La inútil solemnidad

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En esta época, en este país, se ha vuelto intocable la idea de la diversidad en diferentes ámbitos; la más recurrente es la relacionada con lo sexual, pero también se refiere a lo cultural, educativo, religioso, político, entre otros ámbitos más. En los discursos donde la diversidad es el eje central existe un dejo de masificar al individuo a partir de estas categorías; si eres gay lo más importante de tu persona – personalidad, si algunos lo prefieren – es ser gay y esto, sólo esto, te permite relacionarte con los otros; si eres de izquierda lo esencial de tu identidad es ser de izquierda y a partir de este atributo puedes relacionarte con los demás.

La diversidad, tomada como estandarte político y social, no ha hecho una sociedad más diversa, al contrario, la ha atomizado en múltiples categorías desconectadas entre sí. El peligro de esta situación reside en el origen de un velado fundamentalismo. Los que pertenecen a la derecha se sienten superiores a otras opciones políticas sólo por ser de derecha; los judíos tiene supremacía sobre cualquier otra comunidad religiosa precisamente porque no son de otra comunidad; así podría seguir enunciando varios ejemplos. Lo diferente ha provocado una neurosis social; nos ha alejado del respeto, de la solidaridad e, irónicamente, de una visión compleja de la vida.

Sobre este tema, es interesante encontrar “Venenos Cotidianos”, una obra de teatro que no tiene ni el más mínimo respeto hacia la diversidad. No la endiosa, no la venera y tampoco la defiende de forma compulsiva; se burla de ella al extremo para demostrarnos cómo el mundo no puede seguir girando a partir de las diferencias, al contrario, deberíamos funcionar con base en las semejanzas.

A través de cuatro presuntos estereotipos, el escritor Adriano Numa escribe una comedia de enredos; una nerd con ansias de conseguir reconocimiento social, una mujer obsesionada por su considerable peso y virginidad y una sadomasoquista que trabaja como maestra en las mañanas luchan por conseguir el amor de, por si no fuera poco, un stripper con un gran talento literario.

Todos los personajes responden a causas intocables (o perseguidas) por grupos mojigatos y que se dan golpes de pecho para luchar en pro de la diversidad, sin embargo, el autor no tiene ningún empacho en construir personajes multidimensionales, para resaltar cómo los estandartes políticos, los grandes atributos de la diferencia, nos han alejado de una mirada más profunda del ser humano. Y es ahí donde la comedia funciona y cumple su misión: ser una crítica social.

Mediante un montaje con pocos recursos plásticos, el director propone un espacio donde el espectador completa las imágenes visuales con su imaginación. La dirección de Javier Ibargüengoitia lleva al actor a dinámicas corporales exigentes y con tintes de clown; es un acierto rematar ciertos chistes con acciones físicas para hacer más vivo el espectáculo.

Los actores Alejandra Ley, Gloria Aura, Melina Robert y Felipe Sánchez se enfrentan a la dificultad de llevar el montaje a un ritmo vertiginoso; como están en el inicio de su temporada, todavía falta ajustar ciertos momentos donde los intérpretes dependen del estado del público para conducir la obra a su máxima velocidad, sin riesgo de fallar en el intento. Es una situación comprensible por su reciente estreno pero que en ningún momento demerita el trabajo final.

Uno de los aspectos que más funcionan en escena es el vestuario; las tres mujeres simulan ser unas muñecas exóticas de juguetería, mientras el objeto de su deseo, el stripper, oscila entre la caracterización de un ratón de biblioteca y un sexoservidor. Estos diseños funcionan porque hacen un contraste entre los estereotipos marcados por la sociedad y la complejidad de cada uno de los personajes alejados de los anteriores.

La diversidad es importante reconocerla sin olvidarnos de la semejanzas; somos diversos pero también nos parecemos y, cuando encontremos eso, existirán vínculos de respeto y diálogo y no de intolerancia y odio. “Venenos Cotidianos” es una obra necesaria en estos tiempos de una asfixiante solemnidad; rompe los estandartes inútiles de la diversidad que, de forma triste, ha sido secuestrada por grupos fundamentalistas para negociar con ella. Se compromete con la risa del público para llevarlos a reflexionar sobre su propia vida, sobre cómo somos capaces de rendirnos ante la sociedad por ideas estrechas y totalitarias.

“Venenos Cotidianos”
De: Alejandro Numa
Dirección: Jorge Ibargüengoitia
Teatro Xola Julio Prieto (Eje 4 Sur Xola 809 esq. Nicolás San Juan)
Martes a las 20:30 hrs.

http://mexicolegendario.blogspot.mx/2012/08/venenos-cotidianos… 

http://www.horacero.com.mx/londres2012/noticia/?id=NHCVL79309 

http://www.pezurbano.com.mx/mexico-df-ponte-cent/ofertas/teatro… 

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