México ante los debates

Lectura: 5 minutos

Los debates se introdujeron al marco jurídico electoral con el propósito de otorgar a los electores la oportunidad de ver cómo los candidatos a los diversos cargos de elección popular contrastan sus ideas y propuestas sobre los temas de interés general, y así medir sus capacidades de disertación, conocimiento y manejo de datos específicos, además de la serenidad y control de sus emociones. Desde la introducción de los debates al escenario del periodo de campaña electoral, las cosas han traído emoción, pero creo que no se ha explotado debidamente. Y me refiero a que la explotación no necesariamente significa abuso, al contrario, buen uso.

Ese buen uso del debate, como mecanismo para contrastar ideas y propuestas, así como conocimiento y control de emociones, debe aprovecharse al máximo en nuestra joven democracia, como medida para inyectar auténticas dosis de transparencia sobre la personalidad de los debatientes, certeza sobre la formación profesional y capacidades intelectuales de los candidatos; un debate donde se denote la experiencia que dejó un buen ejercicio de su carrera profesional, ya sea en el sector público o en el privado, su actitud ante los retos y las crisis, sus reacciones ante los ataques, así como sus recursos oratorios para desmarcarse de acusaciones y esgrimir con sólidos argumentos su defensa.

Rehuir a un debate que se ofrece en un periodo electoral puede darse por tres razones fundamentales, aunque podría haber muchas más: una podría ser el trazo de una estrategia para evitar la confrontación (la cual resulta un poco ingenua en estos tiempos); la segunda puede ser el temor de perder posicionamiento ante las preferencias en las encuestas (suena razonable y más aceptable); la tercera razón podría ser la cobardía al saberse ignorante e incapaz (ésta resulta imperdonable).

El debate tiene la capacidad de proporcionar herramientas a los electores para determinar la orientación de su voto, pero además causa tal efecto, que aun los más fervientes seguidores de un candidato pudieran entrar a un plano de tibieza al verse desengañados sobre sus supuestos atributos y virtudes cuestionables; de la misma forma, aquellos, cuya decisión era vaga y dubitativa, pueden conseguir, con los resultados de un debate bien llevado, la resolución a sus dudas y desconfianzas, para finalmente definir el sentido de su voto.

Sólo en el contraste de las propuestas y proyectos pueden trazarse nuevos horizontes o enderezar ideas y conceptos que se creían acertados, pero que, a la luz de un conocimiento mayor, redefinen sus derroteros y generan certidumbre y evolución.

Debate

La política es un constante contraste y choque de ideas, en las que unas quieren imponerse a otras; en el debate puede haber concurrencias y coincidencias, acuerdos y pactos, porque nadie debe permitirse renunciar a su legítimo derecho de aceptar ser vencido con argumentos y razones, y de simplemente modificar las estructura original de su propuesta para perfeccionarla con la inclusión de las ideas de otros; de lo contrario, permanecería en la necedad, la ceguera intelectual, la ignorancia ofensiva y la superchería.

En el proceso electoral del presente año, veremos tres debates, que deberán proporcionar el tiempo suficiente para la exposición de ideas y propuestas, para emitir críticas y enfatizar sus posicionamientos, así como para generar polémica y desenmascarar a quienes lancen datos imprecisos que tiendan a maquillar la realidad.

Debatir es un arte cuando existen reglas claras, sobre todo para que los espectadores procesen la realidad en la que viven frente al análisis de los debatientes y la pertinencia de sus propuestas. La gente puede ser persuadida por las habilidades de un orador, pero cuando los temas atañen a una situación que predomina sobre una porción mayoritaria de la población, los directamente interesados pueden intuir si los métodos que se proponen pueden convenir a sus intereses o están alejados de la realidad. Quienes estén más alejados de la realidad política, económica y social de México quedarán en evidencia. Suelen tener mejor aceptación las reformas a los métodos ya existentes con la finalidad de afinarlos y ser más eficientes, que aquellos que son cien por ciento innovadores, porque sus reglas y alcances serían poco digeribles para la mayoría.

