Proyecto Chapultepec

Chapultepec, Naturaleza y Cultura: un proyecto parasitario

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Por Gustavo A. Ramírez Castilla.

Secretario General del Sindicato Nacional de Profesores
de Investigación Científica y Docencia del INAH.

Un proyecto parasitario que se chupará los recursos vitales para el desarrollo de la cultura en México

El jueves 12 de noviembre del año en curso, el Pleno de la Cámara de Diputados, desechó la reserva presentada por el diputado Sergio Mayer Bretón, presidente de la Comisión de Cultura y Cinematografía, al Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2021, para reasignar más de 1 mil 900 millones de pesos a las instituciones del Sector Cultura, de los 3 mil 508 millones de pesos designados por la SHCP al proyecto Chapultepec, Naturaleza y Cultura. Con esta decisión, se asesta un duro golpe a la cultura y educación en México, al dar vida a una megaobra multianual que, durante los tres años siguientes, chupará recursos de todas las instituciones y programas del Sector Cultura, tanto federales como estatales y municipales, dejando a la población del interior de la República sin acceso a obras, productos, servicios culturales y educativos de calidad y, a las instituciones culturales y creadores, al borde de la ruina.

Durante décadas, el sector cultura del país, se ha visto limitado en su desarrollo por la carencia consuetudinaria de suficiencia presupuestal; pero nunca antes como ahora, se le han reducido los recursos para, al menos, funcionar, de hasta el 0.47 % del PIB de sexenios anteriores, al 0.17% del PIB en la actualidad. “Estábamos mejor, cuando estábamos peor”, reza un dicho popular. Se puede entender que, por la crisis económica mundial generada por la pandemia del COVID-19, una gran parte de los recursos económicos se destinen a garantizar la salud de la población. Lo que no puede entenderse es que, bajo estas circunstancias, se concentre casi un 25% del presupuesto destinado en el PPEF 2021 al Ramo 48, en una sola obra. Y que, para ello, se les quiten recursos a las instituciones fundamentales del sector y se le otorguen a un solo, nuevo e innecesario proyecto: Chapultepec, Naturaleza y Cultura. Ello ocasiona un desequilibrio tanto presupuestal como de distribución horizontal, pues esa obra se concentra en la Ciudad de México, excluyéndose a los demás Estados y municipios del país de los beneficios de los programas locales de cultura. Chapultepec, Naturaleza y Cultura es un proyecto atractivo; pero no es un proyecto prioritario ni necesario –así también lo afirmó el diputado Mayer pues, según sus propias palabras–, hasta ahora, nadie ha podido demostrarlo. No obstante, sí es un proyecto parasitario que se chupará los recursos vitales para el desarrollo de la cultura en México.

El Proyecto Chapultepec, Naturaleza y Cultura tendrá un costo de más de 10 mil millones de pesos. Y tal como lo impone la Ley de Hierro de todo megaproyecto, los sobrecostos suelen multiplicarse y los retrasos a prolongarse, por lo que podría esperarse que los siguientes años la obra se encarezca y se alargue, asfixiando aún más al Sector Cultura.  De acuerdo con los análisis de Carlos Villaseñor, reconocido experto en políticas culturales y consultor de la UNESCO, para dotar al proyecto Chapultepec de recursos en el ejercicio fiscal 2021, se les quitan recursos a las entidades y organismos de la Secretaría de Cultura en porcentajes que van del -1.65% al -19.43%. Particularmente sensible en los casos del INAH y del INBAL; del total asignado al Ramo 48, es decir, Cultura, $3,508 millones de pesos se destinan sólo al proyecto Chapultepec, con lo que el presupuesto real total es de únicamente 10 mil 477 millones 117 mil 395 pesos. Lo que significa que tan sólo el 0.17% del gasto federal será destinado a la cultura; muy lejos del 1% recomendado por la UNESCO.

Comparativo del Presupuesto asignado para el PEF 2020 y el Proyecto PEF 2021, Sector Cultura

Tabla presupuesto proyecto cultura
Elaboró: Carlos J. Villaseñor Anaya (se permite utilizar los datos, citando la fuente, 9 de septiembre de 2020; gaia@prodigy.net.mx).

El proyecto Chapultepec contempla integrar el espacio natural con la oferta cultural existente en una gran área peatonal. Entre las propuestas de oferta cultural contempla un jardín botánico, pabellones, una casa de cultura política y una Bodega Nacional de Arte. De acuerdo con la información de la página web, esta bodega será un:

Espacio expositivo y de conservación, que otorgará condiciones óptimas de seguridad, iluminación y climatización para garantizar la conservación de acervos, salas de reserva y equipamientos técnicos para la conservación, servicio y estudio de las colecciones públicas y de los museos históricos del país. Servirá como plataforma pedagógica para estudiantes de restauración y profesionales de museos que busquen realizar talleres, investigaciones o estadías de trabajo. Podrá también ser utilizada para resguardar colecciones privadas dentro de la cuarta sección.

