Home || Colaboradores || Antonio M. Prida || Decadencia del Imperio americano y los cinco reyes

Decadencia del Imperio americano y los cinco reyes

Decadencia.

Antonio M. Prida


De Frente y Derecho

Imagen: Thecno Image.

viernes 16 de agosto de 2019

A Patrick Doucet Leautaud.

Resulta imprescindible leer la obra más reciente del filósofo francés contemporáneo Bernard-Henri Lévy intitulado The Empire and the Five Kings, America’s abdication and the fate of the world, cuya tesis principal consiste en que si Estados Unidos abandona sus valores y principios consignados en latín en el billete de un dólar, su imperio colapsará para siempre y el destino del mundo cambiará radicalmente.

¿Cuáles son esas tres frases que cualquiera puede leer en dicho billete? Se trata de tres citas del poeta romano Virgilio, el escritor de la Eneida, que dicen lo siguiente: annuit coeptis, que quiere decir “Dios ha favorecido nuestra causa”; novus ordo seclorum, cuya traducción es “el nuevo orden de los siglos”; y e pluribus unum, que significa “uno, entre muchos”.

En opinión del autor, el presidente Trump y su política de America First está poniendo en riesgo el poderío americano, calificado por André Malraux en su famosa carta a Nixon como “el imperio más grande en la historia del mundo”, consolidado sin habérselo propuesto, al ganar la Segunda Guerra Mundial, gracias a su victoria militar y moral que le permitió obtener la autoridad que le hacía falta para imponer su cultura al mundo, a través de su idioma, hoy entendido en todos los rincones del planeta, y de su dominación tecnológica, presencia que Bernard-Henri denomina fantomatique.

Trump.

Ilustración: @MarkBryan.

Y la amenaza de que ello ocurra consiste, en opinión de Lévy, en que los nuevos bárbaros de Oriente, los denominados Cinco Reyes, se apresten a intentar tomar su lugar en el mundo. Ellos son Turquía, Rusia, China, Irán y el radicalismo islamista sunita, sistemas políticos contrarios a la libertad, caracterizados por sus democracias iliberales, que limitan la participación de sus pueblos al sufragio, olvidando el seguimiento de la Ley Natural y del Estado de Derecho, así como el derecho de los pueblos a decidir por ellos mismos, en lugar de que unos cuantos iluminados decidan por ellos, valores esenciales de la cultura occidental que el imperio estadounidense ha defendido, en fidelidad a la cultura europea que continúa tal y como anticipó Hegel que ocurriría.

Dentro de su optimismo para enfrentar ese futuro tan desolador, el autor descansa en el poder individual de los ciudadanos del mundo para mejorarlo y en la característica esencial de la Historia, consistente en que una pequeña disrupción, un accidente mínimo en el devenir, puede poner al mundo en reversa, cambiando en forma dramática el curso de los acontecimientos. Aunque reconoce la importancia que en este proceso tiene el empoderamiento de los individuos a través del conocimiento y de las nuevas tecnologías, es crítico de estas últimas por la falta de brújula en la forma en que operan y de la falta de definición de autoridad o jerarquía de quienes escribimos en las redes sociales, debido al desbordado derecho de todos a expresarse y respetarse, aun cuando lo expresado falte a la verdad.

American dream is over.

Fotografía: The Conversation.

Lévy cuestiona el excesivo poder de los algoritmos y del big data, especialmente en la nube tecnológica, así como la falsa máscara de neutralidad de Wikipedia. Sobre el particular me aterra la creación, por parte de Walt Disney, del mundo hiperrealista alterno de la película The Lion King, tecnología que combina la alta definición, con la inteligencia artificial y con la realidad virtual, la cual fácilmente pudiera ser utilizada para falsificar la realidad con propósitos hostiles. Sorprende la rapidez con la que estas tecnologías se desarrollan y me preocupa su accesibilidad por parte del hampa, que permite unir imágenes reales con escenarios falsos, facilitando la manipulación de las creencias y las convicciones de pueblos enteros.

