando; Educación obligatoria, duración (años), pasó de 6 en 1998 a 16 para 2017; Inscripción escolar, nivel preprimario (% bruto) era de 4.2 en 1971, y  logró 66.7 para 2017; Tasa de alfabetización, total de adultos (% de personas de 15 años o más), para 1981 era de 84.7, y para 2016 fue de 97.1.

Un indicador que siempre es importante seguir y tratar de mantener lo más alto, o al menos una tendencia positiva es el Gasto público en educación, total (% del PIB), siendo de 4.4 en 1981, alcanzó el 6.9 en 2009.

Los indicadores en materia de Salud son los siguientes: Embarazadas que reciben atención médica prenatal (%) fue de 94.1 en el año 2000, y llegó a 97.5 en 2017; Inmunización contra el sarampión (% de niños entre 12 y 23 meses de edad) fue de 43.0 en 1981, y oscila el 96.0 en 2017.

En temas de Economía de inicio tenemos que la Formación bruta de capital (% del PIB) fue de 9.9 en 1990 y de 24.8 para 2014; mientras que el Desempleo, total (% de la población activa total) (estimación modelado OIT), pasó de 16.8 en 2003 a 7.9 en 2018. No omito presentar el dato sobre el Gasto militar (% del PIB), fue de 3.1 en 1960 y de 0.5 para 2017.

El uso de los datos es completamente responsabilidad de cada uno de nosotros, la fuente la tienen también. Ahora sí, hablemos de esa dictadura llamada Venezuela, y aclaro que no hablé de las reservas de petróleo, lo cual indudablemente nos daría el porqué del interés de Estados Unidos en democratizarlo a cualquier costo.