Ofrecer, a diestra y siniestra, dádivas, concesiones y regalos, puede acarrear simpatías y adhesiones, pero asomarían más temprano que tarde señas claras de irresponsabilidad, paternalismo y populismo, los cuales frecuentemente son enlistados fuera de las características propias de una democracia moderna y del fortalecimiento institucional. Esa clase de propuestas tenderían más hacia los liderazgos absolutistas, al debilitamiento de las estructuras y perversión de las vocaciones institucionales.

Quien duda mucho al exponer sus ideas es porque no las tiene muy claras, porque ignora sus alcances o porque son producto de la locuacidad o la ocurrencia. Todos somos testigos de cifras maquilladas o inventadas por el simple placer de mentir. En el servicio público no puede haber algo más peligroso y patético, proviniendo de un personaje que pretende ser presidente de la república. Por el contrario, quien expone sus propuestas de forma sucinta, clara y coherente, es porque conoce bien a su público objetivo, está al tanto de sus posibles alcances y las puede defender frente al contraste de otras propuestas, sin recurrir al manoteo, al sombrerazo y al chistorete regionalista.

Los debates son oportunidades valiosas para los candidatos que quieren darse a conocer; sus habilidades discursivas pavimentan su acenso en las preferencias. Aquellos que ya son muy conocidos tendrán pocas cosas que mostrar, y existe la posibilidad de que sean calificados más severamente. La habilidad de un buen polemista es manipular a su adversario para arrastrarlo al campo de sus conocimientos más notables, evidenciar sus carencias e irrelevancia en sus propuestas, y finalmente vencerlo con la razón, sin regodearse de ello.

Debate podio

Cabe señalar que hay posicionamientos indefendibles y factores que desprestigian a quienes enarbolan su defensa, sea ésta por razón de estado, por concurrencia ideológica o mera simpatía académica. En esos casos, el escenario de un debate público no es precisamente el mejor escenario para la apología heroica. La corrupción, el tráfico de influencias, la irresponsabilidad pública y los intereses de grupo, son temas que hieren a México y que los electores no van a perdonar, por más juramentos y promesas.

Ciertamente, nadie es químicamente puro e inmaculado. Todos, por el simple hecho de actuar, pueden haber cometido errores; sin embargo, la memoria de los mexicanos parece resultar muy flaca y selectiva. Así que los discursos de erradicación de la corrupción por el simple hecho de su santísima presencia, no son otra cosa que tomaduras de pelo, que, más allá de generar adhesiones, deberían provocar extrema precaución, porque ya en el gobierno suele darse todo lo contrario.

Declarar que renuncian a un avión presidencial, o no, es tan irrelevante como vestirse con traje y corbata, o arremangarse la guayabera. Esa clase de declaraciones no llevan sustancia respecto a las acciones de gobierno, sino que hablan de prejuicios y falsas poses.

En los debates, los candidatos están solos, armados de algunas notas y datos que resumen lo que ya saben de sobra, no requieren de extensos legajos ni de asesores que les dicten fórmulas. En la arena del debate político, las únicas armas de los protagonistas son sus habilidades oratorias, sus capacidades intelectuales, su sensibilidad frente a la situación que impera en el país, su experiencia personal en el servicio público y sus conocimientos.

Los mexicanos disfrutaremos de todo cuanto acontezca alrededor de los debates políticos de los candidatos a todos los puestos de elección popular. En este periodo de campaña electoral, veremos quiénes saben más, a quiénes conocemos mejor y cuáles son sus propuestas para remontar los prejuicios del pasado, enfrentar los retos de hoy y consolidar los cimientos del futuro de México.

0 0 votos
Calificación del artículo
Subscribir
Notificar a
guest
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
0
Danos tu opinión.x