Frente a estos riesgos que escapan de nuestro control, no queda otra alternativa que acudir a las bases del optimismo de Bernard-Henri Lévy, consistente en que cada uno de nosotros, en nuestra individualidad, seamos enérgicos combatientes de los gobiernos autocráticos y represivos, escépticos consumidores de información y más vigorosos defensores de la verdad, así como protagonistas de la Historia, mediante cotidianas acciones responsables con la humanidad y con el medio ambiente, conscientes de que la multitud de acciones positivas de manera necesaria impactan positivamente en el devenir del mundo. Quiera Dios que tengamos imperio americano para rato, pero aquél del “sueño americano” consistente en valores fundados en el mercado libre capitalista, la movilidad social y la democracia representativa electoral, y no en la supuesta supremacía blanca de Trump.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

11 comentarios

  1. Muy interesante!

  2. Julio Cavallucci

    Muy bueno. Casi, casi supersticiones. Abrazo

    • Antonio M. Prida

      Discrepo respetuosamente de tu comentario, querido lector, en tanto que el pensamiento de Henry Lévy no se basa en creencias que no tiene fundamento racional, no le atribuye carácter mágico o sobrenatural a ningunos sucesos, ni sostiene que determinados hechos proporcionan buena o mala suerte. Se trata de un filósofo completamente racional.

  3. Jorge De la Mora

    Toño,
    MUY interesante e intelignte analisis

    Abrazo

  4. Muy interesante tu presentación aunque no deja de ser una opinión muy personalizada.
    Un abrazo

  5. Antonio M. Prida

    Salvo el argumento relacionado con la película The Lion King, todos los demás son en efecto personalísimos del autor del libro que tanto recomiendo.

  6. Antonio M. Prida

    Desde luego el pensamiento filosófico de Bernard-Henri Lévy es suyo propio y no refleja, que yo sepa, una corriente internacional de ninguna naturaleza.

  7. Antonio M. Prida

    Gracias, querido Jorge, por leerme y por comentar.

  8. Hola mi estimado Toño, como siempre, de carácter excepcional los comentarios de ustedes. Las acciones deben de ser individuales, para combatir estos males, y solo las que tenga como premisa apoyar a la comunidad, subsistirán.
    Saludos y espero verte pronto.

  9. Antonio M. Prida

    De acuerdo, estimado Andrés. Concentrémonos en ello. Gracias por leerme y por comentar.

Tu opinión es importante

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Sobre Antonio M. Prida

Antonio M. Prida
Antonio M. Prida Peón Del Valle es abogado de la Escuela Libre de Derecho y Consultor Legal Extranjero admitido por la Suprema Corte de Nueva York y Texas. Socio de Curtis, Mallet-Prevost Colt & Mosle (NY) y socio fundador de su oficina en México. Fue Director Regional de ProMéxico en Europa, con rango de Ministro, y actualmente es miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI). Es miembro y ha sido integrante del Consejo Directivo de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados y Vice-Presidente del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México; es Vice-Presidente Honorario Vitalicio de la Association Internationale des Jeunes Avocats y fue Consejero del Presidente de la Unión Internacional de Abogados. Miembro fundador, ex-Presidente y Presidente Emérito de la Comisión Mexicana de Derechos Humanos y miembro fundador y secretario de la Unión de Empresarios para la Tecnología en la Educación y de Mexicanos Primero. Presidente del Comité de Mediación del Capítulo Mexicano de la Cámara Internacional de Comercio y miembro del Instituto Mexicano de la Mediación. Ha sido profesor en la Escuela Libre de Derecho, la Universidad Iberoamericana y la Western State University de California. Tuvo una columna diaria en El Economista, fue corresponsal en Nueva York del mismo, de Expansión y del programa radiofónico “Mundo Empresarial”, condujo programas sobre el TLC en “Radio VIP” y fue colaborador del noticiero de Gutiérrez Vivó en Radio Red y de Rentería en Radio Fórmula.