Tan sólo la Bodega tendrá un costo mayor a mil millones de pesos y se prevé que cuente con el mejor equipamiento y personal para el adecuado resguardo, conservación y estudio de las colecciones, además de dar cabida a colecciones privadas. Lo anterior es inconcebible; crear un nuevo espacio de almacenamiento de colecciones, cuando los museos, centros de investigación, laboratorios y bodegas del Instituto Nacional de Antropología e Historia en sus sedes estatales, carecen de las mínimas condiciones para el resguardo, conservación y estudio de las colecciones arqueológicas, paleontológicas e históricas, propiedad de la Nación. Para muestra basta un botón.

La bodega de colecciones de salvamento arqueológico ubicado en un antiguo edificio de la calle de la Alhóndiga, en el Centro de la CDMX, se inunda frecuentemente con aguas negras; algunos de los invaluables materiales arqueológicos del país, se hunden en la temporada de lluvias entre excremento y aguas putrefactas. Tampoco es inusual ver en los Centros INAH del país, las importantes colecciones recuperadas en los proyectos, guardadas en cajas de huevo, estibadas una sobre otra por carencia de estantería. Cajas aplastadas con enterramientos humanos, cubiertas con hules para evitar que los chorros de agua que se cuelan por los techos las mojen. Espacios colmados de humedad, sales y hongos como la fortaleza de San Juan de Ulúa, del centro INAH Veracruz, usada de almacén de colecciones, o el sofocante edificio del Centro INAH Campeche que también almacena piezas arqueológicas, mientras sus aplanados se caen por el salitre de los muros; y así por todo el país.

Ni qué decir de los museos, como el de Paquimé en Chihuahua, donde llueve más adentro que afuera; o la biblioteca Antonio Peñafiel del Centro INAH Hidalgo, donde las filtraciones han dañado severamente su acervo bibliográfico, como sucedió también en la Biblioteca y el Museo Nacional de Antropología, hasta hace poco, por décadas de falta de mantenimiento apropiado. No debe crearse nueva infraestructura sino cuidar, reparar y conservar la que ya se tiene. ¿Para qué otro elefante blanco que en pocos años también estará abandonado a su suerte, pasado el furor de la 4T?

Las zonas arqueológicas, esos mal llamados atractivos turísticos que tanto se pretenden explotar con los turistas del Tren Maya, tampoco son la excepción. Los visitantes no se pueden imaginar los estragos de la humedad y la lluvia que exfolia la roca, invade de sales los muros, corroe el interior de las paredes poniendo en riesgo su estabilidad. Y cada día, cada año, se deberían invertir millones de pesos en mantenimiento, que la venta de boletos no alcanza a cubrir, contrario a la creencia popular. Sanitarios inservibles, techumbres perforadas, casetas estropeadas, es lo frecuente. Pero como no se tiene el recurso suficiente, los daños se acumulan en todas las zonas arqueológicas abiertas al público, principalmente en las más famosas: Teotihuacán, Tajín, Chichén Itzá, Palenque y muchas más. Otras, las menos famosas, están en el completo abandono, una vergüenza nacional, como Las Higueras en Vega de Alatorre, Veracruz; Las Flores y Tammapul en Tampico y Tula, Tamaulipas; Xiutetelco en Puebla, etc. No se deberían abrir más zonas arqueológicas al público hasta no dignificar y conservar adecuadamente las que ya se tienen.

Las Higueras en Vega de Alatorre, Veracruz
Las Higueras en Vega de Alatorre, Veracruz en estado de abandono y cerrada al público.

El INAH tiene un déficit presupuestal de 1 mil 200 millones de pesos, actualmente adeuda casi 400 millones de pesos a prestadores de servicios de arrendamientos de vehículos y computadoras, servicios de limpieza, de seguridad y vigilancia, entre otras. Sin un presupuesto suficiente, digno y respetuoso de sus aportes a la Nación, el Instituto está al borde de la quiebra y de la parálisis de sus funciones sustantivas.

Cómo se asienta en el reclamo de los sindicatos del INAH y del INBAL a los diputados que desdeñaron las necesidades del Sector Cultura, “A 500 años de la Conquista, ¡se asesta otro golpe letal a las culturas de México!

Bajo las actuales circunstancias, digo ¡No, al proyecto Chapultepec!

Cholula, Puebla, deslaves en el perfil expuesto.

Nota: Mi sincero agradecimiento a los colegas del INAH que proporcionaron las fotos que ilustran este artículo.